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Bruselas presenta su plan para la patente única europea que deja fuera al español

Las empresas españolas podrán sumarse al sistema con independencia de las críticas del Gobierno español al proyecto

La Comisión Europea ha presentado hoy su propuesta para la creación de una patente unitaria europea, que asume como propia la oficialidad exclusiva de las tres lenguas (alemán, francés e inglés) con que trabaja la Oficina Europea de Patentes (OEP), un organismo no comunitario del que forman parte 38 países. España e Italia, que consideran discriminatorio este tripartido lingüístico, han anunciado que recurrirán al Tribunal de Justicia de la UE, aunque hay dudas sobre lo que realmente vaya a hacer Silvio Berlusconi. "La propuesta es económicamente indispensable para la competitividad de las empresa europeas", señala Michel Barnier, comisario de Mercado Interior y gran impulsor del proyecto. "Y políticamente aceptable".

La iniciativa pretende cerrar de una vez décadas de contencioso, tan agotador en la búsqueda de un consenso aparentemente imposible que 25 de los27 acordaron recurrir a la cooperación reforzada que establece el Tratado de Lisboa para que siga adelante un proyecto que no contenta a todos. En este caso, los descontentos son España e Italia, que creen vejadas sus respectivas lenguas oficiales.

El régimen actual supone que una patente aprobada por la OEP debe ser registrada luego en las oficinas nacionales de los países en que se quiere proteger lo que, según cifras de la Comisión, supone unos 32.000 euros para una idea original que se desee proteger en toda la UE. De esos gastos, unos 23.000 euros corresponden a traducciones. En Estados Unidos, resalta el Ejecutivo comunitario, una patente supone del orden de 1.850 euros.

A esa diferencia económica se agarra Bruselas para imponer a toda costa -incluso a costa de fragmentar el tan cacareado mercado interior, del que con el nuevo régimen quedan teóricamente excluidos unos 110 millones de italianos y españoles, más del 20% de los comunitarios- una patente unitaria que ahora costará unos 2.500 euros y en el futuro, cuando concluya un periodo transitorio que podría durar hasta 12 años, unos 680 euros.

El plan concebido por la Comisión prevé que la protección de la patente unitaria tenga efecto automático en los 25 países que aceptan el sistema, frente al actual peregrinar de país en país del inventor en busca de la respectiva cobertura nacional.

La solicitud de patente será elevada a la OEP en cualquier lengua, aunque su análisis y la eventual concesión de la patente se hará en alemán, francés o inglés. Quienes no la presenten en una de esas tres lenguas tendrán derecho a un reembolso de la traducción. La patente que sea otorgada en una de esas tres lenguas de privilegio verá traducida a las otras dos las reivindicaciones, un cuerpo documental más corto con especificaciones de uso de la innovación en cuestión.

Durante un periodo transitorio de hasta 12 años las patentes concedidas en alemán o francés serán traducidas a inglés. Y las concedidas en inglés serán traducidas a otra lengua oficial. Es el único resquicio que queda para la presencia del español o del italiano en el venidero régimen.

"Hemos ido lo más lejos posible", dice Barnier, quien no considera discriminatorio que exista, aunque sólo sea temporalmente, "la posibilidad de usar otras lenguas, además de las tres históricas". Con independencia de lo que decidan Madrid o Roma, "las compañías españolas o italianas tienen derecho a utilizar esta sistema", insiste.

Si el plan no es políticamente aceptable para los Gobierno de España e Italia, pese a lo que diga Barnier, la propuesta viene coja por faltar en ella el régimen jurisdiccional que determine quién tienen razón en caso de conflicto sobre el uso de patente. La idea de la Comisión era crear un tribunal especial para patentes, idea que fue desestimada por el Tribunal de Justicia de la UE por considerar que usurpaba sus poderes y los de los tribunales nacionales. "Esta arquitectura exige una jurisdicción", reconoce Barnier. "A primeros de mayo presentaremos una propuesta". La idea del comisario es que la patente unitaria sea una realidad a partir de 2013.