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Una menor marroquí implica a Berlusconi en otro turbio episodio sexual

Una muchacha de 17 años declara a los fiscales de Milán que mantuvo relaciones con el primer ministro en su casa de Arcore

Una investigación de la Fiscalía de Milán nacida en torno a una red de prostitución que opera en la ciudad del norte de Italia amenaza con convertirse en un nuevo escándalo sexual para Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano.

Una joven marroquí, R. R, de 17 años, ha declarado a los fiscales que hasta la primavera de 2009 visitó en varias ocasiones la residencia de Berlusconi en Arcore, cerca de Milán, en compañía de otros jóvenes para participar en fiestas donde se producían "excesos de todo tipo", según los medios locales.

La joven ha afirmado que mantuvo relaciones sexuales con el político a cambio de regalos en metálico, dice también la prensa italiana. La joven era mayor de 14 años cuando se produjeron los supuestos hechos, y ha afirmado que prestó su consentimiento a la relación. La fiscalía ha explicado oficialmente que el primer ministro no está siendo investigado formalmente.

La investigación lleva abierta varios meses, pero los fiscales están actuando con extrema prudencia. Según la exclusiva publicada ayer por el diario Il Fatto Quotidiano, el relato de la joven presenta "numerosas contradicciones", e implicaría además a otros políticos "muy conocidos".

La muchacha, que vive en una casa de acogida para menores de Génova, ha declarado al menos en 15 ocasiones ante el fiscal Antonio Sangermano, que se ocupa de prostitución y extorsión, afirma el diario La Stampa.

El abogado del primer ministro, Niccolò Ghedini, ha declarado a Il Corriere della Sera que la versión dada por la muchacha es "totalmente infundada" en lo que se refiere a su cliente. Fuentes cercanas al primer ministro insisten en afirmar que el nombre de Berlusconi aparece en las actas solo como posible víctima de un chantaje. Los investigadores han realizado escuchas telefónicas sobre el caso.

En la historia, turbia y confusa, juega un papel protagónico un círculo de amistades de Berlusconi vinculado a su imperio de televisiones privadas. Según las noticias publicadas, el hombre que llevó a la joven marroquí a Arcore es Lele Mora, un famoso intermediario del mundo del espectáculo que recluta desde hace años a bellezas de ambos sexos para los programas y concursos de Mediaset.

La joven marroquí, que según Il Corriere della Sera "aparenta más años de los que tiene" y según La Stampa es de una "belleza fascinante", ha trabajado al menos en un programa de Mediaset como corista; al ser menor de edad, necesitó un permiso especial firmado por su madre, que vive en Sicilia.

La reconstrucción de Il Corriere della Sera señala que R. R. se fugó de casa de sus padres hace un par de años y viajó a Milán con la idea de trabajar en televisión o en moda. Empezó a frecuentar algunas discotecas de la 'movida' milanesa, y acabó entrando en el círculo de Mora. El agente ha dicho a Il Fatto que no sabe "nada de esa historia" y que no tiene "ningunas ganas de hablar".

Las noticias sugieren que el entorno de Mora ha tratado en vano de mantener en secreto la historia. Según Il Fatto Quotidiano, la hija de Lele Mora, Diana Mora, inició hace unos meses los trámites para adoptar a la joven marroquí, mientras esta pasaba por varias casas de acogida, aunque finalmente no consumó la petición. El abogado que realizó los trámites es Luca Giuliante, ex consejero provincial de Forza Italia, miembro de la secretaría regional del Pueblo de la Libertad y tesorero milanés del partido.

Il Corriere añade que la joven no tiene sus papeles de residencia en regla y que apeló a su amistad con Berlusconi cuando fue interrogada por la policía tras pelearse con una amiga brasileña con quien compartía piso. La joven es además amiga de Nicole Minetti, la higienista dental de Berlusconi que éste promovió, con éxito, a consejera regional de Lombardía, y de varias presentadoras.

Il Fatto Quotidiano equipara la historia de la menor marroquí a la de Noemi Letizia, la muchacha de Casoria (Nápoles) a cuyo 18 cumpleaños acudió por sorpresa Berlusconi en 2009 y que llamaba "Papi" al primer ministro. Aquella historia no tuvo consecuencias políticas, aunque sí personales para Berlusconi. Su mujer, Verónica Lario, pidió el divorcio tras declarar públicamente que no podía seguir casada con un "hombre que frecuenta a menores", y criticar la deriva ética de un país donde, dijo, "algunos padres entregan sus vírgenes al emperador".

Gianni Barbacetto escribe hoy en Il Fatto que Berlusconi, "con su comportamiento, se ha expuesto a ser chantajeado". Y se pregunta: "¿Puede un hombre político que conduce un país exponerse al peligro de someterse a presiones y chantajes?".