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Hu Jintao pide “flexibilidad y pragmatismo” a Ahmadineyad

El presidente chino asegura que Pekín seguirá jugando un "papel constructivo" en las negociaciones con las seis potencias

Irán es un importante suministrador de petróleo y gas a China

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad (d), y su homólogo chino, Hu Jintao, hoy durante la ceremonia de bienvenida celebrada en en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad (d), y su homólogo chino, Hu Jintao, hoy durante la ceremonia de bienvenida celebrada en en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín. EFE

El presidente chino, Hu Jintao, ha cerrado hoy una semana de intensa actividad diplomática con un encuentro en Pekín con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, a quien le ha pedido que sea “flexible y pragmático” en relación a las negociaciones internacionales sobre su programa nuclear. Hu le ha dicho que durante la reunión celebrada el mes pasado en Bagdad se habían producido avances que permiten que el diálogo continúe, pero que aún existen grandes diferencias entre Teherán y los seis países con los cuales está negociando (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania). Las potencias occidentales e Israel creen que Irán está desarrollando armas atómicas bajo un supuesto programa nuclear civil, algo que Teherán niega.

“China espera que Irán sopese la situación, adopte una posición flexible y pragmática, tenga conversaciones serias con las seis naciones implicadas y mejore los diálogos y la cooperación con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para garantizar que las tensiones pueden ser calmadas mediante negociaciones”, ha indicado Hu al dirigente iraní, según un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores chino. Hu Jintao ha asegurado también que Pekín “continuará jugando un papel constructivo en la resolución del problema por la vía pacífica”.

El comunicado añade que Ahmadineyad ha explicado al dirigente chino la política nuclear iraní y le ha dicho que Teherán espera disminuir las tensiones a través del diálogo con todas las partes.

China y Rusia han sido criticadas por mantener relaciones amigables con el régimen iraní y oponerse a la aplicación de sanciones más duras para obligarle a que clausure sus instalaciones de enriquecimiento de uranio de más alto grado, entre otros. Pekín ha defendido repetidas veces que la crisis debe ser solucionada por la vía diplomática, ha condenado las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea sin el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU y ha rechazado rotundamente el posible uso de la fuerza.

Pekín “continuará jugando un papel constructivo en la resolución del problema por la vía pacífica”

Irán es un importante suministrador de petróleo y gas a China, cuyas empresas tienen proyectos en el país del golfo Pérsico en sectores como la construcción de carreteras y la producción eléctrica. Los Gobiernos ruso y chino han emitido un comunicado esta semana en Pekín en el que se oponen al uso de la fuerza en Irán.

El miércoles, Ahmadineyad se reunió con el primer ministro chino, Wen Jiabao, quien le dijo que Pekín rechaza que cualquier país de Oriente Medio se dote de armas nucleares. El dirigente iraní le dijo que su Gobierno “está muy contento de ver la prosperidad de China” y que su intención es “desarrollar de forma exhaustiva” las relaciones mutuas.

Durante su estancia en la capital china, Ahmadineyad ha tenido palabras ácidas contra Estados Unidos. En un encuentro con universitarios, ha asegurado que hay “un lobo” que “está intentando devorar el mundo”, informa Reuters. “Este lobo ha desencadenado varias guerras por el globo y junto con el régimen sionista ha puesto a la nación palestina bajo presión (…) En el mundo de hoy, necesitamos líderes virtuosos”.

Ahmadineyad ha estado en Pekín para participar en la cumbre anual de la Organización para la Cooperación de Shanghai (SCO, en sus siglas en inglés), a la que también ha asistido el presidente ruso, Vladímir Putin. El organismo está integrado por Rusia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y China. Irán, India, Mongolia y Pakistán toman parte en calidad de observadores.