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La ofensiva del Ejército sirio en Hama causa al menos 45 muertos en dos días

El Consejo de Seguridad de la ONU condena al régimen sirio por la represión de las protestas

Tras dos meses de bloqueo y varios días de intensa discusión, el Consejo de Seguridad de la ONU ha logrado expresar este miércoles una condena unitaria a la represión que el régimen sirio ha ejercido contra los opositores a El Asad, aunque no se trata de una resolución de condena sino de un texto aprobado como declaración presidencial no vinculante. La única voz disonante ha sido la de Líbano, vecino de Siria y que acoge en su territorio a varios miles de refugiados del país, cuyo representante "se desvincula porque no aborda la actual situación" de Siria. El acuerdo se ha precipitado en plena ofensiva del Ejército contra la ciudad de Hama, bastión de los rebeldes, asediada por tanques desde el domingo, víspera del inicio del Ramadán, y donde al menos 45 personas han muerto entre el miércoles y la madrugada del jueves, según informa hoy un activista citado por Reuters e identificado como Thaer.

Hasta 40 de los fallecidos se habrían producido en el distrito de Al Hader -al norte del río Orodes- mientras que los cinco restantes habrían muerto mientras intentaban salir de la ciudad por la carretera Al Dhahirya. Estos últimos serían miembros de las familias Fajri y Assaad, y entre ellos habría dos niños.

El informante, quien habría logrado escapar de la ciudad sitiada, precisa que las fuerzas sirias se emplearon a fondo con ametralladoras y tanques. Las autoridades sirias no permiten la entrada de la amplia mayoría de medios independientes, con lo que resulta complicado tener los balances oficiales y los facilitados por testigos.

Horas antes, vecinos de Hama advirtieron de que los tanques habían avanzado hasta el centro, donde ocuparon la plaza Orontes, centro neurálgico de las multitudinarias protestas contra el régimen del presidente Bashar el Asad. Los francotiradores se desplegaron por las azoteas y dentro de la ciudadela. Los bombardeos tuvieron lugar en Al Hader. Activistas pro Derechos Humanos van más allá al asegurar que desde el inicio de la ofensiva, el pasado domingo, han muerto más de 90 personas en la ciudad, situada en el oeste de Siria y poblada por cerca de 700.000 personas, lo que la convierte en la cuarta del país.

Un diplomático destinado en Damasco asegura que "el aparato de seguridad piensa que puede acallar este levantamiento confiando en la alternativa de la seguridad y matando a todos los sirios a los que le dé tiempo". "Los tanques están disparando con sus cañones contra edificios residenciales en Hama y Deir al Zor después de que las dos ciudades fueran abandonadas durante semanas para protestar pacíficamente. Esta es la primera vez que el régimen está utilizando tanques con tanta agresividad", prosigue el diplomático, que permanece en el anonimato.

Hama ha sido tradicionalmente la ciudad más rebelde de Siria. En 1982, ya se sublevó contra Hafez el Asad, el padre del actual presidente, y la represión que llevó a cabo el Ejército se cobró unos 20.000 muertos. Entonces fueron los Hermanos Musulmanes los que protagonizaron la revuelta que ahora no aparenta tener connotaciones religiosas.

Condena internacional

Pese a la brutal represión que sufre el país desde marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU no se había pronunciado sobre la situación en Siria, a causa de las reticencias de Rusia y China. Ahora lo ha hecho, por fin, mediante la aprobación de una tibia declaración de la presidencia del Consejo, que ejerce el embajador indio Hardeep Singh Puri, y no de una resolución que tendría más fuerza jurídica.

En ningún momento amenaza con sancionar a los dirigentes del régimen que encabeza El Asad -como han hecho por su cuenta EE UU y la Unión Europea- ni tampoco se muestra dispuesto a investigar in situ las posibles matanzas perpetradas. Su pronunciamiento está muy alejado del que adoptó sobre Libia, donde sí amparó jurídicamente la intervención militar.

El máximo órgano de la ONU "condena las violaciones generalizadas de los derechos humanos y el uso de la fuerza contra los civiles por parte de las autoridades sirias", reza el texto de la declaración. Pide además que cese la violencia y urge a ambas partes, incluida a la oposición, que "actúen con máxima contención". Solicita a continuación a Damasco que "respete plenamente los derechos humanos" y que los responsables de la violencia rindan cuentas aunque no precisa ante quién deberían hacerlo. Toma, por último, nota del anuncio de las autoridades sirias de llevar a cabo reformas y "lamenta la falta de avances a la hora de aplicarlas".