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Monti se excusa con Rajoy y le dice que sus críticas fueron "un malentendido”

El presidente anuncia a Ban Ki-moon que seguirá en la Alianza de Civilizaciones

Rajoy junto al Primer Ministro italiano tras la reunión en Seúl.
Rajoy junto al Primer Ministro italiano tras la reunión en Seúl. EFE

El primer ministro italiano, Mario Monti, se ha disculpado esta mañana en Seúl ante su homólogo español, Mariano Rajoy, por las palabras que pronunció el pasado fin de semana, cuando cuestionó la política económica de Madrid. En un encuentro solicitado por Monti que se ha prolongado un cuarto de hora, este le ha dicho a Rajoy que se trató de “un malentendido” y que sus declaraciones ya habían sido matizadas, en el sentido de que “el mensaje que quería dar es que todos los países europeos debían estar atentos para no repetir errores y no relajar el esfuerzo de ajuste”, según fuentes de Moncloa. Monti ha insistido en que “siempre ha subrayado la rapidez en la actuación del Gobierno español y su determinación en la reforma laboral”, agregan las mismas fuentes. Además, ha apostillado, “no es costumbre de Italia comentar la situación de otros países, salvo en todo caso para elogiarlas”,

No fueron elogios, precisamente, los que hizo Monti el sábado en un foro organizado en Cemobbio (Italia) por la Confederación General de la Empresa. “España está dando a toda Europa motivos de gran preocupación porque sus tasas de interés suben. No hace falta mucho para recrear fenómenos que, a través del contagio, nos puedan afectar a nosotros”, dijo. “Estamos muy atentos ante algunos países que no han tomado las decisiones drásticas que hemos tomado otros. España ha hecho una reforma laboral muy incisiva, pero no ha prestado la misma atención a las cuentas públicas”, añadió.

Rajoy le ha contestado hoy que el problema de España es el déficit público del año pasado (8,5%), pero le ha reiterado que el Gobierno cumplirá sus compromisos y llevará adelante las reformas, especialmente la laboral, de la que le ha subrayado que ha provocado la convocatoria de una huelga general para el jueves, siempre según fuentes de Moncloa. “Lo importante es que todos [los países europeos] seamos solidarios”, ha concluido.

Ayer, a su llegada a Seúl, Rajoy fue mucho menos diplomático. Preguntado por las palabras de Monti, se limitó a contestar: “Dejémoslo en que yo nunca haría unas declaraciones así”. Rajoy ha aprovechado su presencia en la cumbre de seguridad nuclear de Corea del Sur para entrevistarse con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y con el presidente del Consejo Europea, Van Rompuy. El primero le ha transmitido su preocupación por el hecho de que España, que ha sido en los últimos años uno de los países más comprometidos con Naciones Unidas, cambie de actitud. Rajoy le ha contestado que España mantendrá sus compromisos con la ONU en el plano político, incluida la Alianza de Civilizaciones, pero ha sugerido que recortará sus aportaciones económicas debido a las actuales restricciones presupuestarias. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ya había descartado una retirada de la Alianza de Civilizaciones —un proyecto impulsado en su día por Zapatero en medio de las críticas, cuando no las chanzas, del PP—, ya que ello debilitaría la candidatura de España al Consejo de Seguridad de la ONU en el bienio 2015-16, pero sugirió que reducirá sus aportaciones, que hasta ahora suponían más de un tercio de los gastos totales.

La entrevista con Rajoy ha sustituido la visita que Ban Ki-moon tenía previsto realizar a Madrid a principios de abril y que se ha cancelado por motivos de agenda. En cambio, el encuentro con Van Rompuy, con quien se ve a menudo en Bruselas, obedece a otras urgencias: el temor a que España pierda cuota de poder en las instituciones europeas. Rajoy le indicó que “España debe tener una representación adecuada a su peso en la UE” e insistió en que mantiene la candidatura de Antonio Sainz de Vicuña para sustituir a José Manuel González Páramo como consejero del Banco Central Europeo (BCE). Como este objetivo parece cada vez más difícil, el Gobierno baraja otras alternativas, como la presidencia del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad, que debe servir de cortafuegos para salvaguardar el euro, y la del Eurogrupo, que dejará vacante el luxemburgués Jean-Claude Juncker.

 

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