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sábado, 9 de agosto de 2008
Guerra en el Cáucaso

Los tanques rusos entran en Osetia del Sur

El Kremlin responde a la ofensiva georgiana contra el enclave separatista - El presidente de Georgia denuncia la "invasión planificada" de su territorio

Tropas rusas apoyadas por carros de combate y aviones entraron ayer en Tsjinvali, la capital de la región separatista de Osetia del Sur. Moscú asegura que sus soldados están respondiendo al ataque del Ejército georgiano que había tratado de tomar la ciudad por sorpresa para poner fin a una secesión que dura desde comienzos de los años 90. La aviación rusa bombardeó un radar y una base aérea georgiana situada a sólo 40 kilómetros del Tbilisi. Aunque no hay datos fiables del número de muertos, fuentes surosetias aseguran que podrían contarse por centenares, la mayoría civiles.

Rusia aseguró anoche que la capital de Osetia del Sur ya está bajo su control y que procede a limpiarla de "elementos hostiles". El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, un estrecho aliado de Estados Unidos y cuyo país aspira a entrar en la OTAN, no reconocía anoche la pérdida de la capital rebelde, se limitó a denunciar a Moscú: "Es una invasión perfectamente planificada".

La aviación rusa bombardeó una base georgiana próxima a Tbilisi

Las tropas de Moscú controlaban anoche la capital surosetia envuelta en humo

Tras la ofensiva que las tropas georgianas habían lanzado en la noche del miércoles, en la que se empleó también carros de combate, artillería pesada y aviones, el Kremlin decidió intervenir en defensa de los surosetios, tradicionales aliados de Rusia desde finales del siglo XIX y que en su mayoría tienen la ciudadanía rusa. Tbilisi acusó entonces a Moscú de lanzar una "agresión directa contra Georgia".

En Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU concluyó anoche su segunda reunión de urgencia sobre el conflicto sin lograr un acuerdo para pedir el cese de las hostilidades. Hoy está prevista una nueva reunión.

La población civil de Tsjinvali, ciudad convertida en símbolo de la batalla, vivió ayer un infierno. Fue bombardeada durante horas por la artillería y la aviación de Georgia y atacada después por sus carros de combate. Aunque el objetivo declarado por Tbilisi era "restaurar el orden constitucional", el resultado fue una gran destrucción. El comandante de las fuerzas pacificadoras rusas, Marat Kulajmétov, destacadas en Osetia del Sur en aplicación de acuerdos anteriores, habló anoche de una ciudad en ruinas.

Georgia se lanzó a la conquista de Tsjinvali en la noche del miércoles después de que el presidente Saakashvili dijera por televisión que había tomado una "difícil decisión" (ordenar un alto el fuego unilateral). No era cierto. Horas después comenzó el asalto de la zona separatista.

El momento elegido parecía propicio: el primer ministro ruso, Vladímir Putin, había viajado a Pekín para presenciar la inauguración de los Juegos Olímpicos, mientras que el presidente Dmitri Medvédev se hallaba de vacaciones. Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. Putin fue rotundo: "La guerra ha comenzado". Medvédev interrumpió su descanso y advirtió que no dejaría impune la muerte de sus compatriotas en el Cáucaso y que como jefe de Estado está obligado a "defender la vida de los ciudadanos rusos, estén donde estén". Era la réplica a la muerte de 10 pacificadores rusos en el bombardeo georgiano. Otros 30 resultaron heridos, además de numerosos civiles con ciudadanía rusa.

"Rusia está presente en el territorio de Georgia de manera legal, cumpliendo su misión pacificadora según los acuerdos internacionales. Rusia históricamente ha sido garante de la seguridad de los pueblos caucásicos, y lo seguirá siendo", dijo Medvédev.

Una hora después de que los georgianos anunciaran el control de la capital rebelde y daba un ultimátum de tres horas al líder separatista, Eduard Kokoity, para que se rindiera, el Ministerio de Defensa ruso informaba del envío de refuerzos a sus unidades pacificadoras para evitar que se continuara derramando sangre.

Las primeras unidades del 58º Ejército ruso cruzaron la frontera internacional y ocuparon las alturas al norte de Tsjinvali. Desde allí disparó contra las posiciones georgianas, haciendo callar las baterías que bombardeaban la ciudad. Casi de forma simultánea sus blindados entraron en Tsjinvali. Al anochecer, los combates habían cesado y los rusos controlaban casi toda la ciudad, envuelta en nubes de humo provocadas por los incendios.

"Rusia está llevando a cabo una guerra contra nosotros en nuestro propio territorio. Nos estamos defendiendo de un vecino poderoso y grande", aseguró Saakashvili, que solicitó ayuda de EE UU, que de momento se ha limitado a pedir a los rusos que salgan de Osetia. El ministro georgiano de Exteriores, Ekaterine Tkeshelashvili, explicó la intervención que esperaba de la comunidad internacional: convencer a Rusia de que "cese su agresión".

El presidente del Parlamento, David Bakradze, insistió en la idea de que Georgia está siendo agredida por Rusia para añadir: "De acuerdo con el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas tenemos derecho a tomar todas las medidas necesarias para defender la soberanía del país y a nuestra población. Y el Estado georgiano tomará esas medidas".

"Este es el tercer genocidio que lanza Georgia contra el pueblo osetio. Estos últimos trágicos acontecimientos deben convertirse en el último paso al reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur", manifestó el líder separatista Kokoity.

Desde Moscú se apela a la calma y a no tomar decisiones precipitadas. "Toda una región ha sido puesta al borde de una catástrofe humanitaria. En estos momentos no debemos pensar en qué estatus debe tener Osetia del Sur, sino en salvar a la gente que es rehén de la aventura lanzada por Saakashvili y su entorno", dijo el presidente de la Cámara de Diputados de Rusia, Borís Grizlov.

Osetia del Sur y Abjazia (la otra región rebelde de Georgia) disponen de una independencia de hecho tras el colapso de la Unión Soviética. La llegada al poder de Zviad Gamsajurdia, que alentó el nacionalismo georgiano frente a Rusia, provocó una guerra con las dos regiones, tradicionalmente aliadas de Rusia y que no se sienten parte de Georgia.

Tensión histórica

- Noviembre de 1989. Osetia del Sur declara su autonomía de la República de Georgia. Se provocaron tres meses de enfrentamiento.

- Diciembre de 1990. Georgia y Osetia del Sur inician un nuevo conflicto armado que dura dos años.

- Junio de 1992. Rusia, Georgia y Osetia del Sur firman un armisticio y acuerdan crear una

fuerza de paz conjunta.

- Noviembre de 1993. Osetia del Sur se dota de Constitución propia.

- Diciembre de 2002. Osetia del Sur pide a Moscú ser reconocida como territorio independiente para poder unirse a Rusia.

- Noviembre de 2006. Una consulta en Osetia del Sur da la mayoría a los partidarios de la escisión. Georgia acusa a Rusia de apoyarles y de fomentar una guerra.

- Marzo de 2008. Osetia pide a la comunidad internacional ser reconocida al igual que Kosovo.

- Mayo de 2008. Rusia y Georgia aumentan su presencia en Osetia del Sur.

Una batería lanzacohetes de Georgia bombardea posiciones de los separatistas en Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur. / REUTERS

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