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Los rebeldes ocupan la capital del este de Congo

Milicianos del grupo M23, acusado de recibir apoyo de Ruanda, penetran en la urbe clave del este del país

Rebeldes del M23, a las afueras de Goma.
Rebeldes del M23, a las afueras de Goma. AFP

Una batalla rápida y fácil. Apenas cuatro horas necesitaron ayer los rebeldes del M23 para hacerse con el control de Goma, importante ciudad del este de Congo que controla el tránsito de las materias primas extraídas en las minas de la provincia de Kivu Norte, que son exportadas a todo el mundo desde la vecina Ruanda.

“Los insurgentes del M23 están circulando por las calles de la ciudad. Van a pie y encima de furgonetas. Una masa de personas les ha salido a recibir, vitoreándoles”. Así describió un civil las primeras horas de ocupación. “Se han instalado en el cuartel militar y en las oficinas de la radio y televisión nacional desde donde van lanzando mensajes”, informó. Los insurgentes han hecho públicos varios números de teléfono para que la gente les contacte en caso de que sus fuerzas cometan abusos contra la población. También han conminado a los militares y policías que aún se esconden en la ciudad a presentarse ante las nuevas autoridades.

El M23 es uno de los muchos grupos armados que operan en el este del Congo. Pero es el mejor organizado y armado. Se creó con estas siglas el pasado mes de abril tras una deserción masiva de soldados del Ejército congoleño, pero sus ideas son mucho más antiguas. En 2008 se llamaba CNDP (Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo). Bajo el liderazgo de Lauren Nkunda, sus fuerzas ya llegaron a las puertas de Goma. Con un nombre u otro, a sus milicias les persiguen acusaciones de estar apoyados por la vecina Ruanda, interesada en controlar el territorio para beneficiarse de sus recursos minerales.

“Hace dos días que no comemos, estamos poniendo azúcar en el agua y así nos mantenemos”, contaron por teléfono unos jóvenes desde Goma. El conflicto en el este del Congo, el más mortífero de África, se gestó hace casi dos décadas. Pero con la toma del control de Goma por parte del M23, cobra otra dimensión.

Horas antes de ocupar la ciudad, los rebeldes afirmaron que no querían anexionar Goma a su territorio. Por eso invitaron al Gobierno a negociar. Pero los dirigentes de Kinshasa, capital de Congo, se negaron a plegarse a sus exigencias. La reacción del M23 no se hizo esperar. Cuenta con una jerarquía bien organizada, buenos estrategas y mejor formación. No le resulta demasiado complicado combatir al desordenado, mal pagado y nada coordinado Ejército congoleño.

En una clara imagen del fracaso de su titánica pero poco útil misión de paz de la ONU, las patrullas de cascos azules siguen circulando por las calles, según aseguran varios ciudadanos de Goma. Ahora se cruzan con los insurgentes que hace unas horas bombardeaban. A los que intentaron, sin lograr, parar el paso en la entrada de la ciudad.

“Goma está en proceso de ser ocupada por Ruanda”, aseguró Lambert Mende, portavoz del Gobierno, desde la lejana capital del país. Las acusaciones son mutuas y la frontera muy frágil en una región que tiene, desde hace años, unos límites muy difusos.