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Las seis cuentas pendientes de Berlusconi con la justicia

Il Cavaliere está imputado en tres juicios y se le investiga en otros tres.

El primer ministro italiano se siente víctima de un "encarnizamiento judicial"

La prostituta Ruby.
La prostituta Ruby. AFP

Silvio Berlusconi está imputado en tres juicios y se le investiga en otros tres, en los cuales aún no se ha hecho oficial la acusación en su contra. Cinco de estos procesos avanzan entre miles de dificultades en la Fiscalía de Milán, su ciudad natal, escenario de la creación de su fortuna económica antes que política. Reconstruyendo “la mar de líos” –como la definió David Mills, un abogado inglés que se ocupaba de su patrimonio en el extranjero– del primer ministro en los Tribunales, se traza la historia de su imperio televisivo-empresarial, base de lo que, a partir de 1994, transforma en poder político.

Berlusconi, de 75 años se siente perseguido y no pierde ocasión frente a un micrófono o a una cámara para presentarse como víctima de un “injusto encarnizamiento judicial”. Está obsesionado con los magistrados. Y para ellos acuña epítetos variopintos; les ha definido como “togas rojas”, “comunistas”, “seres antropológicamente distintos”, “mentalmente desviados”. Estos son los seis  procesos en los que está implicado:

1. Caso Mills

Es el juicio que más preocupa y angustia al primer ministro: si no logra aprobar contrarreloj algún tipo de ley-escudo, la sentencia de primera instancia llegará entre noviembre y diciembre de este año, en un momento de máxima debilidad de su Gobierno.

Berlusconi está acusado de un delito de corrupción en actos judiciales. La Fiscalía sostiene que entregó 600.000 dólares (unos 439.000 euros) al abogado inglés David Mills para agradecerle su silencio cuando este tuvo que testificar en dos juicios abiertos contra la sociedad Fininvest (propiedad de Berlusconi).

A finales de los años ochenta, Mills era asesor de Fininvest y se ocupaba de su expansión en el extranjero a través de varias sociedades off shore. Era el “arquitecto del patrimonio creado por Il Cavaliere fuera de Italia”, comenta Antonella Mascali, periodista del diario de investigación Il Fatto quotidiano y autora del libro El regalo de Berlusconi. El título alude a la suma de dinero que Berlusconi fue vertiendo en la cuenta de Mills —poco a poco, hasta el año 2000, con varias transferencias a las cuentas corrientes de los clientes del abogado para enmascarar la donación— porque Mills le cubrió en dos juicios contra Fininvest: uno por supuestos sobornos ofrecidos por la sociedad de Berlusconi a la Guardia de Finanzas (la policía encargada de los delitos financieros) y otro sobre el dinero negro de la empresa All Iberian, que agrupaba las sociedades del primer ministro en el extranjero.

El juicio sobre la Guardia de Finanzas ha prescrito. Y Berlusconi fue absuelto de la acusación de fraude fiscal en el juicio All Iberian gracias al testimonio de Mills. Sin embargo, la fiscalía de Milán interceptó una carta de Mills en la que el abogado inglés hablaba del "regalo de Mr. Berlusconi", especificando la suma de 600.000 dólares. Y abrió un juicio por corrupción contra Mills y Berlusconi.

El tribunal de casación de Milán consideró culpable a David Mills por rendir “testimonios reticentes y falsos” durante aquellos procesos y haberse dejado sobornar. Berlusconi, quien, según los fiscales que lograron la condena definitiva de Mills fue quien corrompió al abogado, se salvó. De momento. Lo logró gracias a una ley que protegía a los más altos cargos del Estado de eventuales acusaciones. Era la llamada ley Alfano, más tarde retirada por considerarse inconstitucional. La situación particular de Berlusconi se apartó de este juicio principal.

Ahora tiene una causa abierta en la que figura como único imputado. La sentencia llegará a finales de noviembre. El delito prescribe en enero, así que que este juicio nunca alcanzará el veredicto firme y definitivo de la tercera instancia (la de Casación). Sin embargo, una condena por corrupción en  primera instancia sería una dura bofetada. Siempre que el Parlamento no apruebe en los próximos días la llamada ley de la prescripción breve, lo que supondría que se adelantaría seis meses la fecha de caducidad del delito y no habría veredicto alguno.

 2. Caso Ruby

Este juicio se halla aún en fase inicial. Sin embargo, conlleva riesgos inmediatos vinculados a la imagen y a la credibilidad del primer ministro. El mes que viene empezarán a testificar en el Tribunal de Milán las muchas chicas a las que, según la Fiscalía, Berlusconi pagaba para participar en fiestas nocturnas (el bunga bunga) en las residencias del jefe del Gobierno. Berlusconi está acusado de dos delitos, corrupción e inducción a la prostitución de menores de edad.

Todo empieza en Milán a finales de mayo de 2010. La noche del día 27, una joven bailarina extranjera que se hace llamar Ruby Rubacuori (Robacorazones) acaba en la comisaría de policía tras una denuncia por hurto. La chica, que es menor de edad (nació en 1992), tiene que ser trasladada a una unidad de menores. Son las 23.44 horas cuando suena una llamada en la comisaría: es Silvio Berlusconi, que llama desde París donde se encuentra en visita oficial. Berlusconi pide que la chica sea puesta en libertad de inmediato porque es “sobrina de Mubarak”. Sin embargo, Ruby, o Karima (su verdadero nombre), es marroquí, no egipcia. Y menos aún es familiar del depuesto dictador egipcio. Solo es la niña mimada del primer ministro italiano, que, para evitarle la cárcel, se involucra personalmente y miente a un funcionario público.

La noticia de la llamada telefónica trasciende y llega a la Fiscalía de Milán, que empieza a investigar e interroga a la bailarina. De su testimonio emerge un panorama mucho más amplio: una verdadera corte de chicas acuden a Arcore (el pueblo cerca de Milán donde Berlusconi tiene una faraónica mansión) para entretener con juegos sexuales al jefe de Gobierno. Ruby también participa en estas fiestas a cambio de dinero.

3. Caso Mediaset

Se trata de un juicio sobre la compraventa de derechos para retransmitir formatos televisivos en las cadenas de Mediaset, una empresa propiedad de Berlusconi. El juicio ya está encarrillado en primera instancia y se refiere a hechos delictivos acontecidos hasta 2003; en concreto, Berlusconi está acusado de un delito de fraude fiscal.

Los fiscales de Milán mantienen que Berlusconi y otros imputados que trabajaban con él -por ejemplo, su hijo Pier Silvio- inflaban los costes de los derechos que compraban en el extranjero para luego sacar el dinero negro fuera del país. Es decir, si pagaban 1 euro para adjudicarse el derecho de emitir un programa de Paramount, por ejemplo, emitían una factura de dos euros. Y lo mismo a la hora de vender. El dinero negro lo ponían en cuentas opacas en el extranjero.

4. Caso Mediatrade

Está en fase de investigación. El 18 de octubre se celebra la sesión preliminar, cuando el juez decidirá si imputar a Berlusconi por fraude fiscal. Es un calco del caso Mediaset, referido al mismo sistema de fraude entre 2005 y 2008, mediante el que Berlusconi y otros colaboradores habrían ocultado al fisco 8 millones de euros.

 5. Caso 'Il Giornale'

Está todavía en fase de investigación. El 5 de diciembre un juez va a decidir si imputar a Berlusconi por un delito de revelación de informaciones secretas.

El 31 de diciembre de 2005, el periódico de propiedad del hermano de Silvio Berlusconi, Paolo, ya imputado, publica el contenido de una conversación telefónica entre Piero Fassino (del Partido Democrático, en la oposición) y Gianni Consorte, entonces presidente del grupo financiero Unipol, en la cual los dos acordaban apoderarse de un banco. La conversación había sido intervenida por la policía para en el ámbito de una investigación sobre Consorte. Los investigadores ni siquiera la habían transcrito cuando el archivo del audio, contenido en una memoria USB, fue robado, trasladado a Arcore y publicado después en el periódico de la familia Berlusconi, Il Giornale.

6. Caso Tarantini

Este procedimiento, muy complejo, lo abrió la Fiscalía de Nápoles, pero desde hace una semana está en mano de los fiscales de Bari, en Apulia. Está teniendo mucho impacto mediático porque involucra a varias prostitutas que frecuentaban al primer ministro en el Palazzo Grazioli de Roma, su residencia en la capital.

El único imputado hasta ahora Giampaolo Tarantini, un emprendedor del espectáculo de Bari acusado de gestionar una red de prostitución y de haber chantajeado a Berlusconi a cambio de no contar a los investigadores de su caso detalles sobre las chicas que le solía llevar a Il Cavaliere. Algunas de ellas son muy locuaces con la prensa, que también está publicando el contenido de algunas llamadas pinchadas entre el imputado y Berlusconi.

El primer ministro fue involucrado en este juicio como víctima de un chantaje, ya que en la primera hipótesis de los fiscales de Nápoles Tarantini y su mujer le pedían ingentes sumas de dinero. Pero ahora, en Bari, se está planteando modificar la posición de Berlusconi de víctima de chantaje a corruptor. Sería él quien daba dinero al matrimonio Tarantini para que no hablaran de las prostitutas que le proporcionaban.