Los pasos fronterizos entre Colombia y Venezuela, de nuevo cerrados

El asesinato de dos funcionarios venezolanos tensa la cuerda entre Caracas y Bogotá

Los pasos fronterizos entre Colombia y Venezuela amanecieron ayer cerrados, nuevamente. La causa ha sido, esta vez, el asesinato de dos guardias nacionales venezolanos el lunes en un punto de control cercano a la población venezolana de Ureña, a pocos metros de la línea que separa ambos países. Un episodio que complica aún más las tensas relaciones entre Caracas y Bogotá, rotas desde agosto pasado, y que el Gobierno venezolano vincula con el reciente asesinato de nueve colombianos en el Estado de Táchira (Venezuela) y con supuestos planes de desestabilización promovidos por grupos paramilitares de Colombia.

Los oficiales, el sargento Gerardo Zambrano y el cabo Senir López, fueron acribillados por la espalda por un grupo de cuatro hombres que se desplazaban en motocicletas. El vicepresidente y ministro de la Defensa de Venezuela, Ramón Carrizález, confirmó ayer que ya fue detenido uno de los supuestos homicidas -un chico de 20 años, de nacionalidad venezolana- y que los otros tres han sido identificados. Lo hizo desde la ciudad fronteriza de San Antonio del Táchira, donde se reunió con un grupo de altos funcionarios del Gobierno, entre ellos el ministro de Interior y Justicia y el director de la policía científica.

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Carrizález también anunció el endurecimiento de las medidas de seguridad en la zona fronteriza para evitar que "elementos violentos de la política colombiana" sigan cometiendo crímenes en Venezuela. Su teoría es que tanto los asesinos de los guardias, como los que secuestraron y mataron a nueve jóvenes colombianos, un venezolano y un peruano el pasado 24 de octubre, pertenecen a organizaciones paramilitares que pretenden "amedrentar" a las autoridades venezolanas. Once de estos supuestos paramilitares, dijo, fueron detenidos durante el fin de semana pasado cuando trataban de extorsionar a comerciantes venezolanos con el cobro de la vacuna, la paga que les garantiza no ser secuestrados o asesinados.

Hace una semana, el vicepresidente y ministro de la Defensa venezolano también denunció que cuerpos de inteligencia colombianos realizan labores de espionaje en el país. Ofreció como prueba a un funcionario del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS) detenido en Venezuela mientras realizaba "actividades claramente inamistosas y tipificadas como delitos por el Código Penal venezolano".

Aunque el Gobierno de Caracas no admite oficialmente el cierre del paso fronterizo, los puentes internacionales que comunican el departamento colombiano del Norte de Santander con el Estado venezolano de Táchira han sido bloqueados intermitentemente por parte de la Guardia Nacional durante las últimas tres semanas. Estos controles han generado protestas por parte de taxistas y comerciantes informales colombianos, que se han enfrentado con palos y piedras contra los oficiales venezolanos. "La frontera la están cerrando los colombianos, tienen que resolverlo del lado colombiano", ha dicho Carrizález sobre este tema, y evitó responder cuándo se normalizará el tránsito entre ambos países.

La franja que separa el Norte de Santander con Táchira, que solía ser la más activa en los más de 2.200 kilómetros de frontera común entre Colombia y Venezuela, luce ahora desierta, según informan medios locales. Al menos el 85% de los comercios de San Antonio del Táchira han cerrado sus puertas y las clasicipios han sido suspendidas "hasta nuevo aviso" por órdenes del Ministerio de Educación. La población, resguardada en sus casas, se ha sometido a una especie de "toque de queda" voluntario.

Un grupo de personas salta un muro que separa Colombia de Venezuela.
Un grupo de personas salta un muro que separa Colombia de Venezuela.AP

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