Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Wilders, líder anti musulmán holandés, será juzgado en abril por incitación al odio y discriminación

Los jueces han atendido una sola petición de la defensa, y el político no será acusado de comparar el Islam con el nazismo

El juicio contra Geert Wilders, líder radical holandés famoso por su rechazo al Islam, ha recibido el visto bueno de la justicia de su país. Después de varios retrasos y un cambio de magistrados por falta de imparcialidad , Wilders será juzgado a partir del 13 de abril en Ámsterdam por incitación al odio y discriminación. El tribunal ha rechazado un tercer cargo, por haber comparado el Islam con el fascismo. En uno de sus discursos, dijo que estaba "harto del Corán en Holanda". Que prohíban de una vez ese libro fascista", pidió. Según los jueces, este extremo queda fuera del proceso porque la demanda original contra el político (presentada por inmigrantes turcos, antillanos y marroquíes, y grupos antirracistas), hablaba de "comparaciones con el nazismo". Sí será examinada su película Fitna , que presenta el Islam como una ideología violenta.

La situación de Wilders es compleja. Antiguo liberal y hoy jefe de la tercera fuerza política holandesa , su Partido de la Libertad apoya desde el Parlamento a un Gobierno de centro derecha en minoría. Con sus 24 escaños -en un Parlamento de 150- el líder populista ejerce de árbitro en asuntos tan delicados como la política de inmigración, o bien los recortes sociales. Según su abogado, el proceso está politizado y pone a prueba la libertad de expresión en Holanda. "Un profesional de la política debe estar facultado para decir lo que piensa en el marco de su trabajo", asegura el letrado, Bram Moszcowicz.

Aunque al final no ha podido evitar el proceso, Moszcowicz sí logró el pasado año recusar al primer tribunal que juzgaba a Wilders. En un giro sorprendente, acusó con éxito a la sala de partidismo porque su presidente asistió a una cena junto con un testigo de la defensa. Como no se pudo despejar la duda de si hubo intimidación por parte del juez, el caso se vino abajo y hubo que empezar de nuevo. Para añadir todavía más suspense, fue ratificado el equipo fiscal originario, que nunca ha visto indicios de delito en las soflamas de Wilders.

De momento, los grupos demandantes mantienen su postura y Wilders la suya. Él sigue pidiendo que se reduzca "en un 50%" la inmigración procedente de países musulmanes hacia Holanda. Continúa oponiéndose a la entrada de Turquía en el UE, y se presenta como la víctima de un juicio mediático.