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Cuba y EE UU se reúnen para hablar sobre temas migratorios

El objetivo de la reunión es pasar revista a los acuerdos migratorios de 1994 y 1995

La Habana fue escenario este viernes viernes de la segunda ronda de conversaciones migratorias Cuba-Estados Unidos de la era Obama. Los encuentros entre ambos países para hablar sobre temas migratorios, un asunto que Washington considera de seguridad nacional, se reanudaron en Nueva York el verano pasado después de cinco años de interrupción durante el Gobierno de George W. Bush. EE.UU envió ahora a La Habana al subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Craig Kelly, el funcionario de más alto nivel que ha pisado la isla desde que Barack Obama llegó al gobierno. Un nuevo paso hacia la normalidad.

La delegación cubana estuvo encabezada por Dagoberto Rodríguez, viceministro de Relaciones Exteriores, quien al terminar la reunión reafirmó en un comunicado "la importancia y utilidad del mecanismo" bilateral. El objetivo del encuentro fue pasar revista a los acuerdos migratorios de 1994 y 1995, firmados por ambos países a raíz de la 'crisis de las balsas'. Como parte de la agenda, se trató la propuesta cubana de negociar un nuevo acuerdo migratorio y establecer formas de cooperación para luchar contra el tráfico de personas.

El convenio vigente establece la obligación de EEUU de conceder un mínimo de 20.000 visados anuales a inmigrantes cubanos, así como de repatriar a los balseros interceptados en alta mar. Cuba, por su parte, se compromete a tomar medidas para impedir las salidas ilegales. Ambas naciones expresaron entonces su voluntad de promover una emigración "segura, legal y ordenada", y establecieron un mecanismo de reuniones periódicas para asegurar el cumplimiento de los acuerdos.

Este mecanismo funcionó hasta diciembre de 2003, cuando el Gobierno Bush, en medio de una política de endurecimiento del embargo, decidió suspender los contactos. Con la llegada de Obama a la Casa Blanca las cosas empezaron a volver a la normalidad. En abril de 2009, el presidente de EE.UU levantó las restricciones impuestas por su antecesor a los viajes de los cubano-norteamericanos y liberó el envío de remesas a Cuba, y en mayo propuso a La Habana reanudar las conversaciones migratorias - cosa que sucedió un mes después en Nueva York -.

Desde que llegó a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama ha dado muestras de querer acercarse a Cuba, aunque de modo cauteloso. En septiembre, EE.UU envió a La Habana a la entonces responsable para Cuba del Departamento de Estado, Bisa Williams, con la misión de iniciar un diálogo con vistas a un posible e restablecimiento del correo directo entre ambos países, suspendido desde 1963. Williams mantuvo conversaciones con funcionarios cubanos, ampliando sus intercambios a temas como el funcionamiento de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana.

En otro gesto claro hacia la distensión, en los últimos meses la administración Obama ha incrementado la concesión de permisos a artistas cubanos para que se presenten en Estados Unidos, así como viabilizado las visitas de académicos de la isla y los viajes a Cuba de estudiantes estadounidenses.

Entre los temas delicados de la agenda bilateral está el caso del ciudadano norteamericano Alan Gross, detenido en la isla en diciembre cuando distribuía "equipos de comunicación" entre grupos de la sociedad civil por encargo del Gobierno norteamericano, algo que Cuba puede considerar como un intento de "subversión". Se desconoce si EE.UU abordó el tema en la reunión migratoria en Cuba. Según La Habana, el principal "estímulo a las salidas ilegales y el tráfico de personas" es la Ley de Ajuste Cubano y la política estadounidense de pies secos-pies mojados, por "ofrecer un tratamiento preferencial a los cubanos que arriban ilegalmente al territorio norteamericano, sin reparar en las formas y medios utilizados para lograrlo". EE.UU dice que son las pésimas condiciones económicas de Cuba y su régimen político lo que hace huir de la isla a sus ciudadanos.