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El crimen organizado se parapeta en las barricadas serbias del norte de Kosovo

Grupos criminales aprovechan el descontrol aduanero para la importación ilegal

Militares de la KFOR se enfrentan a un grupo de serbios.
Militares de la KFOR se enfrentan a un grupo de serbios. AFP

Enver Zymberi murió el 26 de julio en el puesto fronterizo de Zubin Potok, en el norte de Kosovo. Era agente del cuerpo especial de policía. Se dirigió al paso para hacer frente al levantamiento de barricadas de la comunidad serbia, mayoritaria en la región. Zymberi, de origen albanés, fue alcanzado por disparos. El pistolero sigue en libertad, oculto en zona franca para el crimen organizado y el contrabando. "Al norte del río Ibar", relata Petar Miletic, secretario general del partido serbio SLS y vicepresidente de la Asamblea, "hay una ausencia total de las instituciones kosovares".

Cinco días después de la muerte de Zymberi, militares de la KFOR (OTAN) y policías de EULEX (Unión Europea) se incautaron de armas y vehículos relacionados con el asesinato en Zubin Potok y Zupce. La misión europea emitió seis órdenes de arresto, pero ninguna ha sido cumplida hasta el momento. No era, sin embargo, la primera misión dirigida por EULEX -coordina además las actividades de la nonata policía kosovar- en Zubin Potok. Desde el pasado 15 de febrero, el cuerpo policial mantiene allí abierta una operación contra el "crimen organizado". Esto es, contrabando, evasión de impuestos y lavado de dinero.

Según el portavoz de EULEX Anne Blanksma, desde que se reabrió el tribunal de Mitroviça en diciembre de 2008 se han dado carpetazo a 40 juicios por este tipo de "actividades criminales".

Los grupos criminales son capaces de presionar a los líderes locales serbios

Petar Miletic, político serbio

"El crimen organizado", continúa Petar Miletic, exvecino de la norteña Mitroviça (de mayoría serbia), "se ha beneficiado de la falta de control en la zona". El pedazo de pastel más jugoso, cuenta este político serbio, es el combustible. Llega de las refinerías serbias libre de impuestos y, con precios más bajos que los fijados en las estaciones reguladas, encuentra fácil salida. EULEX admite que el control del contrabando de fuel es una de las prioridades de su Equipo Operativo de Mitroviça. ¿Qué tiene que ver esto con las barricadas? "Los grupos criminales son capaces de presionar a los líderes locales serbios para que alienten las protestas", reconoce Miletic. Y, por tanto, el descontrol aduanero.

A río revuelto -véase aquí el Ibar, que parte en dos Mitroviça-, ganancia de pescadores. Funcionarios europeos, de la KFOR y del Gobierno de Pristina coinciden en que la lucha contra el crimen organizado pasa por el desmantelamiento del bloqueo de los puestos fronterizos levantado por los serbios para frenar la llegada de agentes de aduana kosovares. Militares de la KFOR abrieron el 20 de octubre el paso de Brnjak. Tras cumplir la misión, su portavoz, Uwe Novitzki, aseguró que controlaban las vías alternativas del cruce que "eran usadas para el contrabando". No obstante, la mayoría de las 16 barricadas improvisadas por los serbios siguen en pie.

Entre el contrabando y las barricadas

Como también uno de los más buscados por las fuerzas de seguridad por la importación ilegal de combustible y tabaco: Zvonko Veselinovic. El ministro de Interior kosovar, Bajram Rexhepi, ha relacionado a este serbio con el crimen organizado en el norte de Kosovo, la organización de las barricadas y la quema de puestos de control durante el estallido de la actual crisis, el pasado 25 de julio. Un informe de inteligencia redactado en Belgrado y citado por el periódico serbio Blic sitúa a Veselinovic a la cabeza del levantamiento en el paso fronterizo de Jarinje. Él mismo ha reconocido a la prensa que estuvo en aquel puesto, pero ha negado que liderase el alzamiento contra los agentes kosovares. Veselinovic, que no reconoce a las autoridades de Pristina, se describe como un comerciante que nunca pasó "un solo cigarrillo o un litro de gasolina de contrabando".

La mayoría de las 16 barricadas improvisadas por los serbios en el norte de Kosovo siguen en pie

"Los camiones pasan, claro que pasan", asegura un periodista de una radio que emite las 24 horas en serbio. "Ese no es el problema", señala en relación con la persistencia de las barricadas. El cómo y por dónde, quizá sí. De muestra, una operación de la KFOR el pasado 3 de septiembre: Dos camiones cargados de combustibles tratan de cruzar de forma ilegal por el paso de Izvor. La fuerza de la OTAN los detiene, estos tratan de seguir por la fuerza, bloquean la carretera y grupos de serbios se arremolinan -justo tras la detención de los vehículos, según dice una nota de la KFOR- para enfrentarse a los soldados.

Las autoridades locales del área donde operan estos grupos criminales (Zubin Potok, Leposavic, Zvecan y Kosovska Mitroviça), tras mantener conversaciones con el presidente serbio, Boris Tadiç -Belgrado, como estas municipalidades, no reconoce la soberanía de Kosovo-, han enviado una carta a la KFOR en la que abren la puerta al libre movimiento de sus militares y de los policías europeos, siempre y cuando los funcionarios kosovares no aparezcan por allí. Un paso hacia delante que, no obstante, dista mucho de ayudar en el cerco al crimen organizado en el norte.