Petraeus promete proteger a los civiles en la guerra de Afganistán

El nuevo comandante en jefe para la guerra de Afganistán asegura que "la situación empeorará antes de mejorar".- Los talibanes afirman que no negociarán con las fuerzas aliadas

"La situación empeorará antes de mejorar", ha pronosticado esta mañana el general David Petraeus, recién ratificado por el Senado de Estados Unidos como máximo responsable militar en Afganistán en sustitución del caído general Stanley McChrystal, tras reunirse en la sede de la OTAN con representantes de los 46 países de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF).

La iniciativa que los talibanes tenían sobre el terreno a finales de 2009 y principios de este año "ya ha sido revertida en algunas regiones", según el general, que evita ofrecer datos concretos y mensurables cuando se le pide que defina qué resultados espera obtener para finales de año: "Éxito es conseguir avances, ampliar la seguridad".

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Petraeus ha llegado a Bruselas procedente de Washington con su flamante confirmación senatorial como nuevo hombre fuerte de ISAF. Viejo conocido de la Alianza, a cuyo servicio dice haber hecho prácticamente toda su carrera, el general era esperado con expectación por los embajadores y otros representes de los países implicados en ISAF. "Le hemos dicho que tiene nuestro pleno apoyo, como también lo tiene la estrategia", asegura el secretario general aliado, Anders Fogh Ramussen, ante la prensa. "Hay cambio en el mando, pero no cambio en la estrategia". Para subrayar la continuidad, Rasmussen ha recordado por Petraeus es coautor de la estrategia afgana puesta en marcha por McChrystal.

El nuevo jefe militar se ha manifestado "reconfortado por el apoyo expresado, incluso sabiendo los tiempos difíciles que hemos vivido en Afganistán" y ha adelanto que las dificultades van a continuar. "La situación empeorará antes de mejorar", ha respondido al hacérsele notar que las bajas aliadas no dejan de aumentar y que los talibanes se permiten el lujo de hablar de victoria.

Para quitar hierro a las valoraciones cuantitativas y pensando en sus tiempos en Irak -donde puso en marcha la ofensiva reforzada contra los resistentes, el llamado 'surge'? ha recordado que "cuando se eliminan las zonas refugio el enemigo contraataca: en Irak los ataque más duros se produjeron meses después de lanzada la ofensiva".

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La OTAN se ha marcado este 2010 como el punto de inflexión en la campaña internacional desencadena en 2001 contra los talibanes, con operaciones emblemáticas en el sur del país como la de Marjha, que no ha sido tan expeditiva como se pensaba, y la prevista por el corazón talibán de Kandahar, retrasada algunos meses mientras se afinan el despliegue y el plan de operaciones. Interrogado sobre los resultados que a final de año permitirían hablar de éxito, Petraeus elude una concreción de la que tenga que arrepentirse más tarde y prefiere las vaguedades. "Éxito es conseguir avances. Ampliar la seguridad en distritos y subdistritos, más que en provincias", dice. "Conseguir avances en la formación de las fuerzas de seguridad afganas y establecer la presencia del Gobierno en las áreas donde se haya creado el sentimiento de seguridad".

Petraeus valora la inclusividad y la transparencia en la actuación del Gobierno de Hamid Karzai. Inclusividad para él supone "ampliar el espectro de la población que participa" en el sistema. Pone como ejemplo el hecho de que en una reciente asamblea de notables en Kandahar, hubo quienes tomaron la palabra para criticar al Gobierno. "Es esencial contar con la gente de la región".

En este sentido, en su comparecencia en Bruselas, ha instado a tejer lazos militares y civiles con el objetivo de proteger a la población. "He reafirmado que debemos mantener el compromiso de reducir la perdida de bajas civiles al mínimo absoluto. Tenemos que hacer todo lo humanamente posible para reducir estas perdidas civiles", ha afirmado. "Hemos aumentado de forma sustancial el esfuerzo para ayudar a los civiles. Es importante la alianza civil y militar. Tenemos que conseguir unidad", ha añadido Petraeus.

El general David Petraeus, a la izquierda, comparece junto con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.
El general David Petraeus, a la izquierda, comparece junto con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.REUTERS

Los talibanes afirman que no negociarán

Pero el panorama en suelo afgano es de una dificultad extrema. El caos golpea con más fuerza que nunca al país centroasiático y junio ha sido el mes más sangriento desde el inicio de la misión en 2001 de la OTAN con 101 militares muertos. La llegada del buen tiempo ha traído un recrudecimiento de la violencia y se espera que los próximos meses sean más duros que los anteriores. Los talibanes, además, han comunicado que no están dispuestos a negociar con las fuerzas aliadas.

Según informa la cadena BBC , los talibanes afganos han lanzado un comunicado en el que no se comprometen a futuras negociaciones con la OTAN. Los insurgentes consideran que están ganando la guerra y no quieren conceder ninguna oportunidad a los militares del organismo atlántico. Las posibles conversaciones de paz fueron sugeridas por el general David Richards, jefe militar de Reino Unido, como medio para poner fin a la guerra con los talibanes.

Por otra parte, un contingente de tropas afganas e internacionales ha capturado hoy a un líder talibán y ha matado a un "gran número de insurgentes" en una operación en el sur de Afganistán, según informa la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF).

El combate se registró anoche en el distrito de Baghran, situado en la conflictiva provincia de Helmand, cuando las tropas se aproximaban a un recinto y sufrieron un ataque con fuego de lanzagranadas y ametralladras, indicó la ISAF en un comunicado.

Las fuerzas conjuntas recurrieron a la aviación, que realizó un bombardeo de precisión para acabar con los insurgentes, tras unas cuatro horas de tiroteos en las proximidades del pueblo de Kariz-e-Adamkhan.

Tras hacerse con el control de la zona, las tropas conjuntas proporcionaron tratamiento médico a varios insurgentes heridos, entre ellos el supuesto jefe talibán de un distrito vecino, Naw Zad, y se los llevaron del lugar junto a otros talibanes detenidos.

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