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El Gobierno libio advierte que recurrirá a la fuerza contra la autonomía de Cirenaica

El presidente del Consejo Transitorio acusa a miembros del régimen gadafista y a varios países árabes de socavar la unidad del país

Madrid / Trípoli
El presidente del Consejo Nacional, Mustafá Abdelyalil, en Trípoli.
El presidente del Consejo Nacional, Mustafá Abdelyalil, en Trípoli. AFP

La respuesta de las nuevas autoridades libias al desafío lanzado por el Este petrolero, que ayer proclamó su autogobierno, va subiendo de tono. El presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdelyalil, insiste en hablar de conspiración y ha amenazado este miércoles con preservar la unidad del país “aunque sea por la fuerza”.

La víspera, 3.000 jefes de tribus y milicias de la Cirenaica, región donde se encuentran las principales reservas del crudo libio, anunciaron en Bengasi la creación de un consejo autónomo para “administrar los asuntos regionales” y exigieron la implantación de un sistema federal. Expresaban con ello su malestar ante la marginación que, dicen, están sufriendo por parte de las autoridades interinas. La centralización de todas las actividades de Gobierno en Trípoli, la capital, y el mapa electoral para los comicios legislativos de junio, que otorga a la Cirenaica menos escaños de los que le corresponderían por población, han acabado por encender los ánimos en una región ya castigada por el régimen gadafista.

Algunos países árabes, desafortunadamente, financian y apadrinan la sedición que se produce en el este porque temen verse contaminados [por las revueltas]”

El presidente del Consejo Nacional

“Como CNT estamos preparados para el diálogo, sin marginar a nadie ni traicionar a nadie, pero Libia es y será una unidad indivisible”, ha declarado Abdelyalil, que insiste buscar una mano negra. Ayer habló de una conspiración de fuerzas extranjeras, y ha detallado que se trata de "países árabes hermanos que financian y apadrinan la sedición porque temen verse contaminados [por las revueltas]”. Y hoy ha alertado de la existencia de enemigos de la revolución. “Deberían saber [los líderes de la Cirenaica] que los infiltrados del régimen de [Muamar el] Gadafi intentan utilizarlos, y que estamos listos para disuadirlos, incluso por la fuerza”, dijo.

Las palabras de Abdelyalil, ministro de Justicia con Gadafi, han sido recibidas con indignación en el este. En primer lugar, porque ha sido la Cirenaica la que capitaneó la revuelta contra el dictador, asesinado el pasado octubre. Además, porque el piadoso Abdelyalil procede de la región (nació en la localidad de Al Baida), y conoce perfectamente el problema. Y, por último, porque el CNT está siendo generosamente financiado por Catar.

En este sentido, el discurso del jefe del CNT solo puede ser interpretado como un aviso a navegantes: lo pronunció en Misrata, bastión rebelde del Occidente, que funciona ya de hecho de forma autónoma. Pero las autoridades transitorias no tienen ningún poder real. Y menos cuando se habla de fuerza: las milicias de Misrata y de la Cirenaica, engrasadas durante los ocho meses de guerra contra las tropas de Gadafi, son de hecho las únicas que pueden dictar las condiciones.

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