La división en la derecha francesa augura una caída a tumba abierta en los comicios

El exministro del Interior de Sarkozy se enfrenta a un disidente del partido que busca una renovación de la derecha

El exministro del Interior Claude Gueánt celebra un discurso durante su campaña en Boulogne-Billancourt, al oeste de París.
El exministro del Interior Claude Gueánt celebra un discurso durante su campaña en Boulogne-Billancourt, al oeste de París.BERTRAND GUAY / AFP

 Para su primera elección como candidato, el exministro del Interior y fiel entre los fieles del exmandatario Nicolas Sarkozy, Claude Guéant, ha elegido la apacible ciudad de derechas de Boulogne-Billancourt, pegada al París más elegante. Aunque la campaña no está siendo todo lo tranquila que esperaba. Se enfrenta a la candidatura disidente de un líder local de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido liderado por Nicolas Sarkozy hasta su derrota en las presidenciales. Pese a la división en la principal formación de la derecha francesa, Guéant parece tener garantizada la entrada en la Asamblea Nacional tras las legislativas que hoy se celebran en primera vuelta. La disidencia en la UMP podría, sin embargo, entregar por primera vez el escaño de la vecina Asnières-Colombes a un socialista.

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Tanto Boulogne-Billancourt como Asnières-Colombes forman parte del departamento de Hauts-de-Seine, bastión del sarkozysmo, Aquí se encuentra el municipio de Neuilly, del que Sarkozy fue alcalde durante casi 20 años. Históricamente es un feudo de la derecha moderada, aunque en la región también se encuentran localidades obreras que se decantan por la extrema izquierda. Nueve de los diputados salientes son de la UMP, tres son comunistas y uno del centro. El último diputado socialista que salió de este departamento fue el actual ministro de Trabajo, Michel Sapin, que dejó el escaño en 1993.

A los 67 años, Guéant, antiguo alto funcionario de la policía formado a la política a la sombra de Sarkozy —fue su director de campaña en las presidenciales de 2007 y su secretario general en El Elíseo antes de llegar al Ministerio del Interior—, se enfrenta a las urnas por primera vez. En vísperas del cierre de campaña para la primera vuelta, realizaba su última gira por los comercios de la ciudad.

“Tenéis que regresar al poder dentro de cinco años, los socialistas se dedican a deshacer todo lo que se ha hecho hasta ahora, es una locura”, le acoge el empleado de una agencia inmobiliaria. “Lo que nos proponen es volver al pasado”, le responde el candidato, con aire consternado. Lo cierto es que Guéant juega en casa. En la segunda vuelta de las presidenciales, el 65,31% de los votantes de la circunscripción se decantaron por Sarkozy frente al socialista François Hollande.

El mayor desafío al que se enfrenta Guéant viene de sus propias filas. Se trata del consejero municipal y vicepresidente del Consejo Regional de los Hauts-de-Seine, Thierry Solère, excluido de la UMP por presentarse contra el candidato oficial. “Llevo 10 años siendo el jefe local de la UMP”, explica, cuando el único anclaje de Guéant es haber vivido en la ciudad cinco años hace tiempo. “Además, Boulogne es una ciudad de centro-derecha, con una población de 45 años de media de edad, y nos traen a Guéant que encarna al ala más dura, es el hombre de los guiños a la extrema derecha, y la gente de aquí no se reconoce en él”, añade.

Solère avanza los resultados de una encuesta encargada por su equipo al instituto CSA que le otorga la victoria con el 55% de los votos en segunda vuelta en caso de cara a cara con Guéant.

“Ese resultado se basa en la hipótesis surrealista de que la candidata socialista se retire en la segunda vuelta”, responde Guéant. En efecto, en caso de enfrentamiento con la socialista Martine Even, se impondría con 16 puntos de ventaja. El mismo sondeo prevé de hecho que los tres principales aspirantes pasarán a segunda vuelta, algo frecuente en las legislativas en las que pasan el corte de la primera vuelta los candidatos que obtienen más del 12,5% de los votos de los inscritos. En este caso, Guéant también se impondría con el 37%, frente al 32% para Even y el 31% para Solère. “Para alguien que se considera de la UMP, querer ser elegido con los votos del PS es curioso”, zanja el exministro de Sarkozy.

Solère, a su vez, asegura que en caso de que su candidatura pusiera en peligro la victoria de la derecha no se hubiera presentado. El consejero regional apoya sin embargo otra candidatura que cristaliza las divisiones de la derecha más dura con la más moderada y que, según los sondeos, costará el escaño a los conservadores en beneficio del socialista Sébastien Peitrasante.

Se trata de Rama Yade, aupada a la primera plana de la política en 2007 de la mano de Sarkozy, quien la nombró secretaria de Estado. Yade, que hace alarde de independencia, planta cara al diputado histórico de la UMP en la localidad, Manuel Aeschmann. Lo hace como candidata del Partido Radical, del centrista y también exministro de Sarkozy Jean-Louis Borloo, y cuenta con apoyos de peso en el seno de la misma UMP. “Aporta algo nuevo y eso es lo que nos hace falta”, dice Solère. “Hemos estado al poder durante 15 años y no hemos renovado el partido, ahora que hemos perdido, es el momento de hacerlo”.

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