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La mitad de los gobernadores de Venezuela son militares leales a Chávez

Entre los nuevos gobernadores están los cuatro últimos ministros de Defensa

Henrique Capriles, reelecto gobernador de Miranda, se confirma como líder de la oposición

El líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, celebra con sus seguidores la reelección como gobernador del Estado de Miranda.
El líder de la oposición venezolana, Henrique Capriles, celebra con sus seguidores la reelección como gobernador del Estado de Miranda. AP

Las instrucciones de Hugo Chávez se cumplieron. Su partido arrasó en las elecciones regionales de ayer al ganar 20 de las 23 gobernaciones de Venezuela y arrebatarle a la oposición cuatro de los siete Estados que controlaban. La mitad de los nuevos gobernadores chavistas son exoficiales de la Fuerza Armada —pupilos o compañeros de armas del presidente—, lo cual le da renovadas fuerzas al ala militar del partido oficialista. Otro mapa también se dibuja para la oposición: los partidos tradicionales han sido derrotados y Henrique Capriles, excandidato presidencial, reelecto como gobernador de Miranda, se reafirma como líder del bloque.

La abstención fue elevada: 46% en promedio nacional, aún más acentuada entre las clases medias.

Minutos después de conocerse los primeros resultados oficiales, el comando de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ofrendó al triunfo a Chávez, que se recupera en La Habana de una cuarta cirugía contra el cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011. “Hoy el pueblo le ha dado un regalo de amor al comandante Hugo Chávez. Hoy el pueblo no le falló a Chávez”, ha dicho el vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro, a través de la línea telefónica de la estatal Venezolana de Televisión. “Este es el regalo que Venezuela le tenía preparado a su comandante: el mapa pintado de rojo rojito por los cuatro puntos cardinales”, fueron las palabras de Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de Caracas y jefe del comando de campaña.

Chávez, reelecto en octubre para un cuarto mandato consecutivo y por primera vez ausente en unas elecciones, ha sido el protagonista de este proceso que cierra el círculo del dominio político de sus fuerzas en Venezuela.

Los resultados de este domingo han sido un duro golpe para la opositora Mesa de la Unidad Democrática: han perdido cuatro de los siete Estados donde sus partidos ya gobernaban; tres de ellos, son regiones clave del país. La derrota más estrepitosa fue la del gobernador Pablo Pérez en el Estado petrolero de Zulia, quien fue superado por el 52,13% de los votos por Francisco Arias Cárdenas, uno de los tres comandantes que, junto a Chávez, lideraron la intentona golpista del 4 de febrero de 1992. Cárdenas ya había gobernado Zulia entre 1995 y 2000; a partir de entonces y hasta el domingo, mantuvo el dominio el partido Un Nuevo Tiempo, liderado primero por el excandidato presidencial Manuel Rosales y ahora por Pablo Pérez. Los tres Estados restantes son Carabobo, Táchira y Nueva Esparta, donde también se impusieron tres exmilitares.

De los 20 Estados que ahora controla el PSUV, 11 estarán gobernados por exoficiales de la Fuerza Armada Nacional. Entre ellos se cuentan los cuatro últimos ministros de Defensa de Hugo Chávez —los generales Ramón Carrizalez, Jorge García Carneiro, Henry Rangel Silva y Carlos Mata Figueroa—, quienes fueron electos en Apure, Vargas, Trujillo y Nueva Esparta, respectivamente. Esto replantea un nuevo equilibrio entre las fuerzas civiles y militares que integran el PSUV. El ala civil se había apuntado una victoria con el nombramiento del vicepresidente Maduro como eventual sucesor de Chávez, en caso de que muera o esté inhabilitado para ejercer el poder y sea necesario convocar otras presidenciales. Pero el resultado del domingo podría cambiar el escenario.

En la acera de la oposición, el gobernador del Estado capitalino de Miranda, Henrique Capriles, se ha reafirmado como líder, al ser reelecto con el 52,02% de los votos. Capriles fue el candidato único que se enfrentó a Hugo Chávez en las presidenciales de octubre pasado y perdió con poco más del 44%. En esta ocasión ha logrado vencer a Elías Jaua, quien fue vicepresidente y mano derecha de Chávez hasta octubre, cuando fue reemplazado por el entonces canciller Maduro.

También lograron la reelección los gobernadores antichavistas Henri Falcón, en Lara, y Liborio Guarulla, en Amazonas. “Yo estoy inmensamente feliz por nuestro pueblo de Miranda. Feliz por nuestros pueblos de Lara y Amazonas. Pero no puedo sentirme feliz por nuestra Venezuela. Miranda ha resistido, ¡hay que ver a lo que nos enfrentamos!”, dijo Capriles el domingo por la noche, al celebrar su reelección.

Los contrapesos políticos también son otros para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Los partidos tradicionales de la oposición —los socialcristianos de Proyecto Venezuela y Copei y los socialdemócratas de Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo— han perdido influencia con la derrota de sus gobernadores en Carabobo, Táchira, Zulia y Nueva Esparta y sus candidatos en Estados más pequeños del país, como Cojedes, donde en 14 años no han surgido nuevos líderes de sus filas.

La MUD no ha aceptado del todo los resultados ofrecidos el domingo por el Consejo Nacional Electoral. “Solo cuando tengamos convicción, por la revisión de actas, de que el resultado proclamado es correcto, solo entonces reconocemos el resultado”, ha dicho el secretario general de la alianza, Ramón Guillermo Aveledo, tras escuchar el primer boletín oficial del organismo electoral.

El epicentro de la disputa es el Estado suroriental de Bolívar, donde fue proclamada la reelección del general Francisco Rangel Gómez, gobernador en funciones y representante del PSUV, tras haber obtenido el 46% de los votos. Según el candidato de la MUD, Andrés Velásquez, la victoria le pertenece a él: “Yo soy el nuevo gobernador del Estado Bolívar y eso está absolutamente claro. Convocamos al pueblo a la calle a defender esta victoria”, ha dicho Velásquez. El vicepresidente Maduro ha salido al paso a sus declaraciones y le ha hecho un llamamiento a “no volverse loco”.