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La muerte de cuatro niños gitanos en Roma revela la pasividad del alcalde

El plan municipal para realojar a los romaníes en campamentos legales lleva meses parado.- Alemanno achaca la tragedia a la burocracia.- El presidente Napolitano reclama "alojamientos dignos y estables"

La trágica muerte de cuatro niños rumanos de entre cuatro y once años de edad, que perdieron la vida en Roma el domingo por la noche a causa del incendio que devoró la chabola donde vivían, en la Vía Appia Nuova, cerca del aeropuerto de Ciampino, ha revelado que el ayuntamiento de Roma lleva dos años haciendo propaganda de un imponente y sugestivo Plan Nómadas aunque en realidad nunca lo ha puesto en práctica.

El alcalde de la ciudad, Gianni Alemanno, visitó anoche el lugar de la tragedia y achacó el suceso a "la maldita burocracia", que según dijo ha impedido al ayuntamiento acabar con los "malditos campamentos ilegales" y poner en práctica el publicitado plan de realojo de los gitanos, una promesa electoral que según la oposición y las asociaciones de derechos humanos ha quedado sepultada en el olvido.

Alemanno ha declarado este miércoles día de luto y ha informado hoy que se hará cargo del traslado de los cuerpos de los niños a Rumania. El alcalde, salpicado en los últimos meses por un turbio escándalo de corrupción bautizado como Parentopolis por los numerosos nombramientos de familiares, amigos e incluso algunas coristas para trabajar en empresas municipales, ha pedido hoy 30 millones de euros adicionales al Gobierno central para llevar adelante el Plan Nómadas, con el que pretende desmantelar todos los campamentos ilegales y poner en marcha la construcción de 13 campamentos equipados y seguros con capacidad para 6.000 personas.

El alcalde ha dado un ultimátum hoy a los habitantes de estos campamentos: o se alojan en tiendas de campaña provisionales o los que se nieguen a ser realojados se les quitarán los niños y se entregarán en custodia.

"La tragedia pesa sobre todos nosotros"

 

El presidente de la República, Giorgio Napolitano, ha visitado hoy el Instituto Anatómico Forense donde están los cuerpos de los cuatro niños rumanos, y ha trasladado a sus padres y a la hermana que sobrevivió al incendio, "el sentimiento de humana solidaridad de todos los romanos e italianos"."La tragedia pesa dolorosamente sobre todos nosotros", ha afirmado Napolitano, "y nos convence aun más de la necesidad de no exponer más a esta comunidad a los riesgos de los campamentos de fortuna, degradados e inseguros".

El presidente ha reclamado "alojamientos dignos y estables", y ha llamado a las autoridades a solucionar "un problema tan grave en términos humanos y cívicos".

Desde Bruselas, la tragedia de anoche en Roma ha sido comentada por vicepresidente de la Comisión Europea, Viviane Reding, que ha afirmado que el suceso demuestra que la integración de los gitanos debe seguir siendo la prioridad de la agenda política". Reding ha añadido que, para la Comisión, "la cuestión de los gitanos es mucho más que un simple problema de verano", en referencia a la polémica surgida en julio pasado por las expulsiones de gitanos de Francia.

Promesa incumplida

El plan para el realojo de los gitanos se ha convertido en una promesa que se repite desde hace meses sin resultados tangibles. La Asociación 21 de julio ha denunciado hoy que "muchas familias de romaníes rumanos han sido víctimas de numerosos desalojos y han sido abandonados a su suerte por las políticas de las autoridades, que se expresa en toda su ineficacia con el Plan Nómadas".

La presidente del distrito Susy Santini ha criticado también la actuación del alcalde y ha asegurado que el campamento donde sucedió la tragedia había sido denunciado al ayuntamiento hace dos semanas "sin que este diera ninguna respuesta". Según se ha sabido hoy, la familia rumana había sido desalojada hace un año de otro campamento precario por las autoridades.

El Partido Democrático de Roma ha afirmado que el alcalde "ha afrontado siempre la situación de la población gitana como un mero problema de orden público" y ha pedido a Alemanno que asuma su responsabilidad.

Según el alcalde, el último censo de población de etnia romaní afirma que en este momento hay más de cien campamentos ilegales de gitanos en la provincia de Roma que dan cobijo a unas 7.200 personas. "Desgraciadamente, nos hemos encontrado numerosos impedimentos burocráticos que han ralentizado la construcción de campamentos regulares", ha insistido Alemanno. "Una burocracia maldita que ha bloqueado durante meses nuestro plan y ha producido este efecto".

El pequeño poblado de cuatro chabolas donde vivían los niños será desmantelado hoy por la policía, y el alcalde ha prometido que dará ayuda a sus habitantes y a los padres de los pequeños, tres chicos -Raul Mircea, decuatro años; Fernando, de cinco, y Sebastian, de 11-, y una niña, Patrizia, de ocho años.

La tragedia ocurrió sobre las 21.00, cuando los padres habían ido a comprar comida a una tienda cercana. Según los bomberos, la causa más probable del accidente fue que un tizón se desprendió del brasero, quemó alguna ropa y desató el incendio de la barraca de plástico donde dormían los niños. La madre fue encontrada por los servicios de socorro; según los medios locales, estaba desesperada y solo repetía "quiero morir con ellos".

Amnistía Internacional: "Los desalojos sin realojo son ilegales"

Amnistía Internacional ha emitido una nota en la que recuerda, como hizo ya en septiembre pasado, que el derecho internacional prohíbe expresamente las políticas de desalojos forzosos de ciudadanos extranjeros "si no van acompañadas por una alternativa adecuada de realojo en viviendas dignas".

La asociación reitera además que las muertes de ayer "no son las primeras" que suceden en campamentos de la comunidad gitana en Italia, y pide a la sociedad y a la política una reflexión urgente sobre las iniciativas tomadas frente a las comunidades caló, "a menudo entrampadas en un círculo vicioso de discriminación y pobreza".

La organización para la defensa de los derechos humanos reclama además que la tragedia no sea una excusa "para recurrir de nuevo a desalojos forzosos que expondrían a las personas golpeadas a ulteriores abusos", y pide una "atenta protección de los derechos de los miles de niños, mujeres y hombres gitanos que viven en Roma y otras ciudades italianas".

Mientras tanto, organizaciones católicas como la Comunidad de San Egidio y la revista Familia Cristiana han criticado también las políticas sociales hacia los gitanos. Paolo Ciani, de San Egidio, ha reiterado que la aplicación del Plan Nómadas lleva un "considerable retraso", y la revista ha afirmado que "el grito de Alemanno llega solo después del llanto de una madre".

Más explícito monseñor Perego, director de la Fundación Migrantes, que ha señalado que la causa de la muerte de los niños es la "indiferencia".

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