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Putin y Medvédev se enfrentan en el aniversario de la guerra en Osetia

El exjefe del Estado Mayor,Yuri Baluyevski, acusa al primer ministro de ser en parte responsable del derramamiento de sangre entre georgianos y osetios del sur por culpa de una "trágica demora"

Dmitry Medvedev y Vladimir Putin, durante una reunión en 2009.
Dmitry Medvedev y Vladimir Putin, durante una reunión en 2009. REUTERS

Al cumplirse el cuarto aniversario de la guerra con Georgia en Osetia del Sur, el presidente de Rusia Vladímir Putin y su primer ministro, Dmitri Medvédev, han dado versiones contradictorias del inicio de aquella contienda y uno de los dos miente o se confunde. Pocos días antes, en un “documental” difundido en Internet, ex altos mandos del Ejército, entre ellos el ex jefe del Estado Mayor, general Yuri Baluyevski, han acusado a Medvédev de responsabilidad en el derramamiento de sangre en Osetia del Sur por retrasarse en ordenar la intervención militar en respuesta al ataque de las tropas georgianas. Medvédev fue presidente de Rusia de mayo de 2008 a mayo de 2012 y, en como tal, era el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Putin, que era primer ministro en agosto de 2008, afirmó el miércoles en Moscú que, desde Pekín, donde estaba presenciaba los Juegos Olímpicos, llamó dos veces a Medvédev, el día 7 y el día 8 de agosto, y también al ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov. Por su parte, Medvédev, en un viaje conmemorativo a Osetia del Sur, dijo haber hablado con Putin “por primera vez el 8 (de agosto de 2008) por la noche por una línea de seguridad”. Según dijo, tomó la decisión de intervenir “cuando fue necesario” y resolvió la situación “con las mínimas pérdidas”. El jueves, en Facebook, Medvédev insistió: “en la noche del 7 al 8 de agosto, cuando comenzó la agresión yo sólo hablé con el ministro de Defensa y con los funcionarios del Ministerio de Exteriores. Y precisamente cerca de las 4 de la mañana le di al ministro de Defensa la orden de responder al ataque”. “No hubo ninguna otra conversación”, sentenció. El ex presidente, que veraneaba el Volga cuando comenzó la guerra, recalcó: “hablé por primera vez (con Putin) tras el comienzo del conflicto en la segunda mitad del 8 de agosto, cerca de las 6 de la tarde”.

Rusia tenía un plan de intervención militar en Osetia del Sur “para rechazar al agresor”, que fue “preparado por el Estado Mayor a fines de 2006 o principios de 2007 y concertado y confirmado por mí”, dijo Putin el miércoles. A tenor de ese plan, los rusos habían preparado a combatientes de Osetia del Sur, agregó.

En “Un día Perdido”, el “documental” difundido en Internet, Baluyevski y otros generales, como el ex jefe de los pacificadores rusos en Osetia del Sur, prácticamente acusan de cobardía al que fue su comandante en jefe. El plan de intervención estaba “en un sobre sellado” en el centro de mando para ser utilizado en el momento adecuado, afirmó Baluyevski, pero el “mecanismo para rechazar al agresor falló en su vértice en el momento decisivo” y eso hizo que “fueran en vano” “años de trabajo”, “maniobras” y “todos los esfuerzos de preparación de los militares para la operación”.

”Mientras no se dio un puntapié, precisamente un puntapié, de Vladímir Vladímirovich (Putin), en cierto sitio, --al principio desde Pekín y luego desde aquí--, todos tenían miedo y hubo una demora, un miedo a la responsabilidad al máximo nivel”, prosiguió Baluyevski. Este general fue cesado por Medvédev como jefe del Estado Mayor en junio de 2008, pero era miembro del Consejo de Seguridad durante la guerra en Osetia del Sur. Medvédev ha criticado a Baluyevski por no haber expresado su opinión en aquella entidad, que él convocó el 9 de agosto.

Según Medvédev, “Todas las decisiones necesarias fueron tomadas exactamente cuando debían ser tomadas. Estas decisiones afectaban en aquel momento a un Estado extranjero, un Estado que hasta el 26 de agosto reconocíamos como Georgia”. El 26 de agosto, después de la llamada “guerra de los cinco días”, Rusia de forma unilateral reconoció a Osetia del Sur y Abjazia como Estados independientes.

”Teníamos nuestras relaciones con Osetia del Sur y Abjazia, pero de todas formas estábamos por el restablecimiento de la unidad territorial (de Georgia), aunque comprendíamos que eso era prácticamente imposible”, señaló Medvédev. Las decisiones, según dijo, sólo se podían haber tomado en caso de que comenzara de una agresión directa contra los ciudadanos de Rusia y los pacificadores rusos y “eso sucedió en la noche del 7 al 8 de agosto”. “Tomé la decisión dos horas y media después de que el ejército georgiano comenzara su intervención activa. No antes—porque hubiera sido incorrecto, ya que se trataba de emplear las fuerzas armadas de la Federación Rusa en un territorio extranjero, subrayo, en un territorio extranjero--, pero tampoco más tarde”. La decisión de atacar con misiles la tomé a las 4 de la mañana y el que dice otra cosa no conoce los sucesos reales o bien los deforma conscientemente”, afirmó el jefe de Gobierno, que acusó a los generales de propagar “mentiras”.

La alta graduación de los militares que critican a Medvédev hace pensar que “Un día perdido” es el resultado de una acción organizada a alto nivel. Las sospechas sobre la autoría ideológica del producto recaen sobre alguno de los “duros” del equipo de Putin, como el ex ministro de Defensa y hoy jefe de la Administración, Serguéi Ivanov. Este veterano del KGB se perfiló como un posible rival de Medvédev por la presidencia de Rusia y tiene las características formales que podrían haber convencido a los generales para criticar a Medvédev y ensalzar a Putin. Algunos relacionan el documental con una acción preventiva después de que Medvédev haya indicado en Londres recientemente que no descarta competir de nuevo por la presidencia.

La demora de las tropas rusas en acudir en defensa de los osetios ha sido confirmada a esta corresponsal por combatientes de aquel territorio, que resistieron solos durante dos días. Entre las posibles razones para aquella demora están los argumentos de derecho internacional a los que Medvédev es sensible, a diferencia de los militares, incluido Baluyevski, quien afirmó que el presidente debería “haber interrumpido las humillantes consultas con socios extranjeros” y haber “reconocido la situación como comienzo de una guerra”.

Las diferencias expresadas por Putin y Medvédev no revelan un cisma en el tandem dirigente de Rusia, sino “una parodia” del mismo, afirma Mijail Fishman, según el cual Putin no necesita luchar con Medvédev. En el diario“Vedomosti”, Fishman opina que Putin revisa la Historia y suprime a Medvédev del pasado para presentarse como el único héroe del siglo XXI en Rusia.”De este modo, la época de Medvédev ha sido declarada un espejismo y, por esta lógica, el tandem dirigente no existió nunca”. Y “la guerra no fue de Medvédev sino de Putin” en esta versión virtual del estalinismo, que, a diferencia de lo que sucede hoy, suprimía física y realmente a quienes hacían sombra al líder.

En política interior, lo sucedido avala la existencia de tensiones entre un sector “duro” de halcones que apuestan por Putin y un sector más liberal y legalista representado por Medvédev. En política exterior, el afloramiento de las discrepancias y el reconocimiento de que existía un plan para intervenir militarmente en Osetia del Sur (aunque no sea novedoso) echará leña al conflicto con Georgia y dará bazas a su presidente, Mijaíl Saakashvili para apoyar su versión del conflicto.