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¿Quiénes son los Haqqani?

El clan financiado y armado por la CIA se ha convertido en el enemigo número uno de EE UU

Yalaludin Haqqani apunta con el dedo sobre un mapa de Afganistán, ante la mirada de Nazirudin, uno de sus hijos, en una foto de 2001.
Yalaludin Haqqani apunta con el dedo sobre un mapa de Afganistán, ante la mirada de Nazirudin, uno de sus hijos, en una foto de 2001. REUTERS

Los ataques más osados sufridos por Estados Unidos en Afganistán llevan el sello del clan Haqqani, el grupo financiado y armado por la CIA para expulsar a los soviéticos del país centroasiático, que se revolvió contra sus aliados tan pronto como estos se convirtieron en ocupantes de su tierra. Muerto Osama Bin Laden, la red Haqqani es ahora el enemigo número uno de Washington.

El grupo talibán más combativo, fundado por Yalaludin Haqqani -visto por última vez en Afganistán días antes de la invasión estadounidense en octubre de 2001-, ha logrado expandir su poder por varias provincias afganas y las zonas tribales de Pakistán. Su estrategia se basa tanto en ataques y extorsiones como en negociaciones con otros jeques y ‘señores de la guerra’ tribales. Su influencia es tan grande que nadie duda de que es un actor fundamental en el futuro de Afganistán.

Los expertos señalan que Estados Unidos no quiere incluir el clan Haqqani en su lista de “grupos terroristas” porque le invalidaría para negociar. Washington es consciente de que la salida ordenada de sus tropas del país centroasiático depende en buena medida de Sirayudin Haqqani, hijo del fundador y actual cabeza visible de la organización.

Los Haqqani, miembros de la tribu zadran y oriundos de la provincia suroriental afgana de Paktia, se establecieron en el noroeste de Pakistán para formar una milicia con la que combatir al invasor soviético (1979-1989). Fue en ese periodo cuando recibieron apoyo financiero y militar de la CIA y del servicio de inteligencia paquistaní (ISI).

El grupo talibán más combativo basa su estrategia tanto en ataques y extorsiones como en alianzas con otros ‘señores de la guerra’

Los expertos señalan que el clan Haqqani cuenta con entre 5.000 y 15.000 hombres en armas, que además de combatir se dedican al secuestro, la extorsión y el contrabando. Según The New York Times, los estadounidenses “pagan con sus impuestos” a este grupo, que se ofrece como “protector” de los proyectos de reconstrucción en Afganistán, como la carretera entre Jost y Gardez, en el sureste del país. La extorsión “es su principal fuente de ingresos”, declaró a ese periódico Sardar Zadran, un excomandante de esa guerrilla.

Tras el asalto del Ejército paquistaní en los años 2002 y 2003 a las bases establecidas por Al Qaeda para los cientos de militantes árabes y de otros países en las zonas tribales de Pakistán, Surayudin Haqqani extendió su control por ellas al conseguir unir a varios clanes tribales de Waziristán del Sur y mediar entre el ISI y el principal señor de la guerra Baitulá Mehsud para pacificar la región. Haqqani insistió en que el único objetivo del combate debía ser la expulsión de las tropas de la OTAN en Afganistán.

El jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, almirante Mike Mullen, incendió la semana pasada las relaciones entre Pakistán y EEUU al declarar que el ISI está detrás del ataque coordinado a la Embajada norteamericana en Kabul y que “exporta el terrorismo” a través de la red Haqqani. El Gobierno paquistaní rechazó de inmediato la acusación, aseguró que no tiene contacto con la insurgencia talibán y advirtió a Washington que si continúa por esa vía “perderá un aliado”.

EE UU no quiere incluir el clan Haqqani en su lista de “grupos terroristas” porque le invalidaría para negociar el futuro de Afganistán y una salida ordenada de las tropas de la OTAN 

The New York Times recogió el 24 de septiembre una supuesta conversación que desde Pakistán entre Badrudin Haqqani –un hermano de Sirayudin- instruyendo a los hombres que atacaron el hotel Intercontinental de Kabul el pasado 28 de junio. Ese periódico define al grupo como “una milicia organizada que realiza ataques terroristas precisos contra hoteles, embajadas y otros objetivos para avanzar en su agenda de convertirse en el eje de cualquier solución política. Y, a veces, en la agenda de sus mentores de Pakistán, el ISI”.

El ISI ha sido siempre acusado por Washington de desviar hacia la lucha contra su “su obsesión y principal enemigo, India” buena parte de la ayuda militar norteamericana para la “guerra contra el terror”, es decir contra el extremismo islámico. Pero la acusación pública de Mullen ha hecho añicos la relación entre los dos países, ya muy dañada desde la operación realizada en la ciudad paquistaní de Abbottabad el pasado 2 de mayo para matar a Bin Laden. Islamabad consideró una “traición” el no haber sido informado al respecto.

“EE UU pretende hacer a Pakistán responsable de su propio fracaso en Afganistán”, declaró la semana pasada al diario paquistaní en inglés The Nation el general Yaved Ashraf Qazi, exjefe del ISI y actual senador. Qazi advirtió que la Casa Blanca ordenó la invasión de Irak en base a premisas falsas de que el país poseía armas de destrucción masiva y “ese mismo modelo está siguiendo para Pakistán”.

En lo que va de año, los  ataques transfronterizos de la insurgencia se han multiplicado por cinco en relación al mismo periodo de 2010

La estrategia del clan Haqqani se ha centrado sobre todo en la colocación de artefactos explosivos (IED) en las carreteras que explosiona al paso de los convoyes de la OTAN y en emboscadas. En lo que va de año sus ataques transfronterizos se han multiplicado por cinco en relación con el mismo periodo de 2010 y los IED han aumentado en un 20%.

Anticomunista y defensor a ultranza del islam y de la independencia de Afganistán, el representante demócrata por Tejas Charlie Wilson dijo que Yalaludin Haqqani era la “bondad personificada”. El fallecido presidente Ronald Reagan le llamó, como a los demás comandantes muyahidín, “luchador por la libertad” y le facilitó misiles antiaéreos Stinger para expulsar a los soviéticos de su tierra. Hoy el Pentágono considera a la familia Haqqani como el “principal responsable” de la muerte de cientos de sus soldados en Afganistán.

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