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Una segunda carta da nuevas pistas del asesino de Río

Wellington Menezes mató a 12 niños en una escuela de la ciudad brasileña

Una nueva carta, encontrada en la mochila de Wellington Menezes, el joven que mató la semana pasada a 12 niños e hirió a otros 14 en una escuela de Río de Janeiro, ha obligado a la policía a abrir nuevas investigaciones acerca de la posibilidad de que pudiera pertenecer a algún grupo extremista.

La carta fue dada a conocer este fin de semana por la revista brasileña Veja. En fragmentos inconexos de la misiva, el asesino dice que "dejó el grupo". Cita a un Abdul, afirma que era conocido de su padre (ya fallecido) y que habría venido del exterior, relacionándolo con los ataques del 11 de septiembre de 2001, en EE UU. Asegura que meditaba muchas veces sobre dichos atentados y que leía el Corán cuatro horas al día. "No el libro que se quedó con el grupo, sino partes de él que yo copié para mí", escribe.

En su carta, el asesino demuestra su obsesión por atentados (como el de Virginia Tech, EE UU, en 2007), y en el material recogido en su casa por la policía se encontró información sobre un curso de tiro y sobre cómo usar la pistola calibre 38, una de las dos utilizadas en la matanza.

La policía ha pedido a un psiquiatra forense que elabore un retrato psicológico de Wellington para clarificar si lo que escribe en su carta y los personajes que cita son reales o fruto de una fantasía psicótica. En la ficha de la escuela Madre Teresa de Calcuta, donde el asesino estudió el bachillerato, en el apartado religión, en 2004 se declara seguidor de los Testigos de Jehová. Sin embargo, en 2006 se corrige y se dice "musulmán".

En la primera carta hecha pública, Wellington no hacía ninguna alusión explícita al islam. El ritual con el que pide que sea enterrado su cuerpo tiene ecos tanto de judaísmo como de islamismo, pero el hecho de que cita también a Jesús y la resurrección de los muertos hace pensar que frecuentaba alguna iglesia evangélica.

De cualquier modo, lo que dejó por escrito muestra una mente impregnada de delirios religiosos, fascinado por atentados y víctima de acoso escolar.