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El subcomandante Marcos anuncia el retorno de la agenda política zapatista

El líder reclama el reconocimiento constitucional de los derechos indígenas

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional prepara varias iniciativas de carácter "civil y pacífico"

Al igual que el PRI, que en diciembre de 2012 regresó al poder presidencial mexicano, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha elegido el fin de año para volver a la palestra. Lo hizo primero el pasado día 21, con una movilización silenciosa de decenas de miles de zapatistas en cinco poblaciones de Chiapas, su bastión; y ahora lo hace con tres extensos comunicados firmados por el subcomandante Marcos, en los que descalifica a la clase política toda, emplaza al nuevo presidente Enrique Peña Nieto a cumplir los acuerdos de San Andrés y anuncia el inicio de una serie de acciones cívicas.

“No es el nuestro un mensaje de resignación, no lo es de guerra, de muerte y destrucción. Nuestro mensaje es de lucha y resistencia”, escribe Marcos en una de las misivas del Comité Clandestino Revolucionario Indígena. A continuación, al referirse al retorno del Partido Revolucionario Institucional al poder, apunta: “después del golpe de Estado mediático que encumbró en el poder ejecutivo federal a la ignorancia mal disimulada y peor maquillada, nos hicimos presentes para hacerles saber que si ellos nunca se fueron, tampoco nosotros”.

El insurgente denuncia además que sucesivos gobiernos, todos los partidos políticos y los medios de comunicación fracasaron en su intento por desaparecer y menospreciar la causa del movimiento zapatista.

“Los malos gobiernos de todo el espectro político, sin excepción alguna han hecho todo lo posible por destruirnos, por comprarnos, por rendirnos”, expone Marcos al enumerar a todas las organizaciones partidistas, incluida la que está en formación en torno al ex candidato Andrés Manuel López Obrador. “Nos han atacado militar, política, social e ideológicamente. Los grandes medios de comunicación intentaron desaparecernos, con la calumnia servil y oportunista primero, con el silencio taimado y cómplice después”.

El subcomandante, que llevaba casi dos años sin firmar extensos comunicados, emplaza además a los gobernantes, en particular a Enrique Peña Nieto: “Queda entonces al gobierno federal, ejecutivo, legislativo y judicial decidir si reincide en la política contrainsurgente que sólo ha conseguido una endeble simulación torpemente sustentada en el manejo mediático, o reconoce y cumple sus compromisos elevando a rango Constitucional los derechos y la cultura indígenas, tal y como lo establecen los llamados Acuerdos de San Andrés, firmados por el gobierno Federal en 1996, encabezado entonces por el mismo partido ahora en el Ejecutivo”. Los acuerdos los firmó la administración de Ernesto Zedillo (1994-2000).

El EZLN anuncia que en los próximos días darán a conocer “una serie de iniciativas, de carácter civil y pacífico, para seguir caminando junto a los otros pueblos originarios de México y de todo el continente, y junto a quienes, en México y en el mundo entero, resisten y luchan abajo y a la izquierda”.

En las misivas, Marcos critica además tanto a los presidentes surgidos del Partido Acción Nacional, que gobernó México de 2000 a 2012, (“la presente no es sólo para reafirmar lo que el silencio multitudinario del 21 de diciembre le debe haber dejado claro a usted, a la clase política y al gobierno de Acción Nacional, en general, y a Felipe Calderón Hinojosa en particular: Fracasaron”), como al movimiento de López Obrador y la izquierda en general (“hace 6 años, un segmento de la clase política e intelectual salió a buscar un responsable para su derrota. En aquel tiempo nosotros estábamos, en ciudades y comunidades, luchando por justicia para un Atenco que no estaba entonces de moda. En ese ayer nos calumniaron primero y quisieron acallarnos después. Incapaces y deshonestos para ver que en sí mismos tenían y tienen la levadura de su ruina, pretendieron desaparecernos con la mentira y el silencio cómplice. Seis años después, dos cosas quedan claras: ellos no nos necesitan para fracasar”).

Y remata descalificando al nuevo gobierno priísta. Marcos hace una puntual réplica al nuevo secretario (ministro) de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, quien luego de la manifestación silenciosa de los zapatistas del 21 de diciembre dijo que los zapatistas “todavía no nos conocen”, en referencia a esta administración.

“¿Así que no los conocemos? Mmh… mmh… veamos: Enrique Peña Nieto. ¿No nació en Atlacomulco, Estado de México? ¿No es el pariente de Alfredo Del Mazo y Arturo manos largas Montiel? ¿No es quien dictaminó, coludido con el gobierno municipal perredista de Texcoco, el desalojo de los floristas y la aprehensión del dirigente del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Ignacio del Valle, en mayo del 2006?”, comienza la respuesta del líder del EZLN, que dedica largas líneas a recordar antecedentes de varios integrantes de los colaboradores de Peña Nieto, el presidente que ahora tendrá que incluir en su agenda al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.