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El desafío iraní

Lula advierte que aislar a Irán no sirve de nada

El mandatario brasileño defiende el derecho de Teherán a desarrollar un programa nuclear pacífico.- El presidente iraní inicia su gira suramericana en Brasilia y que continuará en Bolivia y Venezuela

El presidente brasileño y su homólogo iraní hoy en Itamaraty
El presidente brasileño y su homólogo iraní hoy en Itamaraty EFE

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha hecho un arriesgado ejercicio de funambulismo político junto a su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, que escogió Brasilia como primera escala de su gira suramericana que también lo llevará a Bolivia y Venezuela. Contra la opinión de las principales potencias occidentales, el dirigente brasileño ha advertido que "aislar a Teherán no sirve de nada", y ha defendido abiertamente el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear "con fines pacíficos", si bien ha añadido que Brasil "sueña con un Oriente Próximo libre de armas atómicas".

En lo que pareció un claro intercambio de apoyos, Ahmadineyad, que se refirió reiteradamente a Brasil como "país amigo", ha defendido las aspiraciones brasileñas de ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y de asumir un papel de mediador trascendente en Oriente Próximo.

La llegada a Brasil de Ahmadineyad se produce pocos días después de las visitas de los presidentes de Israel, Simon Peres, y de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. En todos los encuentros, Lula ha defendido la creación de un Estado palestino "junto a un Estado de Israel seguro y soberano", y ha criticado la expansión de los asentamientos israelíes.

Lula intenta ahora "promover el diálogo entre Irán y Occidente" a petición expresa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, según fuentes diplomáticas. Brasil irrumpe de esta manera como mediador en el enquistado conflicto de Oriente Próximo y en el enfrentamiento de Teherán con el mundo occidental con las bendiciones de las partes enfrentadas.

La reunión a puerta cerrada entre Lula y Ahmadineyad iba a durar inicialmente 30 minutos, pero terminó prolongándose casi dos horas. Según las mismas fuentes, en un primer momento los dirigentes hablaron de proyectos de cooperación bilateral y después tocaron temas más delicados. Implícitamente lo ha confirmado Lula, que en su declaración ante la prensa dejó caer un duro mensaje para su invitado: "La política exterior brasileña está anclada en el compromiso con la democracia y el respeto a la diversidad. Defendemos los derechos humanos y la libertad de elección de nuestros ciudadanos con la misma vehemencia con la que repudiamos todo tipo de intolerancia o de recurso al terrorismo".

No obstante, Lula ha dicho que Brasil reconoce "el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear para fines pacíficos con pleno respeto a los acuerdos internacionales". Era exactamente lo que buscaba el presidente Ahmadineyad, aunque la declaración de Lula subraya las condiciones de este espaldarazo a su programa nuclear: que sea para fines pacíficos y que respete los acuerdos internacionales.

El próximo mes de marzo, Lula efectuará una gira por Oriente Próximo que incluirá visitas a Israel, a los territorios palestinos y a Jordania. En el entorno del presidente se asegura que durante el primer semestre del próximo año Lula también pretende visitar Irán.

"La búsqueda de un entendimiento [en Oriente Próximo] exige la incorporación de nuevos interlocutores genuinamente interesados en la paz", ha afirmado Lula al defender la mediación brasileña en el conflicto que azota la región. Ahmadineyad, por su parte, ha afirmado: "La presencia de Brasil en Oriente Próximo puede ayudar a la promoción de la paz y la estabilidad".

Manifestaciones de apoyo y repudio a la visita

Un grupo de manifestante muestra su oposición a la visita del presidente iraní a Brasilia
Un grupo de manifestante muestra su oposición a la visita del presidente iraní a Brasilia EFE

Varias decenas de personas a favor y en contra de la visita del presidente iraní a Brasilia se han manifestado frente a la sede del Palacio de Itamaraty, lugar del encuentro que mantuvieron Mahmud Ahmadineyad y el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Frente a la sede del Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Exteriores, varias decenas de manifestantes llevaban pancartas para dejar claro su disgusto por la visita de Ahmadineyad a Brasil en las que se podía leer lemas como 'negar el Holocausto es un crimen' y cuestionando los supuestos 'fines pacíficos' del programa nuclear iraní.

Sin embargo, la visita de Ahmadineyad también reunió a otro grupo menor de personas frente al Palacio de Itamaraty para demostrar su apoyo a la política externa brasileña para no interferir en los asuntos internos de terceros países.

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