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La aviación de El Asad bombardea Alepo

Los grupos rebeldes toman barrios de la segunda ciudad siria, corazón económico del país

Primero fue Damasco y ahora Alepo; las dos ciudades que hasta hace pocos días quedaban prácticamente al margen de los combates entre el Ejército sirio y los grupos rebeldes armados. Barrios enteros de Alepo, la segunda gran ciudad siria, en el norte del país, estaban este martes en manos del opositor Ejército Sirio Libre (ESL), según informaron diversas fuentes. El régimen habría utilizado, además, aviones de combate en la ciudad para sofocar la rebelión.

El fuego cruzado cobró intensidad en la capital comercial siria, donde comenzó la ofensiva rebelde durante el fin de semana. La revuelta que dura ya 16 meses y que aspira a derribar el eterno régimen de la familia El Asad ha tocado ya el corazón político y económico del país. Pero la apabullante superioridad militar del Ejército regular no permite, sin embargo, pronosticar una rápida victoria de los insurrectos, según coinciden los observadores. Un total de 80 personas murieron el martes en Siria —20 de ellas en Alepo—, según los opositores comités de coordinación local.

El martes hubo enfrentamientos en la ciudad vieja y en el barrio de Bab al Hadid, según informó desde Alepo el diario Le Monde. Los rebeldes habrían conseguido rodear el cuartel general de la policía en el centro de Alepo, mientras que el Ejército atacaba desde el aire, según la enviada de ese diario. La cadena británica BBC también describió bombardeos de la aviación y en concreto el uso de aviones de combate.

En las imágenes de un vídeo distribuido por la agencia France Presse se podía observar a un grupo de rebeldes, algunos vestidos de paisano, otros con chaleco de camuflaje —todos hombres, todos armados—, que al grito de Allahu Akbar (Dios es grande) celebraba el incendio de un blindado del Ejército. Otro vehículo militar y dos helicópteros fueron también derribados, según informa vía Skype Abu al-Hasan al-Hamwi, de la Organización Siria para la Defensa de los Derechos Humanos. Varios barrios periféricos fueron también escenario de enfrentamientos armados.

Fuente: elaboración propia, agencias.
Fuente: elaboración propia, agencias.

La cadena Al Arabiya informó citando a activistas de que las fuerzas armadas lograron reducir un motín en la prisión central de Alepo. Los soldados mataron al menos a 15 opositores e hirieron a unos 40. “Hay fuertes combates alrededor de la prisión central entre el Ejército Sirio Libre y las fuerzas del régimen”, contó por teléfono a la cadena árabe Abu Abdulá al-Halabi, del Consejo de la Revolución de Alepo. Según el Consejo Nacional Sirio, los soldados abrieron fuego contra los reclusos para reprimir una sentada organizada por los reos.

Mientras, en Damasco la contraofensiva del Ejército pareció haber surtido efecto. Los militares controlaban de nuevo gran parte de la capital, según fuentes de los insurgentes.

Un día después de que Damasco reconociera que dispone de armas químicas y de que amenazara con utilizarlas en caso de una intervención extranjera, el ESL aseguró que el régimen ha trasladado las armas no convencionales. Según el ejército rebelde, el Gobierno del presidente Bachar el Asad habría ordenado trasladar las armas químicas a puestos fronterizos del país con la intención de incrementar la tensión en la región y de evitar cualquier incursión desde fuera del país.

El uso y destino del arsenal no convencional en poder del régimen —gas sarín y gas nervioso VX— volvió a ser objeto de una cascada de declaraciones de preocupación por parte de la comunidad internacional. Incluso Rusia advirtió a su gran aliado sirio sobre el uso de estas armas. Un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso indicó que Moscú trabaja “bajo la asunción” de que Siria respetará sus compromisos internacionales, en concreto el protocolo internacional de 1968 que prohíbe este tipo de campañas.

El régimen de Irán, otro aliado incondicional de Damasco, advirtió de que cualquier tentación de intervención militar en Siria, sería reprimida con “golpes decisivos”, según las palabras del comandante de la Guardia Revolucionaria iraní Masud Jazayeri, citado por la agencia Fars.

Israel, el país vecino que teme que las armas sirias acaben en manos de Hezbolá, su archienemigo libanés, indicó que el armamento químico continúa en manos del régimen. El jefe de Estado mayor del Ejército israelí, Benny Gantz, aseguró ante una comisión del Parlamento que “en este momento hay control sobre este sistema [de armas químicas]… y no ha pasado a manos malignas. Pero eso no quiere decir que vaya a continuar así. Probablemente cambiará, y entonces tendremos un dilema”. Gantz estimó que un ataque contra los arsenales sirios implicaría inevitablemente una campaña militar más amplia, que, según dio a entender, afectaría a buena parte de la región.

El miedo a una nueva guerra ha vuelto a llevar a primera página de la prensa en Israel la polémica sobre las máscaras de gas. La distribución de estos artefactos ha alcanzado al 53% de la población, lo que preocupa al resto de los israelíes.

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