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Obama: “Haremos todo lo necesario para impedir un Irán nuclear”

El presidente de EEUU acudió a la memoria del embajador Chris Stevens, fallecido en Libia, como ejemplo de los valores que fundaron la Asamblea

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama,pronuncia un discurso durante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama,pronuncia un discurso durante la Asamblea General de Naciones Unidas. EFE

En un discurso en el que emplazó al mundo a elegir entre el bien o el mal, la tolerancia o el fanatismo, el entendimiento o la violencia, la democracia o la dictadura, Barack Obama citó al régimen de Irán como ejemplo de quienes promueven la destrucción y el odio, y advirtió que “Estados Unidos hará lo que tenga que hacer” para impedir que llegue a tener armas nucleares.

El presidente norteamericano dijo que Irán “ha perdido, una vez y otra, la oportunidad de demostrar que su programa nuclear es pacífico y de cumplir con sus obligaciones con Naciones Unidas”. “EE UU quiere resolver este problema por medio de la diplomacia, y creemos que todavía hay tiempo y espacio para hacerlo, pero el tiempo no es ilimitado”, manifestó en su intervención ante la Asamblea General de la ONU.

“Respetamos el derecho de las naciones a acceder a energía nuclear para usos pacíficos”, aseguró. Pero añadió que Irán “restringe los derechos de su pueblo, mientras sigue alimentando a un dictador en Damasco y exportando el terrorismo a otros lugares” y, por tanto, “un Irán con armas nucleares no es un desafío que podamos ignorar”. “Supondría una amenaza para Israel, para la seguridad de las naciones del Golfo y para la estabilidad de la economía mundial. Podría desatar una carrera de armas en la región y liquidar el Tratado de No Proliferación”. “Por eso”, advirtió, “es por lo que EE UU hará lo que tenga que hacer para evitar que Irán tenga armas nucleares”.

La firmeza de Obama en este asunto está destinada a tranquilizar a Israel, cuyo Gobierno considera que la amenaza de un Irán nuclearizado es inminente, y a satisfacer a la opinión pública norteamericana, que, a 40 días de las elecciones, está midiendo la capacidad de los candidatos de defender a la nación y a sus aliados.

Es obligación de todos los líderes, en todos los países, hablar alto y claro contra la violencia y el extremismo”

Pero esa firmeza forma también parte de una concepción del papel de EE UU en el mundo que Obama desarrolló ayer con gran brillantez, probablemente en su mejor discurso en este foro. Acudiendo a la memoria de Chris Stevens, el embajador asesinado el 11 de septiembre en Bengasi, Obama dijo que él, que ayudó a conquistar la libertad en Libia y que ahora trabajaba en su consolidación, representa mejor nadie los valores que EE UU quiere enseñar al mundo.

Ahora, explicó, el mundo tiene que decidir si prefiere “un futuro bajo los ideales defendidos por Stevens o los de sus asesinos”. “Si somos serios en la defensa de esos ideales, no es suficiente con poner más vigilantes ante las embajadas o con hacer declaraciones de lamento y esperar a que el odio pase”, manifestó Obama. “Si somos serios en la defensa de esos ideales, tenemos que hablar claramente sobre las causas de la crisis, porque nos enfrentamos a una elección entre las fuerzas que nos dividen y las esperanzas que tenemos en común”.

“No debemos asumir”, añadió, “que la violencia de las últimas semanas o los mensajes de odio lanzados por algunos individuos representan el punto de vista de la inmensa mayoría de los musulmanes, así como los autores del vídeo no representan a los norteamericanos. Sin embargo, creo que es obligación de todos los líderes, en todos los países, hablar alto y claro contra la violencia y el extremismo”.

Obama destacó lo mucho que se había avanzado en el mundo árabe en los dos últimos años. “Por primera vez en décadas, tunecinos, egipcios y libios han elegido a sus líderes en elecciones creíbles, competidas y justas”, señaló. Prometió seguir ayudando a esos países y aseguró que no tiene intención de dictar la senda por la que deben de seguir.

Pero advirtió que la construcción de una democracia exige el respeto al otro, y a las costumbres y creencias de otros, y así como es necesario el respeto en Occidente a la fe musulmana, es preciso también que los dirigentes musulmanes garanticen el respeto a otras religiones. “En cada cultura, los que quieren la libertad para ellos, tienen que preguntarse cuánto están dispuestos a tolerar la libertad de otros”, dijo.

Obama insistió en que le parecía “despreciable” el vídeo contra Mahoma que provocó las últimas protestas, pero insistió, entre aplausos, en que “no hay ningún discurso que justifique la violencia sin sentido, ninguna palabra que justifique el asesinato de inocentes, ningún vídeo que justifique el ataque a una embajada, ninguna calumnia que sirva de excusa para quemar un restaurante en Líbano, destruir una escuela en Túnez o causar muerte y destrucción en Pakistán”.

El presidente norteamericano sugirió que los jóvenes que habían participado en esos actos están manipulados por intereses políticos que actúan en contra del progresos de sus países. “Quemar una bandera americana no va a facilitar la educación de los niños, destrozar un restaurante no va a llenar los estómagos vacíos, atacar una embajada no va a crear ni un solo puesto de trabajo”, afirmó.

El texto de Obama incluyó la exigencia de renuncia al presidente de Siria, Bachir al Asad, y el respaldo a “un estado judío de Israel seguro y una independiente y próspera Palestina”. Pero no hubo muchos formalismos en esta intervención. Con sentido común y humildad, el presidente norteamericano, en una versión próxima a su discurso de 2009 en El Cairo, apeló a las mayorías que, en todos los países, quieren vivir unidos y en paz, y arrancó varios aplausos inesperados.

Fue un gran día para él en Nueva York. Su intervención posterior en la Iniciativa Global Clinton, donde denunció el tráfico de seres humanos como “una moderna esclavitud”, certificó sus dotes para estos acontecimientos y su buen momento en la carrera por la reelección.

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