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Berlusconi, absuelto del 'caso Mills' por prescripción

El ex primer ministro italiano podría ser condenado a cinco años de cárcel

El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Ampliar foto
El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. MAGNUM

La justicia italiana ha absuelto a Silvio Berlusconi porque los delitos de corrupción judicial por los que era perseguido, han prescrito. Es un juicio que el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi había intentado evitar por todos los medios. El magnate estaba acusado por corrupción en procesos judiciales y habría sido condenado a cinco años de cárcel. La Fiscalía sostiene que, en 1999, Berlusconi pagó 600 mil dólares al abogado inglés David Mills, que cuidaba de su patrimonio en el extranjero, para agradecerle su "testimonio reticente y falso" en dos juicios anteriores, en 1997 y 1998. La justicia italiana halló culpable a Mills en 2010 tras un proceso de ocho años.

El veredicto no satisface a nadie. Berlusconi logra esquivar la pena: "Voy a impugnar este fallo toda la vida", dijo uno de sus abogados, anunciando un recurso para obtener un veredicto de inocencia. La prescripción, de hecho, no es la absolución. El Fiscal Fabio De Pasquale, dejando el tribunal, declaró decepcionado que este fallo "no se puede ni comentar". Para entender la decisión del Jurado, habrá que esperar la motivación de la sentencia, que será hecha pública en 90 días.

Las reacciones a esta sentencia se dividen entre los que leen el fallo como el fin del encarnizamiento judicial contra el ex primer ministro y los que subrayan que la prescripción del delito no significa que no haya sido perpetrado por el imputado. Entre los primeros, los fieles de Berlusconi: "Se ha evitado condenar a un inocente", exulta Fabrizio Cicchitto, el presidente de los diputados del Pueblo de la Libertad. El titular de la versión en línea de Il Giornale, propiedad de Paolo Berlusconi, hermano de Silvio, dice: "Fracasa la ofensiva de los jueces contra Berlusconi". Por el otro bando, habla entre muchos Antonio Di Pietro, ex magistrado anti corrupción, ahora líder del partido Italia de los Valores: "Otra vez, Berlusconi se salva. Pero el jurado no pudo proceder a la absolución por no cometer el delito, porque el delito fue cometido".

Berlusconi, que durante su mandato se valió de toca clase de triquiñuelas para cambiar las leyes y, así, evadir la justicia, nunca acudió al banquillo. Tampoco estaba hoy. No obstante, el millonario difundió ayer un comunicado en el que se declaraba inocente y perseguido. “Es sólo uno de los muchos juicios que se han inventado en mi contra”, afirma. “[He enfrentado] más de 100 procesos judiciales, otros 900 magistrados se han encarnecido conmigo, 588 visitas de la policía, 2.600 audiencias en 14 años y me he gastado 400 millones de euros en el pago de abogados. No tengo el récord mundial, sino el todo el sistema solar”, se lamenta. “¿Cómo se puede sostener que le di dinero [a Mills] para salvarme?”.

Berlusconi asegura que los testimonios de Mills “fueron hostiles” y, por ello, motivaron las dos sentencias de condena “en primera instancia”. Aclara que “ganamos en las dos instancias posteriores”. Técnicamente no ganó. Los delitos fueron declarados como prescritos.

El proceso contra Il Cavaliere inició después de que una carta de Mills fuera interceptada por los magistrados milaneses. El abogado inglés preguntaba cómo justificar un ingente ingreso de dinero, “un regalo de Mr. Berlusconi por haberle salvado de la mar de líos”. Por eso, en 2002, el Tribunal de Milán abrió un proceso contra Mills, que, dos años más tarde, confesó haber recibido de Berlusconi un pago de 600.000 dólares. El político desestima esa confesión: “la rindió cuando estaba agotado por el interrogatorio y tenía miedo a ser encarcelado. Luego decidió decir toda la verdad y por cinco veces declaró en el actual juicio que la tesis de la Fiscalía es falsa”.