Siete ex directores de la CIA piden a Obama que no investigue las torturas de la era Bush

Los ex dirigentes de la Agencia Central de Inteligencia argumentan en una carta enviada al presidente de EE UU que la reapertura de casos puede ser contraproducente para la lucha antiterrorista

Siete ex directores de la CIA han pedido al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que detenga las investigaciones sobre las torturas perpetradas por agentes de la Agencia Central de Inteligencia durante el mandato del anterior presidente, George W. Bush. Los siete ex dirigentes, tres de ellos bajo el mandato del propio George W. Bush, remitieron ayer una carta a Obama en la que sostienen que las investigaciones podrían desanimar a los agentes en el empleo de tácticas agresivas en la obtención de informción en la lucha contra el terrorismo.

En la misiva, que ha hecho público hoy la cadena ABC en su página web, los firmantes de la misma, que han servido tanto en administraciones demócratas como republicanas, añaden que la investigación iniciada por el Departamento de Justicia estadounidense podría igualmente inhibir a Gobiernos extranjeros en la cooperación con EE UU. "La difusión de antiguas operaciones de inteligencia sólo puede ayudar a Al Qaeda a eludir al espionaje estadounidense y a preparar futuras operaciones", señalan los ex directores.

Michael Hayden, Porter Goos y George Tenet, que ocuparon el cargo con George W. Bush; John Deutch y James Woolsey, que trabajaron para Bill Clinton; William Webster, que desempeñó el cargo con George H.W. Bush; y James R. Schelesinger, que lo hizo con Richard Nixon, son los firmantes de la carta que hasta el momento no ha recibido respuesta.

Este sábado, The Washigton Post informa en su edición digital de que la investigación jel Departamento de Justicia se centrará en un número muy limitado de casos de abusos y torturas, incluido uno en el que un prisionero afgano murió en un centro secreto. Según el diario, que atribuye sus informaciones a fuentes cercanas al caso, un hombre de 35 años fue torturado en el centro conocido como Salt Pit, al norte de la capital afgama, Kabul, donde falleció en noviembre de 2002.

Aunque algunos informes hechos públicos hasta ahora referían la existencia de una decena de casos cerrados por la anterior administración y sometidos a revisión, una fuente no identificada por el rotativo asegura que finalmente el número será mucho menor. Hasta el fecha, solo un ex contratado por la Agencia, David A. Passaro, ha sido declarado culpable por la muerte de un prisionero, Abdul Wali, aunque nunca fue acusado de asesinato sino de asalto.

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