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Los aliados bombardean la artillería de Gadafi en Trípoli y Ajdabiya

Quinta noche de ataques sobre la capital. -Reino Unido asegura que los aliados han destruido las fuerzas aéreas libias.- Los ataques frenan la ofensiva del régimen en Misrata.- La escasez de medicamentos y víveres merman la moral de los sublevados

Las fuerzas aliadas han bombardeado la noche del miércoles objetivos del régimen de Muamar el Gadafi en las ciudades de Trípoli y Ajdabiya. Por la tarde también se desencadenaron ataques sobre las unidades de Gadafi en Misrata y Zauiya, al oeste del país. Forzados por la aviación aliada, los leales al coronel han detenido sus operaciones ofensivas, especialmente violentas en el castigado enclave rebelde de Misrata.

Según el contraalmirante estadounidense Gerard Hueber, las fuerzas militares del líder libio siguen violando la resolución de Naciones Unidas al atacar a la población civil, por lo que los aliados están apuntando ahora a las fuerzas terrestres, la artillería y los misiles móviles. Hueber informó ayer de que en las últimas 24 horas la coalición ha intervenido en 175 misiones de combate, de las cuales 113 han sido de fuerzas estadounidenses y el resto de otros miembros de la alianza.

La televisión panárabe Al Arabiya asegura que el objetivo prioritario esta madrugada fue un complejo militar de Gadafi en Ajdabiya. A primera hora de la noche se reanudaron también los bombardeos en Trípoli por quinto día consecutivo. Testigos en la capital afirman que se han escuchado numerosas explosiones. Los ataques se centran en las instalaciones militares del barrio de Tajura, al sur de la capital -desde el que a las dos de la mañana comenzó a subir una espesa columna de humo- y Jafar, suburbio al sureste de Trípoli. La agencia oficialista libia Jana -una fuente de información que, por el momento, se ha mostrado no demasiado fiable- ha asegurado durante toda la noche que el bombardeo de Tajura se dirigió contra una zona residencial y "ha causado un gran número de muertes de civiles". Para probarlo, funcionarios libios han llevado a parte de la prensa internacional establecida en la ciudad a un hospital de Trípoli para mostrarle los cadáveres de 18 personas, entre militares y civiles. Pese a ello, las agencias internacionales se muestran desconfiadas sobre la procedencia de los cadáveres y ninguna ha querido dar por buena la información.

El contraalmirante Hueber habló con los periodistas desde el navío USS Mount Whitney, emplazado en el Mediterráneo, y les aseguró que "no hay informes de civiles muertos" desde que comenzó la operación. "Nuestra misión aquí es proteger a la población civil y escogemos nuestros objetivos y planificamos nuestras operaciones con esa idea como prioridad", dijo.

Las declaraciones de Hueber llegaron poco después de que Reino Unido asegurara que Gadafi ya no puede contar con su fuerza aérea, lo que significaría que está establecida la zona de exclusión aérea. Esta nueva situación permite a los aliados sobrevolar el espacio aéreo del país sin peligro y atacar a las tropas del régimen cuando representen una amenaza para la población. El jefe del primer grupo de la Real Fuerza Aérea británica, el general Greg Bagwell, insistió en que los aliados están "aplicando una presión sostenida y sin descanso sobre las fuerzas armadas libias". "Su fuerza aérea ya no existe como fuerza de combate y su sistema integrado de defensa aérea y las redes de mando y control están muy degradadas, hasta el punto de que podemos operar casi con inmunidad sobre Libia", aseguró el militar.

Gadafi estrecha el cerco sobre Misrata

Los ataques aéreos de los aliados sobre las tropas de Gadafi que tienen rodeada Misrata -con 300.000 habitantes, la tercera ciudad del país- lograron parar ayer la ofensiva de la artillería contra los rebeldes que resisten un asedio de semanas, pero no los disparos de francotiradores leales al dictador. Los tiradores llevan semanas apostados en las azoteas de los edificios más altos y disparan incluso contra quienes tratan de acceder al hospital, según Saa al Misrati, portavoz del comité rebelde local. El portavoz del Consejo Nacional Transitorio Interino (CNTI), Abdelhafiz Hoga, señaló que al menos 16 personas murieron en las últimas horas en la ciudad, entre ellas cinco niños, y otras 23 resultaron heridas.

"Antes de los ataques, los tanques bombardeaban la ciudad, pero la artillería no ha lanzado un solo proyectil desde el ataque aéreo", aseguró Saadun, un vecino de Misrata a la agencia Reuters. Los aviones de los aliados alcanzaron una base aérea y un cuartel de entrenamiento militar ubicados en las afueras.

Falta de suministros

Misrata es el único bastión de los insurgentes en el oeste del país. La situación en el interior de la ciudad es crítica, según los residentes contactados telefónicamente por Al Yazira, dado que los habitantes carecen de suministros, electricidad, medicinas y el número de heridos sigue creciendo. Los rebeldes, aislados del resto del territorio en poder de los insurgentes, han levantado un hospital en un barco, ya que la única clínica en funcionamiento no da abasto para atender la multitud de heridos de bala y metralla. Tanto Reuters como France Presse informaban ayer de la inquietante proximidad de tanques de los gadafistas al hospital local.

El viceministro de Exteriores, Jaled Kaim, negó que el Gobierno sea el responsable de los cortes en el suministro de agua y electricidad a la ciudad y argumentó que estas deficiencias se deben los problemas técnicos causados por los ataques.

Problemas en el Gobierno interino de Bengasi

La oposición que se alzó contra la tiranía de Gadafi intenta, en paralelo a los combates, organizarse de cara a un hipotético futuro en Libia sin la presencia del coronel. El Consejo Nacional Libio, que engloba a los grupos opositores que resisten en Bengasi, ha decidido cambiar su nombre por el de Gobierno interino.

Los dirigentes políticos de los sublevados demuestran un sentido de la profesionalidad discutible. Ya sea por inexperiencia o por luchas intestinas, el Consejo Nacional -el Gobierno de facto radicado en Bengasi- ofreció ayer una imagen lamentable. Después del mediodía se anunciaba la formación de un nuevo Ejecutivo, y que Mahmud Yabril sería el primer ministro, el nuevo rostro que representaría a los rebeldes ante el mundo. Por la tarde comparecía el vicepresidente del Consejo, Abdelhafiz Ghoga, y anunciaba que todo se trataba de un "malentendido".

Yabril es un veterano reformista que había protagonizado en el pasado un proyecto para establecer un Estado democrático en Libia. Desde que comenzó la revuelta ejerce como representante del Consejo Nacional Libio ante la comunidad internacional. Por ejemplo, participó en el encuentro que mantuvo el pasado 10 de marzo la formación opositora con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al término del cual el mandatario galo decidió reconocer al Consejo Nacional como el único representante legítimo del pueblo libio.