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La última voz conservadora abandona CNN

Lou Dobbs, de 64 años, anuncia su retirada tras 30 años en la cadena

Era una voz solitaria en la cadena de noticias CNN. Sus opiniones, a la derecha de la derecha, y sus feroces críticas al fenómeno de la inmigración eran una nota discordante en una redacción de informativos que se jacta de su neutralidad y su tibieza política. Lou Dobbs, de 64 años, anunció el miércoles, en directo y por sorpresa, que abandonaba CNN, donde presentaba un programa diario a las siete de la tarde.

"Este será mi último programa aquí en CNN, donde he trabajado los pasados 30 años y donde tengo numerosos amigos a los que admiro profundamente y a los que profeso un gran respeto", dijo. "Soy el último de los presentadores que levantaron CNN, y estoy orgulloso de haber ayudado a erigir la primera cadena de noticias del mundo".

No dio más razones que las del cambio político. "En los pasados seis meses, ha quedado cada vez más claro que los nuevos vientos del cambio han sacudido a este país y eso es algo que nos afecta a todos. Algunos líderes de los medios, la política y la empresa me han pedido que vaya más allá de mi papel en CNN y que me dedique a resolver problemas de forma constructiva".

Dobbs se refería a la llegada de Barack Obama al gobierno y la creciente oposición en las bases de la derecha a su plan de reforma sanitaria. De momento no se sabe cómo va a hacerle la oposición al presidente, si desde las listas del Partido Republicano o desde los platós de Fox News, la cadena en la que su estilo pasaría desapercibido, en total harmonía con un ideario ultraconservador. En septiembre, Dobbs se reunió con el director de esa cadena pero ninguna de las partes ha confirmado acuerdo alguno.

El presidente de CNN emitió ayer un comunicado en el que alabó a Dobbs y su "apetito por las grandes ideas, su inmensa sonrisa y su imponente presencia". Hace meses, sin embargo, le llamó al orden. Dobbs se atrevió a dar pábulo en su programa a una serie de rumores que aseguraban que Barack Obama no había nacido en Estados Unidos. "Ese asunto está muerto ya", dijo en público Klein, pidiéndole indirectamente a Dobbs que dejara de hablar del tema.

Muchas de las asociaciones de inmigrantes hispanos cantaron victoria, como si hubiera sido CNN quien echó a Dobbs. En el la página web del grupo Presente.org se proclamaba: "Lo logramos. Lou Dobbs se va". Desde allí se había puesto en marcha la campaña Basta Dobbs, a través de la que exigieron a CNN durante meses que se desprendiera del presentador.

Razones no les faltaban. Una perla de 2005: "La invasión de los inmigrantes ilegales está poniendo en serio riesgo la salud de muchos americanos. Enfermedades altamente contagiosas están penetrando por nuestras fronteras décadas después de que esas enfermedades desaparecieran de nuestro país". Otra, de 2006, con cifras falsas: "Un tercio de las cárceles están ocupadas por inmigrantes irregulares hispanos".

Esos eran los grandes reportajes del programa de Dobbs. Supuestas tramas de los mexicanos para reconquistar el sur de EE UU. La inaceptable tolerancia de Washington con los derechos humanos de lo que él llamaba "inmigrantes ilegales". La necesidad de combatirlos aun con escuadrones de seguridad privados. No hacía falta preguntarle, en las pasadas elecciones, para saber qué opinaba de Obama. Para él no era ni siquiera un ciudadano norteamericano.

Desde ayer, CNN vive sin ese ideario. De momento, Dobbs seguirá con su programa de radio, Lou Dobbs Radio, emitido a diario en cadenas locales. Allí se podrá seguir despachando a gusto en contra de los grandes males que, según él, propiciarán la caída de la supremacía norteamericana.