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CRISIS DEL EURO

Monti propone una reunión en Roma para salvar el espíritu europeo

El primer ministro italiano y el presidente del Consejo Europeo consideran que está creciendo peligrosamente el populismo contra la Unión

Herman Van Rompuy y Mario Monti.
Herman Van Rompuy y Mario Monti. AFP

Mario Monti, el tecnócrata, acaba de demostrar otra vez que le saca dos cuerpos de ventaja a los políticos. Aprovechando la ligera mejoría del paciente —las bolsas suben y las primas de riesgo descienden—, el jefe del Gobierno italiano ha tocado a rebato para salvar el alma de Europa. Su proyecto, que ya cuenta con el respaldo del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, consiste en celebrar en Roma una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno con el fin de reforzar el europeísmo y contrarrestar el avance de los populismos. “Europa”, ha advertido Monti, “se encuentra en una fase peligrosa. El populismo está intentando desintegrarla”.

La reunión aún no tiene fecha, pero sí lugar. El Palacio de los Conservadores, en la romana plaza del Campidoglio, proyectada por Miguel Ángel. El mismo lugar donde el 25 de marzo de 1957 se firmaron los Tratados de Roma por Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos. Pero no hay que llamarse a engaño. A pesar de la belleza y la solemnidad del lugar, no se trata precisamente de una celebración. Mario Monti lo dejó muy claro durante la presentación del proyecto. “Existe el riesgo de que mientras la construcción europea se perfecciona, las dificultades de la eurozona hagan emerger grandes, crecientes y peligrosos fenómenos de rechazo en las opiniones públicas de varios países que tienden al antagonismo. A considerar de manera diferente los pueblos del norte de Europa y los del sur. Están surgiendo viejos antagonismos y viejas tensiones”.

El jefe del Gobierno técnico aprovechó su encuentro con Van Rompuy en Cernobbio (norte de Italia), donde cada año se celebra un importante foro económico, para compartirle el proyecto. El presidente del Consejo Europeo mostró enseguida su respaldo: “He acogido la idea de Monti de celebrar un encuentro especial sobre el futuro de la idea de Europa. De hecho, su gobierno ha llevado adelante reformas impresionantes para que Italia regresara al corazón de Europa”. El primer ministro italiano, que se mostró satisfecho con el apoyo de Van Rompuy, quiso dejar muy claro el espíritu de la cumbre extraordinaria: “No es una reunión en la que se tomarán decisiones técnicas, pero el problema que vamos a tratar es todavía más importante que las cuestiones técnicas. Es un problema político porque necesitamos evitar el nacimiento de estos fenómenos”.

Monti sabe de lo que habla porque lo tiene en casa. El populismo en Italia no solo es auspiciado por grupos que tratan de rentabilizar el desencanto lógico con una clase política que por algo es conocida como La Casta. La peor y más peligrosa vertiente del populismo ha sido alimentada durante años desde el Gobierno por Silvio Berlusconi. Su regreso a la política solo podría tener éxito si Italia y Europa siguieran enfermas en cuerpo y alma. Es lo que Monti trata de evitar.