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Biden propone un mayor control sobre los propietarios de armas y munición

El vicepresidente de EE UU presentará las recomendaciones a Barack Obama el martes

El vicepresidente Joe Biden, con las manos levantadas, se dirige a los periodistas tras una reunión sobre control de armas.
El vicepresidente Joe Biden, con las manos levantadas, se dirige a los periodistas tras una reunión sobre control de armas. AFP

Sin mucho —o ningún— terreno en común que compartir, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, recibió ayer en la Casa Blanca a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, siglas en inglés), en un primer avance para intentar neutralizar la resistencia del lobby ante los esfuerzos de la Administración de Obama para dar vía libre a una legislación más restrictiva sobre las armas.

Antes del encuentro, Biden manifestó su intención de escuchar a todas las partes implicadas, “estuvieran en el lado del debate que estuvieran” para lograr el objetivo encomendado por el presidente a finales de año de formar un grupo de trabajo que presentara medidas precisas para atajar el problema en un corto plazo tras la matanza de Connecticut que conmocionó al país. “Me he comprometido con él [Obama] en que tendrá las recomendaciones el martes o antes”, declaró el vicepresidente. De esta manera, Obama contará con un borrador de trabajo incluso antes del plazo pactado —finales de enero— y una semana antes de su toma de posesión.

El vicepresidente comentó ayer que a pesar de no tener cerrado su documento final sí creía haber logrado un consenso sobre ciertas sugerencias que ha oído repetidamente de boca de los diferentes grupos con los que se ha reunido esta semana. Algunas de esas recomendaciones tienen que ver con aplicar “una revisión de antecedentes universal” a los compradores de armas, reducir el número de balas de los cargadores y prohibir las armas de asalto. Sin duda, las dos últimas propuestas encontrarán una fuerte oposición de los grupos defensores de la posesión de armas y en concreto de la potente NRA.

Describiéndose a sí mismo como “poseedor de armas” aunque “no un gran cazador” —“básicamente hago tiro al plato”, dijo—, Biden insistió en la idea de que tiene que haber “un terreno en común, si no para resolver todos y cada uno de los problemas, al menos sí para disminuir la probabilidad” de tiroteos masivos. “No tengo todavía conclusiones concretas”, admitió.

Los líderes de la Asociación del Rifle envían a un delegado a la cita con Biden

Biden se refirió a la masacre de Newtown diciendo que “no hay nada que haya movido más la conciencia del pueblo americano como la imagen de pequeños de seis años cosidos por las balas… con impactos de bala en sus clases”.

El tema de las armas se ha convertido quizá en el mayor reto para Obama en su segundo mandato tras la matanza del pasado diciembre en un colegio, donde un joven de 20 años acabó con la vida de 20 niños de entre 6 y 7 años y seis adultas con armas muy potentes compradas legalmente por su madre, su primera víctima. Justo ayer, otro tiroteo en un instituto de California desataba el pánico. Un hombre armado, que fue reducido por la policía y detenido, disparó contra dos estudiantes que tuvieron que ser hospitalizados.

Fuentes de la Casa Blanca reconocían que era muy improbable que la NRA apoyara sin reparos los cambios que la Administración demócrata esboza, pero es a esa asociación a quien debe de ablandar primero si quiere ganarse después el favor de los congresistas proarmas.

En el pasado, la NRA ha bloqueado intentos de endurecer el control de armas y tras el asalto de Newtown los directivos del poderoso lobby rechazaron de plano cualquier nueva legislación. Como única alternativa a los tiroteos masivos, el vicepresidente de la NRA, Wayne LaPierre, propuso poner guardas armados en los colegios. Ni LaPierre ni el presidente, David Keene, acudieron al encuentro con Biden. La NRA envió en su representación a su mayor lobista, James Baker (nada que ver con el James Baker que sirvió con Ronald Reagan y George Bush padre), que ya ha trabajado con Biden con anterioridad en temas de armas.

Por su parte, un representante de Wal-Mart, la mayor cadena de grandes almacenes del país —que vende rifles de asalto como el que portaba el asesino de Connecticut en casi la mitad de sus 4.000 centros comerciales—, se entrevistó a última hora de la tarde con el secretario de Justicia, Eric Holder, en lugar de con Biden.