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Los combates se recrudecen en Trípoli entre denuncias de ejecuciones sumarias

La OTAN participa en la búsqueda de Gadafi mientras los rebeldes avanzan hacia Sirte

Rebeldes libios, durante la búsqueda de francotiradores en la zona de Abu Slim.
Rebeldes libios, durante la búsqueda de francotiradores en la zona de Abu Slim. ZOHRA BENSEMRA (REUTERS)

Los rebeldes libios en Trípoli tratan de mantener la presión sobre las fuerzas gadafistas, sólo organizadas aparentemente al sur de la capital, y han logrado unir sus esfuerzos con los combatientes del frente occidental de Misrata. Estos intensos combates por dar caza a Muamar el Gadafi, en paradero desconocido, se suceden mientras empiezan a aflorar las escenas de matanzas y ejecuciones en la capital libia.

Según ha informado el canal de televisón catarí Al Yazira, un grupo de 15 supuestos activistas políticos opuestos a Gadafi fueron ejecutados por leales al régimen tras la entrada de las fuerzas rebeldes en el complejo presidencial en Trípoli. Un equipo de esta cadena ha visitado el depósito de cadáveres de un hospital en la capital libia, donde ha ofrecido imágenes de la quincena de cuerpos, que llevaban varios días muertos. Los supuestos opositores habían sido arrestados en los últimos días y semanas, y estaban retenidos cerca del complejo presidencial de Gadafi. Los médicos consultados por Al Yazira coincidieron en considerar que las heridas que produjeron la muerte a los detenidos eran resultado de una ejecución masiva.

Los combates de las últimas horas están teniendo lugar en torno al aeródromo de la capital libia donde la guarnición, no se sabe si comandada por Hamis, el hijo al que Gadafi encomendó sofocar la rebelión armada, sigue al frente de las tropas gadafistas. Uno de los milicianos, natural de Garián, 100 kilómetros al sur de Trípoli, admitió que en esa zona han encontrado una resistencia encarnizada, y que los gadafistas lograron detener el avance insurgente.

A la capital ha llegado un pequeño grupo de representantes del Consejo Nacional Transitorio (CNT), la máxima autoridad rebelde que ya había anunciado su intención de trasladarse a Trípoli tras la entrada de los insurgentes. Mientras tanto, Gadafi ha animado a sus seguidores en otro mensaje de audio. "No teman a los infieles. Liberen Trípoli. Que salga toda la gente y avancen hacia Trípoli. Luchen calle por calle y combatan", ha dicho el dictador en un mensaje retransmitido por el canal internacional de televisión sirio Al Rai.

A la caza de Gadafi

La OTAN coopera con los rebeldes libios en la búsqueda del sátrapa y de otros miembros del régimen a través de "servicios secretos y herramientas de reconocimiento", según ha asegurado esta mañana el ministro de Defensa británico, Liam Fox, en una entrevista en la cadena británica Sky News.

El ministro de Defensa británico ha afirmado que apoyan la búsqueda del líder libio. "Puedo confirmar que estamos colaborando con el CNT para localizar a Gadafi y otros miembros del régimen", ha afirmado a Sky News, pero "no podemos especificar qué clase de fuerzas especiales será empleada". El diario The Daily Telegraph sostiene que los miembros de las fuerzas aéreas especiales británicas (SAS) ya se han desplazado a Libia desde hace unas semanas y que se confunden con los rebeldes, llevando su misma ropa y armas. Sin embargo, Fox desmiente la noticia y destaca que el Gobierno "no tiene ningún plan para el envío de las SAS".

Los rebeldes habían dicho que se preparan para una ofensiva "decisiva" contra el barrio tripolitano de Abu Salim, donde los insurrectos creen que podría estar escondido el coronel Gadafi o algunos de sus hijos, según ha explicado el portavoz de la Brigada de los Mártires de Trípoli, Anis Sharif. "Tenemos información precisa sobre dónde se encuentran los restos del régimen y dónde tienen las armas", ha explicado desde la capital libia el portavoz. El responsable militar, citado por Al Yazira, se ha mostrado, asimismo, optimista y convencido de que puedan caer estas bolsas gadafistas antes del ocaso. "Tenemos informaciones que apuntan a que las fuerzas de Gadafi han repartido armamento entre la población civil en un intento por detener el avance", ha agregado. Los rebeldes han ofrecido una recompensa para la cabeza del coronel y la promesa de amnistía para cualquiera de sus colaboradores que ponga fin a su vida.

Convertido en fugitivo, con una recompensa sobre su cabeza de 1,7 millones de dólares, Muamar el Gadafi, tal como había prometido, no se rinde. A poco más de un mes del 42º aniversario del golpe de Estado que le aupó al poder, el dictador aseguró que su huida de Bab el Azizia, su fortaleza en la caótica Trípoli, es solo un movimiento "táctico" e hizo un llamamiento a sus fieles en la capital a combatir por la victoria o el martirio.

A la conquista de Sirte

Le persiguen con empeño los rebeldes, convencidos de que se esconde en Trípoli, donde el tableteo de las ametralladoras, el zumbido de cohetes y lanzagranadas y algún bombardeo de la OTAN se escucharon durante todo el día. Las columnas de humo ennegrecieron el cielo. En Bengasi, capital de los sublevados, crece la consigna de que hay que conquistar Sirte, ciudad natal del dictador, para evitar la contraofensiva, según informa Álvaro de Cózar.

Los insurrectos deben combatir en varios frentes, aunque contra un enemigo que progresivamente se debilita. Los alzados en Misrata, experimentados en la guerrilla urbana tras sufrir meses de asedio, encabezaron el asalto a Bab el Azizia; los de Yefren, originarios de las montañas del oeste, defienden algún barrio de la capital; la base gadafista en Zuara, cerca de la frontera tunecina, cayó ayer por la tarde en manos insurrectas, y también avanzan en el este del país sin prisa pero sin pausa, camino de Sirte, la ciudad donde Gadafi nació y donde cuenta con muchos partidarios de su tribu. Pero la clave es Trípoli. Y aunque Abdulhamid Taleb dice ser uno de los comandantes guerrilleros en esta ciudad de dos millones de habitantes, se observan escenas similares a las que se vivían en Cirenaica en el mes de marzo. Pocos obedecen órdenes y las camionetas dotadas de ametralladoras, o no, parten a la lucha cuando creen conveniente.