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Un juez británico autoriza la extradición a Suecia de Julian Assange

El fundador de Wikileaks, australiano, está acusado de varios delitos sexuales en Suecia

"Suecia es el mejor lugar para determinar si Julian Assange cometió algún tipo de delito", ha sentenciado hoy la justicia británica al aceptar la demanda de extradición al país nórdico del fundador de Wikileaks para que responda a las alegaciones de violación y asalto sexual. El juez de la corona británica Howard Riddle ha desestimado durante una vista celebrada en Londres los argumentos de la defensa, que se dispone a presentar recurso. El proceso que arrancó en el Reino Unido tras la orden de detención del australiano a finales del pasado año, su posterior detención el 7 de diciembre y su puesta en libertad bajo fianza tras nueve días en prisión, puede prolongarse, por tanto, hasta el próximo verano.

Los abogados de Assange han adelantado que mantendrán su línea argumental en la demanda de apelación, a pesar de que el magistrado Riddle la echó por tierra de forma contundente. Su sentencia apoya las tesis de la fiscal británica Clare Montgomery -quien representó a la acusación sueca- de que la justicia sueca actuó en todo momento de acuerdo con el derecho internacional y que el antiguo hacker australiano no ha mostrado una verdadera disponibilidad para colaborar con la justicia y dejarse interrogar.

De ser finalmente extraditado a Suecia, Assange permanecería detenido e incomunicado hasta que se celebrara un juicio sin testigos, tal como prescribe la ley nacional en los casos de delitos sexuales. La defensa del alma mater de Wikileaks, de 39 años, considera que su cliente no tendría un proceso justo, cuando el grueso de la opinión pública y de la prensa están escorados en su contra, y el propio primer ministro, Frederik Reinfeldt, sugirió públicamente que lo consideraba culpable. Dos mujeres suecas, denominadas a efectos legales como Miss B. y Miss A., aunque sus nombres reales son bien conocidos en los foros de internet, acusan a Assange de cuatro delitos sexuales, el más grave formulado por la primera: mantuvo relaciones sexuales con ella mientras estaba dormida y sin usar preservativo, es decir, sin su consentimiento. La ley sueca considera ese episodio delito de violación, bajo una pena de hasta cuatro años de prisión

El debate generado en torno al caso se centra, sin embargo, en las alegaciones de Assange como víctima de una persecución políticamente motivada, después de que su plataforma digital difundiera más de 250.000 cables secretos del servicio diplomático de Estados Unidos, en lo que fue definido por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, como "un ataque contra la comunidad internacional". Assange y una legión de seguidores temen que su traslado a Suecia facilite una supuesta demanda de extradición por parte de Washington, bajo los cargos de espionaje y alta traición que podrían conducir a la pena de muerte, tal como reclaman las fuerzas ultraconservadoras desde el otro lado del Atlántico.