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Francia advierte que lo urgente ahora es tomar medidas para resolver la crisis

François Hollande guarda silencio sobre los rumores de rescate a España

François Hollande durante la conferencia de prensa con Mahmud Abbas en el Elíseo.
François Hollande durante la conferencia de prensa con Mahmud Abbas en el Elíseo. AFP

Todo el mundo esperaba ayer la réplica de François Hollande a Angela Merkel. Los editoriales de Le Monde y Le Figaro conminaron al mandatario socialista a responder con toda urgencia a la oferta de unión política lanzada por la canciller el día anterior. El presidente francés compareció ante la prensa en el Elíseo con Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, y fue preguntado tanto por el supuesto rescate de España como por las palabras de Merkel. La respuesta de Hollande fue tranquila y rotunda: “No es el momento, hemos venido aquí para hablar de Oriente Próximo”.

El silencio del presidente era en realidad una respuesta llena de sentidos, una muestra más de la ruptura de Hollande con el estilo y las formas de su locuaz antecesor, Nicolas Sarkozy. La mudez significaba que París ya no está dispuesto a entrar cada día en el ruido mediático que rodeaba cada pequeña acción conjunta (e ineficaz, según se ve ahora) de Merkozy. Que no quiere que la relación entre París y Berlín siga siendo un baile a dos exclusivo y excluyente. Que Europa son 27 socios y cuentan los 27. Y que importa tanto la opinión de Monti y Rajoy como la de Merkel y Hollande.

Lo mismo sucedió con el rescate de España: en París se interpretó como una filtración interesada del Gobierno alemán para meter presión a todos y precipitar una solución al gusto de Berlín. Ningún socialista francés hizo comentarios al respecto.

Lo anterior no significa, en todo caso, que Francia no esté negociando con Alemania. Dos asesores de Hollande están discutiendo intensamente la agenda de la cumbre de junio con sus pares alemanes, y el jueves pasaron el día en la Cancillería. Pero ese trabajo avanza con toda discreción. Apenas hay comentarios en la prensa porque Hollande ha dado órdenes de no hablar. Por eso, el único miembro del Gobierno que abrió la boca ayer para hablar de Europa fue el ministro delegado para Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve, que añadió una señal más de distancia respecto a las repentinas prisas de Berlín por edificar la UE del futuro: “Hablaremos de la unión política después de acordar las respuestas urgentes para la crisis”, dijo Cazeneuve.

Mientras, en el Elíseo se respira normalidad para privilegiar el debate colectivo y el intercambio de ideas, recordar que Francia ha incorporado la palabra crecimiento al debate y que eso es lo que preocupa ahora a los ciudadanos en París, en Roma, en Madrid.

Hollande tiene otra razón para el silencio: debe confirmar su presidencia en las legislativas de este domingo y el próximo. Hasta que eso no pase, el Gobierno es interino, porque no tiene una mayoría parlamentaria. Los últimos sondeos estimaban ayer, al cierre de la campaña, que el Partido Socialista y sus aliados, Los Verdes y el Frente de Izquierda, ganarán con una mayoría amplia que sería absoluta si se alcanza un pacto poselectoral.