El jefe de la oposición socialista da por fracasado el plan de austeridad

José Seguro afirma que su grupo no va a tolerar nuevos recortes

Un grupo de taxistas juegan a las cartas al lado de la estatua dedicada al emigrante portugués.
Un grupo de taxistas juegan a las cartas al lado de la estatua dedicada al emigrante portugués.Francisco Seco / EL PAÍS

Un año en política es mucho, y mucho más en tiempos convulsos plagados de citas cruciales y semanas definitivas para el futuro de Europa. Durante este año, entre otras cosas en Portugal, ha cambiado la manera de comportarse del Partido Socialista portugués (PS), liderado por su secretario general, António José Seguro, quien ante la gravedad de la crisis optó por una oposición moderada. Pero eso se acabó.

Seguro, que se ha pasado los últimos doce meses repitiendo que la receta de austeridad a machamartillo defendida por el Gobierno no es suficiente, añadió el pasado domingo que no va a tolerar más recortes. Y defendió su postura recordando que las previsiones del Gobierno (y la troika) en materia de déficit no se van a cumplir, lo que significa un simple y rotundo fracaso en la política económica del Gobierno de Pedro Passos Coelho. “¿De qué están sirviendo, pues, todo el dolor y todos los sacrificios que están llevando a cabo los portugueses?”, se preguntó.

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Seguro se erigió como líder del principal partido de la oposición lusa en una etapa difícil y esquizofrénica para su formación: corría junio de 2011, el socialista José Sócrates había perdido las elecciones (y el Gobierno) después de pedir, en mayo, un rescate financiero de 78.000 millones y firmar las condiciones de ese préstamo con la troika acreedora que a partir de entonces iba a monitorizar el país. Ese mismo año, en otoño, los socialistas, ya en la oposición, se abstuvieron en la votación de un presupuesto que, entre otras dracononianas medidas de austeridad, quitaba pagas extras a los funcionarios, subía el IVA o preveía el pago de cinco euros por visitar a un médico de familia.

El ex primer ministro e histórico líder socialista Mário Soares, convertido en una suerte de conciencia viva de la izquierda portuguesa, y otros intelectuales criticaron la tibieza del nuevo líder del PS. Este se defendió asegurando que había actuado con responsabilidad y sus fieles recordaron que tenía las manos atadas debido a que había sido el Gobierno socialista de Sócrates el que había firmado con la troika. Pero ha pasado un año y ahora todo es distinto.

El pasado domingo, el secretario general del PS amenazó con votar en contra del presupuesto de este año. El gesto es formal, ya que la coalición de centro-derecha que sostiene el Gobierno de Passos Coelho goza de mayoría absoluta en el Parlamento portugués. Pero inauguría una nueva etapa en un país intervenido, que recibe periódicamente la visita de los representantes de la troika (de hecho esta semana se encuentra en Lisboa) y que hasta ahora ha presumido de un amplio consenso político de cara al exterior.

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Este previsible cambio de estrategia tiene también razones electorales: en otoño de 2013 Portugal celebra elecciones locales y el socialismo portugués necesita distanciarse mucho más de la coalición gubernamental. Además, Seguro ha sido criticado dentro y fuera de su partido por su aparente falta de carisma. Con frecuencia se le ha visto sin el impulso necesario como para ser el candidato ideal del PS para disputar el cargo a Passos Coelho. Ahora quiere sacar músculo.

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