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La incertidumbre hace caer en Bolsa a YPF

La filial de Repsol baja un 40% en tres meses en Wall Street

Un cartel alusivo a YPF en Buenos Aires.
Un cartel alusivo a YPF en Buenos Aires. EFE

Más de un ejecutivo respiró este lunes aliviado desde su despacho en Madrid cuando la presidenta argentina concluyó su discurso. En contra de lo que sugerían los rumores, Cristina Fernández de Kirchner no mencionó a YPF, filial de la petrolera española Repsol. El Estado argentino renuncia, por ahora, a hacerse con el control de la empresa, pero eso no impidió que el ya bastante castigado valor de la acción volviese a resentirse. Los títulos de YPF llegaron a caer el lunes un 14,5% respecto al viernes, aunque al cierre de Wall Stret la pérdida se limitó al 4,4%.

La jornada se parecía peligrosamente al 29 de febrero, cuando la presión del Gobierno de Kirchner —que acusa al grupo hispano-argentino de incumplir compromisos de inversión y de mantener unos precios de los carburantes perjudiciales para la economía del país— hizo que el valor de la empresa se desplomara en Wall Street. La presión del Gobierno argentino ha favorecido que la cotización de YPF haya caído un 40% en los tres últimos meses.

La petrolera controlada por Repsol en un 48% y por la familia Eskenazi en un 25% cotiza ahora en el nivel más bajo de los tres últimos años. Repsol, sin embargo, el lunes resistió el tirón y cerró la jornada prácticamente igual que como había empezado. Tras el repunte del segundo semestre del año pasado, el grupo que preside Antonio Brufau ha perdido desde enero un 22% de su valor en Bolsa.

“Si finalmente el Gobierno de Argentina nacionaliza YPF sería una decisión catastrófica para la empresa y para los intereses de España pero, sobre todo, sería negativa para la propia Argentina”, asegura Mariano Marzo. Este catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona estima en más de 10.0000 millones de dólares (en torno a 7.500 millones de euros) la inversión necesaria para rentabilizar los recursos de petróleo y gas encontrados el pasado mes de noviembre en Vaca Muerta, una formación rocosa con una superficie equivalente a la de Galicia. “Si Argentina toma el control de YPF, se trataría de una decisión política sin una justificación técnica. Esta mezcla de petronacionalismo y populismo no solo ahuyentaría la inversión extranjera necesaria, sino que también haría más difícil al país disponer de los recursos técnicos imprescindibles para rentabilizar los recursos naturales”, añade Marzo.

La empresa considera el de Vaca Muerta como el mayor hallazgo de petróleo y gas de la historia. En los 428 kilómetros cuadrados explorados en una zona determinada de la región se han hallado recursos de petróleo y gas recuperables que equivalen a 927 millones de barriles de petróleo. Aunque se trata de una cifra espectacular, se queda corta en comparación con las expectativas de la compañía.

Algunos medios argentinos barajan no solo la idea de que el Gobierno de Fernández de Kirchner esté planteándose hacerse con el control de YPF. También sugieren que la presidenta estaría buscando capital argentino en sustitución al de Repsol en YPF, el grupo Petersen, controlado por los Eskenazi. Esta familia, con la que el grupo español entró de la mano en YPF, tiene ahora que devolver los créditos que pidió para hacerse con una participación significativa de la primera petrolera argentina.