Las lecciones aprendidas de Palin

Su inesperada designación como candidata republicana a la vicepresidencia catapultó su carrera política

La candidata republicana a la vicepresidencia en 2008, Sarah Palin.
La candidata republicana a la vicepresidencia en 2008, Sarah Palin.J. Scott Applewhite (AP)

La elección del congresista Paul Ryan por parte de Mitt Romney supone un cambio notable respecto a la estrategia del candidato John McCain en 2008. Entonces, el veterano senador trató de introducir un elemento de sorpresa, casi subversivo, al elegir a una mujer conservadora, religiosa y antiabortista, con una experiencia política muy reducida. El anuncio se hizo el 29 de agosto de 2008, justo un día después del discurso de aceptación de Barack Obama como aspirante demócrata. Sarah Palin, hasta entonces desconocida gobernadora de Alaska -había ocupado el puesto por menos de dos años- terminó la campaña convertida en una de las caras más reconocibles del Partido Republicano y en favorita de las bases ultraconservadoras.

Antes de gobernadora de Alaska, Palin únicamente había ejercido como alcaldesa de la pequeña localidad de Wasilla. Pese a su poca experiencia, enardeció a los sectores más a la derecha de su partido, por sus profundas convicciones conservadoras en materias sociales, como el aborto o la pena de muerte, y su defensa de las prospecciones en su Estado en busca de petróleo o gas natural. “En muchos aspectos, la elección de Palin prueba los esfuerzos para movilizar a las bases republicanas y la estrategia para competir por el voto de la mujer”, escribió The New York Times en un editorial el 30 de agosto.

En su presentación como candidata junto a McCain en un pueblo de Ohio, Palin se definió como “una madre de cinco hijos” –el último de ellos con síndrome de Down y a quien exhibió en muchos actos de su campaña electoral-, y apeló al voto femenino, recordando la labor de Hillary Clinton –derrotada en las primarias demócratas por Barack Obama- y la de su única predecesora en su cargo como aspirante a la vicepresidencia, la demócrata Geraldine Ferraro , quien acompañó en la carrera presidencial en 1984 a Walter Mondale.

Una semana después, en la Convención Republicana, durante su discurso de aceptación, su defensa del derecho a las armas o su firme oposición al aborto, desató el entusiasmo de los simpatizantes más conservadores. Pronto, sin embargo, los medios norteamericanos descubrieron la falta de preparación de la que adolecía Palin, y la débil labor de investigación que la campaña de McCain había hecho sobre ella.

Carecía de nociones suficientes en materia de política internacional y misiones militares. El 1 de septiembre, la propia Palin reconoció públicamente que su hija de 17 años estaba embarazada, para añadir, inmediatamente después, que tenía previsto casarse con el padre de su futuro hijo. Poco después se supo que la gobernadora estaba siendo objeto de una investigación en su Estado por posible abuso de poder al presionar a su excuñado a cesar en su cargo en la Administración de Alaska.

Las entrevistas que ofreció durante la campaña electoral fueron un desastre en materia de relaciones públicas. A la presentadora de CBS Katie Couric no fue capaz de decirle ni uno de los periódicos que leía habitualmente. Cuando el periodista Charles Gibson, de ABC News, le preguntó sobre las relaciones de EE UU con Rusia, respondió: “Son nuestros vecinos de al lado. Y de hecho se puede ver Rusia desde aquí, Alaska”. Aquellos deslices hicieron las delicias de los humoristas de EE UU, que encontraron en la parodia de la gobernadora un filón.

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Pese a las dudas sobre su capacidad política, durante el primer debate con su homólogo demócrata, Joe Biden, la candidata republicana supo estar a la altura. Aunque las encuestas dieron como vencedor al aspirante demócrata, todas coincidieron en que Palin superó las expectativas de los espectadores. Pese a ese pequeño éxito, los problemas no se acabaron para la gobernadora.

Las informaciones publicadas por la prensa sobre el excesivo gasto que la dirigente estaba realizando en ropa y estilismo a cargo de las arcas del Partido Republicano –se habló de un gasto de 300.000 dólares- incrementaron la, ya de por sí, tensa relación entre los asesores de McCain y los de Palin. Al final de la campaña, ésta devolvió la ropa y reembolsó 7.000 dólares asociados con nueve viajes de sus hijos.

McCain y Palin perdieron, y esta dimitió como gobernadora de Alaska, sin acabar un solo mandato, para comenzar una carrera meteórica en los medios de comunicación, firmando un contrato con la cadena Fox de un millón de dólares anuales. Desde entonces, ha escrito dos libros superventas y ha protagonizado un documental para la televisión, The Undefeated.

Sobre la firma

Eva Saiz

Redactora jefa en Andalucía. Ha desarrollado su carrera profesional en el diario como responsable de la edición impresa y de contenidos y producción digital. Formó parte de la corresponsalía en Washington y ha estado en las secciones de España y Deportes. Licenciada en Derecho por Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE y Máster de EL PAÍS.

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