La revolución empezó por el tejado

Chávez ha impulsado un plan de vivienda social con resultados desiguales La escasez de pisos es la asignatura pendiente del chavismo

Una seguidora de Chávez, ante la Asamblea Nacional el pasado sábado.
Una seguidora de Chávez, ante la Asamblea Nacional el pasado sábado.Carlos García (REUTERS)

El lunes por la tarde decenas de personas hacían cola ante la puerta del Ministerio del Poder Popular para la Vivienda de Venezuela. Algunos solo pretendían informarse para solicitar una casa. Y otros, como Vanesa Amatima, trabajadora social de 29 años, apuraban los últimos trámites para recoger las llaves. “La solicité hace seis meses. Está en Playa Grande, cerca del aeropuerto de Caracas, en una zona de puros ricos donde el Gobierno ha construido 17.000 viviendas. Es un apartamento de cuatro habitaciones y dos baños. Enfrente se ve el mar a la luz de la luna. Los iraníes están a punto de terminarla. ¿Sabes cuánto costaría eso en el capitalismo? Mientras en España sacan a la gente de las casas porque la crisis allí es arrechísima, aquí, gracias al presidente Hugo Chávez a los pobres se les da casas”.

Amatima es “patrullera socialista” en el Estado de Vargas, de las que salen en su zona a buscar votos y a defender “al comandante Chávez cuando quieren joderlo”. Explica que muchos pisos se entregan amueblados, pero al pueblo hay que concienciarlo de que esas viviendas “no llegaron del aire”, sino de “un sistema revolucionario que instauró Chávez”. Mientras habla, recibe una llamada de teléfono.

—Sí, sí. De España, sí. Chao.

Un funcionario del Ministerio le acaba de preguntar si está hablando con un periodista. A su lado, otra solicitante cuenta que las llaves se le entregan siempre a las mujeres y que el título de propiedad, también. “Chávez ha creado un Ministerio de la Mujer y le ha dado dignidad. Ahora hay mujeres ministras y más diputadas que nunca. Ya no se calan que los hombres las caigan a palos”, añade Amatima.

Las llaves y el título de propiedad se entregan siempre a las mujeres

Detrás de ella hay otra mujer. Cuando se asegura de que nadie la escucha cuenta que vive en un “cuartico” que era un “basurero”, con su hija de siete años, incapacitada física. Lleva cinco años solicitando casa. “Pero el Gobierno solo ha empezado a hacerlas ahorita”.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites
Suscríbete aquí

Consciente de que la escasez de casas era uno de los grandes déficits en los 14 años de “revolución bolivariana”, Chávez promovió en 2011, un año antes de las elecciones presidenciales, la Gran Misión Vivienda. “Para vivir viviendo, para la vida plena”, anunció. El objetivo era construir tres millones de viviendas en los próximos cinco años. Desde 1999, el Gobierno solo había edificado 406.000, un 17% de lo que pretende edificar en el próximo lustro, según publicaba esta semana el diario El Universal citando fuentes oficiales. Con ese último impulso, acometido en plena lucha contra el cáncer, Chávez logró solucionar el problema de miles de damnificados por las lluvias torrenciales de 2010, gente que llevaba un año malviviendo en refugios. Habían pasado de la miseria y la violencia de los barrios más pobres de Caracas, a la miseria aún más degradante de los refugios. Y de pronto, recibieron casas para estrenar. Unos tuvieron la suerte de que se las adjudicaran en zonas de la capital. Y a otros les tocó vivir en Ciudad Caribia, el gran sueño socialista del presidente.

Ciudad Caribia nació en la mente de Chávez cuando en uno de sus vuelos avistó un terreno a dos kilómetros y medio de la autopista que une la capital con el aeropuerto. Así que varios ingenieros cubanos comenzaron en 2007 el proyecto de levantar 20.000 casas para 100.000 personas. En agosto de 2011 ya estaban listas las primeras casas para 600 familias que provenían de las “zonas de peligro inminente”. “Cuba y Venezuela abrimos el camino donde había puro monte y culebra. Ahora va a ser una gran ciudad, un ejemplo para el mundo. Está naciendo uno de los grandes proyectos del siglo XXI”, declaró Chávez por televisión.

Hoy en día, sin embargo, viven allí solo mil familias y Ciudad Caribia no parece el mejor ejemplo para el mundo. Del ferrocarril que Chávez pretendía hacer pasar por allí en un futuro no tan lejano nadie habla.

Sin embargo, Lorena Villegas, enfermera del centro de salud, llegó hace un año y está encantada. “Al principio había electricidad y gas. Y ahora nos han puesto televisión por cable”. Otros habitantes se muestran más críticos. “Cuando llegamos había una panadería, un supermercado, una ferretería y una arepera [pequeño restaurante]. Eso ya era insuficiente para las 600 familias”, explica un vecino.

Aún quedan por construir 19.000 casas en Ciudad Caribia. El sueño de Chávez sigue en marcha.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS