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La congresista Giffords sale del estado crítico

La política demócrata sigue en situación "seria", según el último parte médico.- Las autoridades estadounidenses estudian celebrar el juicio contra el pistolero en San Diego

La congresista demócrata Gabrielle Giffords, que hace ocho días sufrió un disparo en la cabeza en un acto en Tucson (Arizona), ha dejado de estar en situación "crítica", si bien su estado sigue siendo "serio", según el último parte médico, conocido esta madrugada. Los facultativos que le atienden en el Hospital de la Universidad de Arizona aseguran que Giffords, de 40 años, "continua mejorando" pese a la gravedad de la herida.

El sábado, los médicos retiraron el tubo por el que respiraba la congresista y le realizaron una traqueotomía, a la vista de la mejora que está experimentando después de que una bala le atravesara por completo el hemisferio cerebral izquierdo en un tiroteo en el que murieron seis personas y 14 resultaron heridas. Giffords era la única víctima del ataque que continuaba en estado crítico.

"La congresista está respirando por su cuenta", afirma el último parte médico, que afirma que los procedimientos llevados a cabo el día anterior se han desarrollado "con éxito y sin incidentes". Giffords había estado respirando por sí misma los últimos días, pero los médicos mantuvieron el sistema de respiración asistida por precaución contra posibles infecciones. El sábado, los cirujanos también colocaron una sonda a la paciente para alimentarla.

En los últimos días, la política demócrata ha abierto los ojos y ha seguido el movimiento de objetos colocados en su campo de visión. También ha respondido a instrucciones simples, como levantar los dedos.

El detenido por la matanza de Tucson, Jared Loughner, de 22 años, permanece en una celda aislada en una prisión de Phoenix sin posibilidad de fianza a la espera de juicio. Las autoridades de Estados Unidos estudian la posibilidad de celebrar el proceso en San Diego (California), según The Washington Post, por temor a que la publicidad del caso y la sensibilización de la opinión pública de Arizona ante el suceso puedan influir en su resultado.

Una de las razones es el posible conflicto de intereses para juzgar el caso entre los jueces federales de Arizona, pues una de las víctimas mortales del tiroteo fue su magistrado jefe, John M. Roll. Será su sustituta, Roslyn O. Silver, la encargada de determinar el traslado del escenario del juicio, aunque fuentes judiciales citadas por The Washington Post lo dan casi por hecho.