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Rusia decide que las feministas de Pussy Riots continúen en la cárcel

Las tres componentes del grupo de punk están encarceladas desde marzo por su supuesta participación en una protesta contra Vladimir Putin

Un tribunal de Moscú ha ordenado hoy mantener bajo arresto a tres de las componentes de la banda de punk Pussy Riot, acusadas de vandalismo. Las jóvenes Nadezhda Tolokónnikova, de 22 años, Yekaterina Samutsevich, de 29, y Maria Aléjina, de 24, permanecerán en la cárcel hasta el 12 de enero del 2013 por su supuesta participación en una protesta contra el presidente Vladimir Putin en la catedral ortodoxa de Cristo Salvador de Moscú. Su espectáculo de protesta, pero también los cargos a los que se enfrentan, ha dividido a la sociedad rusa.

El pasado 21 de febrero cinco activistas de las Pussy Riot cantaron “Madre de Dios, echa a Putin” en el altar de la catedral, el estribillo provocó la indignación de los feligreses y de las autoridades religiosas. Las mujeres actuaron enmascaradas, vestidas con ropa de colores chillones y con altavoces. La policía las echó del templo y tres mujeres pertenecientes a la banda fueron arrestadas días más tarde. El próximo lunes habrá una nueva audiencia para fijar la fecha del juicio, según la BBC.

Su encarcelamiento ha colocado a las autoridades en una delicada situación entre los sectores clericales y conservadores, frente a los sectores liberales y la misma legislación estatal de carácter laico. Por un lado, la Iglesia ortodoxa rusa reaccionó indignada ante la profanación del lugar sagrado y pidió un severo castigo contra las mujeres. Por otro, más de 34.000 personas han firmado una petición, encabezada por intelectuales y personajes públicos rusos, a favor de su liberación. Los signatarios del manifiesto consideran que su acción no es un delito. “Las chicas no mataron a nadie, no asaltaron, no actuaron con violencia, no causaron destrozos ni robaron la propiedad ajena”, dicen.

Amnistía Internacional ha declarado que aunque la acción de Pussy Riot puede resultar “ofensiva para mucha gente”, las chicas no causaron daños materiales y se marcharon al ser expulsadas del templo.

Incluso el ministro de Justicia de Rusia, Alexandr Konoválov, próximo al entonces presidente Dmitri Medvédev, reconoció hace unos meses que las chicas no merecen una pena de cárcel. “Como jurista estoy dispuesto a valorar esto de forma sobria y racional y no creo que merezcan un castigo severo”, afirmó.