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La Unesco declara la Natividad de Belén patrimonio de la Humanidad

El reconocimiento supone un espaldarazo para la causa palestina

La bandera palestina ondea frente a la Iglesia de la Natividad de Belén, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco
La bandera palestina ondea frente a la Iglesia de la Natividad de Belén, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco AFP

La Unesco ha declarado la iglesia de la Natividad y parte de la ciudad vieja de Belén patrimonio de la Humanidad. El reconocimiento está cargado de simbolismo, ya que supone un espaldarazo para la causa palestina y su deseo de convertirse en un Estado independiente. Se trata además del primer lugar palestino que pasa a formar parte de la lista de lugares dignos de protección.

“Esta decisión implica el reconocimiento de la cultura palestina, de nuestra identidad y del derecho a controlar y preservar nuestra herencia cultural”, indica por teléfono Hanan Ashrawi, miembro del comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina y responsable de los asuntos culturales.

La basílica de la Natividad, construida en el siglo cuarto, marca el lugar en el que nació Jesús, según la tradición cristiana. Es una iglesia oscura, de paredes desnudas, escasa ornamentación e impactos de bala en las paredes, que recuerdan que el monumento se encuentra en uno de los territorios más disputados del planeta. La iglesia necesita una reparación urgente. El techo de madera se pudre y las goteras amenazan con destrozar en interior del templo. Dos millones de visitantes pasan cada año por la Natividad. Las autoridades palestinas esperan que la inclusión por parte de la Unesco abra nuevas vías de financiación que permitan la reparación de la Natividad.

Además de la iglesia, la Unesco -el organismo de Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos culturales, científicos y educativo - ha incluido en su lista la llamada ruta del peregrinaje en al ciudad vieja de Belén. Se trata del camino que según la tradición recorrieron María y José cuando entraron en la ciudad. Belén es una ciudad palestina situada a escasos diez kilómetros de Jerusalén.

El reconocimiento de Belén, es fruto de una intensa campaña palestina destinada a lograr el reconocimiento en las organizaciones internacionales. Unesco reconoció a Palestina como miembro el pasado octubre, lo que suscitó numerosas quejas por parte de Israel, que junto a Estados Unidos retiró los fondos que dedica a la organización. Ambos países sostienen que el reconocimiento de un estado palestino debe ser consecuencia de un procedimiento negociado y no de una solicitud individual.

Los negociadores palestinos denuncian que esta vez también ha habido presiones para tratar de tumbar la candidatura de Belén. “Ha sido un proceso muy politizado. Cuando a Israel no le gusta algo llama a Estados Unidos, a Canadá y a algunos países europeos para que les apoyen. Lo han intentado incluso con las iglesias, pero no se han dejado”, asegura Ashrawi. La mayoría de los miembros de un comité formado por 21 países, reunido en San Petersburgo ha votado finalmente a favor de la inclusión de la iglesia de Belén. La decisión se adoptó por 13 votos a favor, seis en contra y dos abstenciones.

Xabier Abu Eid, portavoz de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), añade que la necesidad de protección en el caso de Belén es especial porque “no hay que olvidar que hace pocos años los tanques tomaron la plaza de la Natividad”, dice Abu Eid, en referencia a el asedio israelí a la Natividad en 2002.

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