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Choques violentos entre la policía y miles de manifestantes en Islamabad

El religioso sufí Qadri lidera las multitudinarias protestas contra la corrupción política

Seguidores de Quadri escuchan su discurso en Islamabad.
Seguidores de Quadri escuchan su discurso en Islamabad. EFE

Unas 50.000 personas han salido este martes a las calles de Islamabad (Pakistán) para responder a la llamada del líder religioso sufí Mohammad Tahirul Qadri, que exige la disolución del Gobierno y ha pedido a la sociedad paquistaní que se movilice contra la corrupción política. La multitud ha inundado el centro de Islamabad hasta que se ha producido un violento enfrentamiento con la policía.

Las fuerzas de seguridad han realizado disparos al aire y han lanzado gases lacrimógenos contra los manifestantes, que han lanzado piedras a los agentes, informa el diario Dawn. Hasta el momento se desconoce quién comenzó los disturbios.

El portavoz de Qadri ha asegurado a Reuters que seis personas han resultado heridas intentando proteger al religioso sufí, que ha liderado la marcha montado en un vehículo blindado. Qadri regresó hace apenas unas semanas a su Pakistán natal desde Canadá y desde entonces ha logrado una gran popularidad y ha movilizado a miles de personas en su marcha hacia Islamabad. La comitiva salió el domingo de Lahore con cientos de autobuses que han trasladado a los manifestantes hasta la capital.

Su movimiento exige la creación de un gobierno provisional que acabe de raíz con la corrupción y la mala gestión de los asuntos públicos que han provocado problemas como los cortes intermitentes de suministro eléctrico, el exiguo crecimiento económico y el aumento de la criminalidad y la insurgencia talibán. El nuevo gobierno se formaría con el consenso de militares y jueces. El ejecutivo de transición tendría plenos poderes y se constituiría en marzo, una vez disuelto el Parlamento.

La sociedad paquistaní está dividida ante estas movilizaciones, ya que algunos le consideran un héroe reformista, mientras que otros dudan de la constitucionalidad de la propuesta y temen que no sea más que una marioneta del poderoso Ejército paquistaní, protagonista de numerosos golpes de Estado.