Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Revolución democrática en el Magreb

El nuevo Gobierno de Túnez anuncia una amnistía de todos los presos políticos

La medida, anunciada al término del primer Consejo de Ministros tras la marcha de Ben Ali, irá acompañada de la legalización de todas las fuerzas políticas, incluidas las islamistas.- Varios miles de manifestantes exigen la marcha del poder de todas las personas relacionadas con el anterior régimen

Una manifestación contra el RCD, el partido de Ben Ali, recorre la capital tunecina.
Una manifestación contra el RCD, el partido de Ben Ali, recorre la capital tunecina. AFP

El Gobierno de concentración de Túnez ha decidido conceder una amnistía que incluirá a todos los presos políticos. Aunque de momento se trata de un proyecto de ley, y está por ver cuándo se producirá la efectivamente la salida de prisión, el Ejecutivo tunecino ha señalado que la amnistía abarcará a todos los presos políticos sin distinción, incluidos los islamistas. La decisión ha sido adoptada durante el primer Consejo de Ministros tras la huida del ex dictador Ben Ali, celebrado este jueves en la capital, y explicada tras la reunión por el ministro de Educación Superior, Ahmed Ibrahim. "Estamos de acuerdo en una amnistía general", ha dicho el Ibrahim, uno de los dirigentes opositores que integran el nuevo Gabinete, en unas declaraciones recogidas por Reuters. "El encuentro ha sido histórico, estamos totalmente de acuerdo", ha añadido.

La amnistía irá acompañada de una legalización de todas la fuerzas políticas. También sin distinción, incluyendo al movimiento islamista En Nahda (ilegalizado por Ben Ali), según ha explicado otro integrante del Gabinete. El histórico Consejo de Ministros, que arrancó poco después de las dos de la tarde, ha acordado también que las clases se retomarán en todo el país el lunes y ha decretado un duelo nacional de tres días por las víctimas de las revueltas que forzaron la huída del dictador.

Pese al intento del Ejecutivo de devolver la normalidad cuanto antes al país, lo cierto es que la tensión continúa en las calles, donde este jueves se han visto manifestaciones más importantes que las de los últimos días, aunque mucho menores que las que hicieron caer a Ben Ali. Quizás por ello, el Banco Central tunecino ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a los inversores extranjeros, asegurando que el país cuenta con reservas de divisas suficientes para hacer frente a sus obligaciones comerciales y financieras los próximos cinco meses.

Mientras, entre 3.000 y 4.000 personas han reclamado en las calles de la capital del país, y ante la sede del Reagrupamiento Constitucional Democrático (RCD, el partido oficialista del régimen de Ben Ali) la marcha del Ejecutivo de todos los responsables relacionados con el anterior régimen. Falta por ver si otra de las decisiones del nuevo Ejecutivo, la incautación de todos los bienes del RCD, aplaca a los manifestantes.

Y es que los acontecimientos, y el desmantelamiento de la anterior fuerza hegemónica (solamente había tres partidos de oposición legales, y únicamente uno de ellos tenía dos diputados en el Congreso), se suceden en Túnez a velocidad de vértigo. El empezó con el anuncio de abandono del RCD de todos los ministros del Gobierno de transición, siguió con el anuncio de la disolución de su comité central (el órgano directivo de la formación) y ha acabado con la decisión de la incautación de sus bienes.

Además, uno de los ministros vinculados al RCD ha decidido abandonar el Ejecutivo "por el interés del país". Se trata de la quinta baja que sufre el Gobierno de Unidad en sus apenas cuatro días de vida; pero es la más relevante, ya que el centro de las iras de la población es precisamente la importante presencia del antiguo régimen en el equipo que debe conducir la transición. Anteriormente, tres sindicalistas de la Unión General de Trabajadores de Túnez y del líder del Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades, Mustafa Benjaafar, habían renunciado a sus carteras 24 horas después de ser nombrados por temor a que la población nunca confíe en ellos si colaboran con un Gobierno que denuesta. De los 21 miembros del Ejecutivo, seis ya lo eran bajo mandato del ex presidente Zine el Abidine Ben Ali y 12 carteras -a estas horas una menos- están en manos de políticos y tecnócratas que hasta hoy engrosaban las filas del partido del dictador.

Así, los ministros se han reunido sin el último dimitido, Zouheir M'Dhaffar, responsable de Estado (con cargo equivalente a ministro) en la oficina del primer ministro. "Dimito por los intereses del país en esta delicada situación para intentar ayudar al país a salir de la crisis y garantizar una transición democrática", ha declarado tras darse de baja en el RCD. Mientras se sucedían los anuncios de bajas, dimisiones y la muerte del máximo órgano de dirección del partido, la policía tunecina ha efectuado esta mañana varios disparos al aire para tratar de dispersar a más de mil manifestantes que reclamaban que se aparte del Ejecutivo a los ministros vinculados al antiguo partido gobernante. Lo hacían por primera vez ante la puerta de la sede del RCD, símbolo del poder acumulado por el huido presidente.

Los manifestantes, que gritaban "RCD fuera del país", "cuando vais a comprender, el RCD es el cáncer del país" y otros lemas con duras críticas a Arabia Saudí por acoger a Ben Ali, se habían concentrado primero en la céntrica avenida Habib Burguiba de la capital y, tras varios forcejeos con la policía, finalmente se les ha permitido avanzar hacia la sede central del partido. Al llegar allí, algunos de los agentes de las Fuerzas del Orden que se encontraban custodiándolo efectuaron varios disparos al aire aunque, tras unos momentos de confusión, han permitido a los manifestantes concentrarse ante el edificio, de 20 plantas de altura y uno de los más emblemáticos de la capital. Tras los disparos, se han producido escenas de confraternización con los policías, que se han retirado del edificio. Algunos manifestantes han colocado geranios rojos en los cañones de los fusiles de los soldados, a quienes besaban y abrazaban.