Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Víctimas guatemaltecas demandan a EE UU por experimentos médicos

Formaron parte de un programa para combatir la sífilis y la gonorrea

Seis meses después de que se hiciera pública la existencia de un plan estadounidense, que entre los años 1946 y 1948 experimentó con seres humanos la eficacia de la penicilina para el combate de las enfermedades venéreas más temidas de la época ?la sífilis y la gonorrea?, un grupo de víctimas guatemaltecas ha interpuesto una demanda en contra del Gobierno de Estados Unidos, en busca de una reivindicación moral y económica por haber sido usados como cobayas humanas sin su conocimiento.

"Lo que se pretende es una reivindicación a favor de los afectados", informó el médico Werner Ramírez, delegado del Defensor del Pueblo para el acompañamiento de las víctimas en su reclamación. Explica que los demandantes buscaron el apoyo del magistrado de conciencia "ante la lentitud de la instancia oficial, que se ha limitado a recibir los documentos que envían las autoridades norteamericanas, sin pronunciarse para nada".

Ramírez añade que mientras se vigilaba que los demandantes fueran todos auténticamente víctimas, o sus descendientes directos, surgió un bufete de abogados estadounidense que, en alianza con colegas guatemaltecos, empezó a trabajar en la demanda que se concretó el lunes 14. "Hasta la fecha son 15 personas quienes accionan legalmente contra Estados Unidos. De todos se tiene la plena certeza de que fueron afectados por el programa".

"Nuestro acompañamiento", añade, "hará énfasis en que el proceso judicial prohíba que se vuelvan a realizar experimentos de esa naturaleza, abiertamente denigrantes para la dignidad de las personas, al margen de su nacionalidad".

El estudio de la oficina del Defensor del Pueblo ha permitido determinar que el número de afectados supera las 1.500 personas, en su mayoría soldados y pacientes del único psiquiátrico que existía en la Guatemala provinciana de aquella época. Engrosan la lista prisioneros comunes, alcohólicos que vivían en la calle, y hasta niños huérfanos.

"Los dirigentes del experimento dividieron a sus víctimas en tres categorías. A un grupo se le dio seguimiento para comprobar cómo respondían los organismos al tratamiento. Un segundo grupo fue inoculado y se les dejó al margen de cualquier curación, para conocer el curso final de la enfermedad, y un tercer grupo se perdió de todo control", informa el profesional de la medicina.

Los demandantes esperan del Gobierno guatemalteco un esclarecimiento pleno de los hechos de hace ya 65 años. Entre otras razones porque, según explica el funcionario de la oficina del Defensor del Pueblo, "hay indicios de criminalidad en los hechos", mientras se investiga si la complicidad del Gobierno fue institucional o fueron funcionarios que lo hicieron aisladamente.

La noticia, conocida el pasado mes de octubre, conmocionó a los guatemaltecos. En su día, el presidente, Álvaro Colom, calificó los experimentos como "un delito de lesa humanidad". Para la población fue un golpe muy duro saber que los ensayos ocurrieron durante el Gobierno de Juan José Arévalo (1944-1950), el presidente más querido y respetado de la historia de esta nación centroamericana.

Tanto el presidente de Estados Unidos, Bakack Obama, como la secretaria de Estado, Hillary Clinton, llamaron al mandatario guatemalteco para disculparse por lo ocurrido y ofrecieron colaborar en la investigación para el esclarecimiento total de lo ocurrido.