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"Guerra de Dios" contra las bodas gays en Argentina

La Iglesia católica saca a sus fieles a la calle contra la ley que vota el Senado

La Iglesia católica argentina, aliada para la ocasión con las Iglesias evangélicas, intenta con todas sus fuerzas impedir que Argentina sea el primer país de América Latina que aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pocas horas antes de que el Senado comience a debatir hoy el proyecto de ley, ya votado favorablemente en el Congreso , las máximas autoridades eclesiásticas organizaron una marcha por la tarde ante el Parlamento y que reunió a varios miles de personas, que llenaron la plaza con pancartas y cánticos, en su mayoría referidos a la familia. Un gran cartel aseguraba: Los chicos tenemos derechos a una mamá y a un papá.

Grupos favorables al proyecto se concentraron a primera hora de la noche (madrugada española), en la plaza 9 de Julio, con una cacerolada en defensa del matrimonio gay.

La marcha ha estado precedida por una intensa agitación desde los púlpitos de las iglesias de todo el país. La dureza de la disputa la da el tono con el que la jerarquía de la Iglesia católica anima a sus fieles a participar en "la guerra de Dios" y a oponerse a "un proyecto del demonio". La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que se encuentra de viaje en China, salió al paso de las descalificaciones eclesiásticas, reprochando al cardenal primado Jorge Bergoglio que "se vuelva a tiempos de la Inquisición". Fernández hizo además explícito, por primera vez, su apoyo al matrimonio gay, que ya había defendido su marido Néstor Kirchner. El cardenal, que intervino el martes en un acto público contra el trabajo esclavo y la trata de personas, se negó a comentar las declaraciones de la presidenta pero mantuvo firme su apoyo a las manifestaciones de protesta. Las escuelas y universidades católicas de Buenos Aires dieron festivo a sus alumnos para facilitar su asistencia a la concentración.

Desde el primer momento, la oposición al proyecto de ley para legalizar el matrimonio homosexual ha estado más representada por la jerarquía de la Iglesia católica que por grupos políticos concretos. La iniciativa para autorizar el cambio del Código Civil partió de una diputada de un pequeño grupo de izquierda, Nuevo Encuentro, y fue rápidamente acogida por el Frente para la Victoria, de Néstor Kirchner. Después de 12 horas de debate en la Cámara de Diputados fue aprobada por 125 votos a favor y 109 en contra, sin que los partidos consiguieran mantener la disciplina de voto. El grupo kirchnerista, por ejemplo, se partió casi en dos. Según encuestas oficiales, tres de cada cuatro argentinos se definen como católicos, un 11% se declara ateo o agnóstico y un 9% practica otra confesión religiosa.

En el Senado, donde el debate empezará hoy pero seguramente no acabará hasta la madrugada del jueves, la Iglesia católica intenta conseguir que un grupo de senadores radicales apoyen que el matrimonio gay pase a ser una simple "unión civil". La presidencia de la Cámara alta impidió a última hora que se mezclaran esos dos proyectos y obligó a que hoy se discuta y vote exclusivamente sobre el matrimonio gay y el texto enviado por la Cámara de Diputados. En cualquier caso, sondeos entre los 72 senadores (tres por provincia) muestran una profunda división e incertidumbre.

Algunos sacerdotes católicos se han pronunciado, en Buenos Aires y en otras zonas del país, a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y han firmado incluso documentos públicos de apoyo, pese a las amenazas de duras sanciones que lanzan sus obispos.