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Un líder opositor encabeza una caravana contra los ataques de EEUU en Pakistán

El Ejército bloquea a miles de personas encabezadas por Imran Khan al entrar en zona talibán

El político y exjugador de cricket se dirige a sus seguidores en Tak este domingo.
El político y exjugador de cricket se dirige a sus seguidores en Tak este domingo. AFP

El Ejército de Pakistán ha bloqueado la caravana organizada por el líder del Movimiento por la Justicia (Pakistan Tehreek-e-Insaaf, PTI), Imran Khan, a la entrada de Waziristán del Sur. Acompañado por varios miles de seguidores, una treintena de pacifistas estadounidenses y numerosos reporteros, el famoso exjugador de cricket reconvertido en político intentaba llegar a esa región tribal paquistaní en la frontera con Afganistán para protestar por los ataques de EEUU con aviones no tripulados (drones).

“Las vallas de la policía nos retrasaron tres horas, pero aun así hemos podido llegar a la linde con Waziristán en un convoy de vehículos [que se extendía] 15 millas [unos 25 kilómetros]”, ha relatado el propio Khan en su cuenta Twitter.

El mediático político explica que el Ejército les ha advertido del peligro que suponía cruzar a Waziristán del Sur por lo que han dado la vuelta. Esa comarca es una de las siete agencias administradas por el Gobierno federal (FATA en sus siglas inglesas) que los talibanes y otros grupos insurgentes utilizan como base para realizar ataques al otro lado de la frontera. Como ni el Ejército afgano ni las fuerzas de la OTAN desplegadas en Afganistán pueden perseguirles hasta sus escondites, EEUU lleva varios años recurriendo a los controvertidos drones para matar a sus cabecillas.

Las operaciones han creado un profundo malestar en Pakistán, un aliado del que Washington parece fiarse cada vez menos, tanto por las bajas civiles que causan como porque violan su soberanía. Un reciente informe conjunto de las universidades de Stanford y Nueva York ha cuestionado la legalidad de esos bombardeos y puesto de relieve el coste humano para la zona, una de las más subdesarrolladas del país.

De ahí que Khan organizara la caravana, que salió el sábado de Islamabad con 150 coches, como forma de denuncia. El líder del PTI lleva tiempo criticando la cooperación de su Gobierno con EEUU en la lucha contra los extremistas islámicos. En su opinión, esa alianza es la principal razón tras el surgimiento de la rama paquistaní de los talibanes y el cese de los ataques con drones contribuiría a su desaparición. Aun así, algunos han visto su gesto como un truco publicitario ante la inminencia de las elecciones legislativas, en cuya anterior convocatoria el PTI no obtuvo ningún escaño.

Tampoco los talibanes parecen conmovidos con el gesto de Khan. El viernes difundieron un comunicado en el que le tacharon de “esclavo de Occidente”. “No necesitamos la simpatía de una persona liberal y laica”, aseguraban. Una facción de los insurgentes incluso amenazó con atentados suicidas a los participantes en la caravana.

“No quisimos arriesgar vidas y hemos regresado”, ha anunciado Khan en su Twitter tras recibir la advertencia de los militares. Renunciaba así al plan inicial de llegar a Kotkai, el gran bastión de los talibanes paquistaníes, y en su lugar se disponía a arengar a sus simpatizantes en la localidad de Tank, en la comarca de Dera Ismail Khan.