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El Pentágono concede 50.000 dólares por víctima en la masacre de Afganistán

El Gobierno norteamericano efectuó los pagos el pasado sábado

La mujer del sargento acusado de la matanza dice que no cree que sea culpable

El general John Allen, al mando de las tropas de la OTAN en Afganistán, durante una comparecencia en el Capitolio el 22 de marzo.
El general John Allen, al mando de las tropas de la OTAN en Afganistán, durante una comparecencia en el Capitolio el 22 de marzo. EFE

El Gobierno norteamericano ha indemnizado a los familiares de las víctimas de la masacre ocurrida en Helmand, Afganistán, el pasado 11 de marzo con 50.000 dólares por fallecido. A los heridos les ha entregado 11.000 dólares a cada uno. Afganistán es uno de los países más pobres del mundo y, según el Banco Mundial, tiene una renta per capita de 501 dólares anuales.

El Gobierno afgano ya pagó 2.000 dólares por fallecido y 1.000 dólares a cada persona herida. Por normativa interna, el Pentágono no trata abiertamente sobre ese tipo de indemnizaciones, ni explica cómo llegó a estipular una suma de 50.000 dólares por fallecido. Fuentes militares sólo confirmaron este lunes que los pagos se efectuaron el sábado.

Normalmente, cuando las tropas norteamericanas matan a un civil en Afganistán suelen pagar 2.500 dólares a sus familiares, según fuentes de la OTAN sobre el terreno. El comandante de las tropas aliadas en Afganistán, general del Marine Corps John Allen, dijo este lunes en conferencia de prensa en el Pentágono que las compensaciones de 50.000 dólares son adecuadas: “Lo hemos hecho en el pasado, y creo que en este caso la suma es apropiada, dadas las circunstancias”.

En principio, el Pentágono habló de 16 víctimas en aquella matanza. Al presentar los cargos contra el sargento Robert Bales, la semana pasada, amplió ese número a 17. Este lunes, fuentes de la policía afgana dijeron que la víctima número 17 era un bebé que aun no había nacido.

A Bales se le estaría acusando, entonces, de haber matado también a una mujer en avanzado estado de gestación. Esas fuentes policiales se retractaron posteriormente, según publicó este lunes el diario The New York Times. Luego, la OTAN insistió en que en su recuento oficial de víctimas no se hallaba ningún feto. En la lista de cargos formales, hecha pública el viernes pasado, sólo figuran los nombres de 16 víctimas.

La confusión sobre la víctima número 17 llegó en un día en el que Kari Bales, la mujer del sargento detenido, habló por primera vez con los medios de comunicación. En una entrevista con el programa Today de la cadena de televisión NBC, dijo que su marido no había mostrado signos de inestabilidad mental antes de ir al frente afgano.

Además, dijo que no creía que su marido pudiera haber cometido la masacre. Se le acusa de abandonar su base de madrugada, matar a 16 o 17 personas, al menos nueve de ellas niños, y quemar posteriormente algunos de los cuerpos. Además, hirió de consideración a otras seis personas. “Ama a los niños, no podía hacer algo semejante”, dijo su mujer.