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Corea del Sur realiza el mayor despliegue militar desde la guerra

Seúl enseña músculo y realiza unas ambiciosas maniobras navales cerca de la zona marítima en disputa con el Norte

Apenas se han apagado los rugidos de los motores de los buques y aviones que participaron en las maniobras realizadas a finales de julio por Estados Unidos y Corea del Sur en el mar de Japón, junto a la península coreana, cuando Seúl ha iniciado unos nuevos ejercicios navales, esta vez en solitario. Más de 20 barcos y submarinos, 50 aeronaves y 4.500 militares efectuarán durante cinco días -desde ayer- una demostración de poderío cerca de la frontera marítima en disputa con Corea del Norte, en el mar Amarillo.

El lugar elegido no es gratuito. Se encuentra cerca de la zona en la que el pasado marzo fue hundida una corbeta surcoreana por el torpedo de un submarino del Norte, según acusan Seúl y Washington. Pyongyang ha negado repetidas veces tener nada que ver con el incidente, en el murieron 46 marineros surcoreanos. Los dos países aliados han dicho que la serie de maniobras -hay prevista una decena a lo largo de dos meses- son una advertencia a Corea del Norte de que no tolerarán más provocaciones.

El Gobierno del Kim Jong-il no se ha amilanado -al menos, oralmente-, y ha respondido elevando un grado más su retórica habitual. Ha acusado a los dos enemigos de estar preparando la invasión del Norte y ha dicho que los ejercicios amenazan con reavivar la guerra en la península. La guerra de Corea (1950-1953) concluyó con un alto el fuego, que nunca se transformó en tratado de paz. Estados Unidos mantiene 28.500 soldados en el Sur para proteger a su aliado.

Pyongyang advirtió el martes que "contrarrestará los imprudentes disparos navales planeados por el grupo de traidores con una fuerte respuesta física". El mes pasado, con ocasión de las primeras maniobras, dijo que replicaría con la "disuasión nuclear". Seúl ha asegurado que, de momento, no hay indicios de actividad militar inusual en el Norte.

"Si las marionetas belicistas se atreven a encender la guerra, (Corea del Norte) destruirá sin piedad a los provocadores y su baluarte mediante la movilización de tácticas de guerra y medios ofensivos más poderosos de lo que nadie pueda imaginar", dijo ayer el régimen de Kim Jong-il por medio de la agencia oficial KCNA.

Fragatas y barcos anfibios han navegado las aguas del mar Amarillo, mientras helicópteros Lynx han arrojado aparatos sónar en el mar en busca de posibles submarinos enemigos, informa Associated Press. La flotilla desplegada incluye tres submarinos de 1.800 toneladas y un destructor de 4.500 toneladas, entre otros. En las maniobras previas con Estados Unidos, participó el portaeronaves USS George Washington, de propulsión nuclear.

El despliegue militar conjunto cerca de las costas chinas ha provocado la ira de Pekín, que consiguió desplazar las primeras maniobras del mar Amarillo -situado entre Corea del Sur y China- al mar de Japón, al este de la península. China se ha negado a criticar a Pyongyang por el torpedeo e hundimiento del Cheonan -lo que no ha sentado bien a Seúl y Washington-, y se ha limitado a mostrar su "profunda preocupación" por la escalada de tensión y a pedir mesura a ambas partes, al tiempo que ha presionado para alejar los juegos militares de su costa. Pekín considera su silencio una forma de contribuir a evitar la alteración de la frágil estabilidad existente en uno de los focos de mayor tensión militar del planeta. Las conversaciones multilaterales para el desmantelamiento del programa de armamento atómico norcoreano están paralizadas desde 2009.