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Decenas de rebeldes mueren en combates en Damasco

La guerra salpica a la ciudad libanesa de Trípoli, donde mueren cinco personas en tiroteos entre suníes y alauíes

Un miembro del Ejército Libre de Siria dispara a un soldado del régimen en Alepo. Ampliar foto
Un miembro del Ejército Libre de Siria dispara a un soldado del régimen en Alepo. AFP

Las tropas y paramilitares leales al presidente sirio, Bachar el Asad, llevan semanas intentando aplastar a los rebeldes que luchan en varios de Damasco. Sin éxito. Los soldados del régimen han asaltado este martes el suburbio de Muadamiya y han matado al menos a 20 insurrectos, quemado comercios y viviendas antes de retirarse. Pero los Comités de Coordinación Local, grupos de insurgentes que trabajan sobre el terreno y cuya información es imposible de verificar, han dicho que otros 40 cadáveres fueron hallados en el sótano de un edificio de este barrio. Según los comités, estos hombres fueron asesinados a quemarropa.

"La gente está empezando a abandonar sus casas para ver la destrucción causada", ha dicho a la agencia Reuters un activista opositor llamado Hayat. Los milicianos del Ejército Libre de Siria (ELS) huyeron del distrito de Muadamiya al amanecer de este martes bajo un fuerte bombardeo aéreo y de artillería.

En estas condiciones, la declaración de que Siria estaría dispuesta a discutir la dimisión de Bachar el Asad si los rebeldes silenciaran las armas y se iniciara una negociación —según ha declarado este martes el viceprimer ministro sirio, Qadri Jamil, en Moscú tras reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov— no parece que vaya a ser recibida con los brazos abiertos por ninguno de los enemigos del régimen. "Durante el proceso de negociaciones se pueden estudiar todas las cuestiones y estamos dispuestos incluso a estudiar este tema", dijo Jamil en referencia a una eventual dimisión de El Asad. Pero el recorrido de la propuesta parece abortado de antemano. Los rebeldes ya han dicho por activa y pasiva que no tienen nada que negociar mientras El Asad permanezca en el cargo. Tampoco es previsible que Estados Unidos, Arabia Saudí, Catar y otros países occidentales, que exigen la desaparición política de El Asad, consideren pertinente la propuesta.

Además de en el citado distrito de Damasco, las fuerzas de seguridad del régimen han bombardeado las localidades de Qatna y Duma, en los alrededores de la capital. También fueron castigadas las poblaciones de Al Hirak y Dael, en la provincia de Deraa, al sur del país; Al Asharna y Al Mayadin, en Deir al Zur, en el este; Rastan, en Homs (centro); y Al Sahara y Dar Aza, en Alepo norte.

La guerra salpica con cada vez más intensidad al vecino Líbano. Cinco personas han muerto y decenas han sido heridas durante los combates que la madrugada de este martes han sacudido la ciudad libanesa de Trípoli. La refriega enfrentó, de modo similar a lo que sucede en Siria, a suníes y alauíes, que habitan barrios contiguos en la ciudad del norte de Líbano. En junio pasado, murieron 15 personas en enfrentamientos casi idénticos, que muchos analistas temen pueden ser más frecuentes a medida que la guerra civil en Siria se agrave.

Hombres armados en el barrio suní de Bab el Tabbane y sus rivales del barrio de Jebel Moshen intercambiaron fuego  y se lanzaron granadas a pesar del despliegue de tropas del ejército en la ciudad mediterránea. Dos hombres perdieron la vida, uno en cada barrio.

Por su parte, el Ejército libanés, que siempre se mueve con cautela extrema en este país debido a las profundas divisiones sectarias, aseguró en un comunicado que los soldados asaltaron edificios desde los que disparaban los milicianos en ambos distritos. Diez soldados fueron heridos, cinco de ellos después de que una granada impactara en una base militar. Decenas de vecinos también sufrieron heridas.