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El presidente Napolitano pide a Berlusconi una "completa aclaración" en los tribunales

El sumario del 'caso Ruby' desvela un siniestro submundo de orgías y chantajes.- Los obispos afirman que el escándalo "hiere y turba".- La oposición y la prensa exigen la dimisión del primer ministro

Italia ha amanecido hoy turbada y más consciente que nunca de que la imagen internacional del país ha llegado a su punto más bajo. Tras la revelación del espeluznante sumario del caso Ruby, la prostituta marroquí que frecuentaba desde que tenía 16 años la mansión de Arcore de Silvio Berlusconi, según afirma ella misma en una llamada interceptada por la policía, la oposición y la prensa exigen hoy la inmediata dimisión del primer ministro. "Berlusconi debe retirarse a la vida privada", ha dicho Pierluigi Bersani, líder del Partido Democrático. Mientras, el jefe del Estado, Giorgio Napolitano, ha señalado en una nota que la opinión pública está "turbada" por el escándalo y ha pedido a Berlusconi una "rápida aclaración en sede judicial" de las acusaciones.

El jefe de Estado cree que la opinión pública italiana está "turbada" por el escándalo y pide una "rápida aclaración en sede judicial" de las acusaciones

"A los italianos nos deben al menos esto: una salida rápida de este escándalo irrespirable", señala el diario de los obispos

En una nota oficial, Napolitano explica que es "muy consciente de la turbación de la opinión pública ante la imputación de graves hipótesis de delito y la publicación de numerosos elementos de las actas de la investigación", y añade que, "sin interferir en las valoraciones y las decisiones políticas que pueda tomar el presidente del Gobierno y las fuerzas parlamentarias", espera que "se proceda lo antes posible a una completa aclaración de los hechos investigados en la prevista sede judicial".

El editorial de La Repubblica de hoy es el alegato más duro contra "el ridículo y la vergüenza" que supone para el país la "sordidez" final del "trágico periodo berlusconiano". Según el diario de centroizquierda, "lo que emerge del auto judicial revela la absoluta incapacidad (de Berlusconi) para ejercer el liderazgo gubernativo y la representación de una democracia occidental". Y lo explica así: "La inconsciencia del límite, la desmesura erigida en regla de vida, la concepción de la relación entre hombre y mujer, todo ello junto da forma a un permanente abuso de poder que mancha las instituciones y ofende al Estado".

Para el editorialista, desde hace dos años la política nacional "ha sido prostituida por un primer ministro que teme las revelaciones sobre sus noches, que es vulnerable ante sus compañeras ocasionales, que es chantajeado por menores, que declara la guerra a las escuchas telefónicas y a los diarios solo para defenderse del alud de escándalos que se le viene encima; y que sobre todo miente e invita a las muchachas a mentir". Y concluye: "Dimita, vaya a defenderse, si puede, en el tribunal de la República y evite destruir el templo con usted mismo".

Menos perentorio es el tono del diario de los obispos, Avvenire, que recuerda la obligación de "sobriedad" requerida a los gobernantes e invita a las partes implicadas a "aclarar rápidamente" los hechos denunciados por el ministerio público. "El solo hecho de que un hombre que se sienta en el vértice de las instituciones esté implicado en historias de prostitución y, peor todavía, de prostitución de menores hiere y turba", escribe el director, Mario Tarquinio. Y concluye: "A los italianos nos deben al menos esto: una salida rápida de este escándalo irrespirable. Todos deben hacer su tarea para que ello suceda con la indispensable limpieza a los ojos de Italia y del mundo".

Entretanto, los diarios completan hoy el "cuadro prostibulario", como lo define Il Fatto Quotidiano, que se desprende de las 389 páginas del sumario del caso Ruby instruido por la Fiscalía de Milán. Las escuchas telefónicas a los cerca de 20 implicados en el caso (no menos de 15 prostitutas y velinas, los tres supuestos proxenetas de confianza del primer ministro, él mismo y su contable milanés, que no resulta imputado) muestran un submundo triste y oscuro, una espiral perversa y compulsiva de machismo y desprecio a las mujeres, fiestas de dos o tres hombres y 20 o 25 chicas llenas de tocamientos en público y detalles escabrosos, muy lejanas de las "veladas decorosas y elegantes" que Berlusconi asegura organizar.

Nicole Minetti, la consejera regional de Lombardía acusada de acarrear chicas a las fiestas, le explica a una amiga que va por primera vez a Arcore: "Hay de todo. Está la zorra, está la sudamericana que no habla italiano y viene de las favelas, está esa que es un poco más seria, y luego estoy yo que hago lo que hago". Y cuenta un frecuentador ocasional, ex prefecto de Nápoles: "Hacían las orgías allí dentro, al final todas iban sin sujetador, solo las braguitas, esas pequeñas. Bebían todas, y al final él se quedó con dos o tres".

En una conversación telefónica privada, Ruby cuenta que visita la casa del primer ministro desde que tenía 16 años, y da la impresión de haber sufrido actos de sodomía. La muchacha marroquí afirma que la joven napolitana Noemi Letizia "era su pupila", y añade: "Yo soy su culo". Otra joven, licenciada universitaria, declara a los fiscales que, cuando entendió el tenor de las orgías, intentó marcharse de allí: "Berlusconi insistía, yo no quería, intenté rechazarlo. Le decía que no, pero no lo conseguí y fui obligada a sufrir algo que no quería hacer".

En las actas aparecen también indicios de chantajes cruzados al primer ministro, especialmente por la confesión de Ruby, que cuenta que le ha pedido cinco millones de euros a Berlusconi a cambio de guardar silencio. Según la joven, el primer ministro habla con su abogado y con ella misma y les dice que pagará "el precio que quieran" con tal de que nadie sepa que "asistían menores" a sus fiestas.

La licenciada describe así la sala del bunga bunga, el código que define el escenario de las orgías: "Hay varios sofás, un palo de lapdance, una especie de barra de bar y un baño donde las chicas se preparan".

Los otros dos acusados de proxenetismo, Lele Mora y Emilio Fede, maquinan a espaldas de Berlusconi para repartirse 1,2 millones de euros que el primer ministro presta al primero. El periodista de Canal 4, de 79 años, le exige a Mora 400.000 euros del préstamo.

Según informa La Repubblica, entre las chicas que frecuentaban la fiestas de Villa San Martino de Arcore, se encuentran también Elena Morali, ex novia de Renzo Bossi, el hijo del líder de la Liga del Norte Umberto Bossi, y Raffaella Fico, que tuvo una relación sentimental con Cristiano Ronaldo, la estrella portuguesa.