Georgia lamenta el veto de Rusia a la misión de Naciones Unidas

La ONU trata de desdramatizar la decisión y asegura que "no estamos a las puertas de un nuevo conflicto"

Georgia lamentó este martes el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la ampliación de la misión de observadores de la ONU en la separatista Abjazia. Sin embargo, destacó que si la decisión ha sido "importante" para esta pequeña república ex soviética del Cáucaso, que ve como se aleja la posibilidad de una reunificación de su territorio, ha sido también muy relevante para Rusia porque "ha demostrado que está totalmente sola" en su empeño de reconocer la independencia tanto de esa región como de Osetia del Sur.

En estos términos se expresó el presidente del Parlamento, David Bakradze, durante una entrevista con un grupo de periodistas europeos, en la que destacó que Rusia ha fracasado en su estrategia de legitimar la soberanía de esas dos regiones. Según Bakradze, número dos del régimen, la posibilidad de un conflicto armado está hoy más lejos que hace un año cuando las tropas rusas avanzaron sobre Georgia, después de que los tanques georgianos atacaran el cuartel general de las llamadas "fuerzas de paz" rusas en Osetia del Sur.

"No creo que Moscú prepare otra operación militar. Ahora tendría que pagar un precio mucho más alto de aislamiento de la comunidad internacional y no está dispuesto a asumirlo", señala Bakardze. Más de 20.000 georgianos han debido de ser asentados en nuevas localidades a consecuencia del conflicto de agosto.

La salida de Abjazia de los 200 observadores de Naciones Unidas, desplegados a uno y otro lado de la línea divisoria de esta región tras la guerra de 1993, se une al fin de la misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), iniciada en octubre pasado. Esto deja como únicos observadores internacionales sobre el terreno a los 215 miembros de la misión de la Unión Europea (EUMM). Todos los países de la UE, con excepción de Chipre, contribuyen a esta misión entre ellos España con 10 guardias civiles.

"No hay que dramatizar el veto ruso. No estamos a las puertas de un nuevo conflicto armado. Se trata de una decisión política, aunque evidentemente tendrá consecuencias en la situación de la seguridad en la zona", declaró el enviado especial de la ONU para Georgia, Johan Berbeke.

Georgia y los grandes actores involucrados en la estabilización de esta república caucásica -la Unión Europea y la ONU- se empeñaban este martes en quitar hierro al veto de Moscú. En parte, porque los mismos promotores de la propuesta sabían que Moscú la vetaría. "Se trataba de dejar sentados los principios de integridad territorial defendidos desde la Segunda Guerra Mundial, que Moscú se saltó reconociendo la soberanía de Abjazia y Georgia", señala una fuente diplomática europea.

Fuentes diplomáticas añaden que "lo más importante" es proseguir con el diálogo establecido en Ginebra tras el acuerdo de paz negociado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en agosto pasado. Las partes volverán a reunirse el próximo 1 de julio en esa ciudad suiza donde ya se ha conseguido crear un mecanismo de contacto en caso de incidentes, para evitar un conflicto mayor.

La Unión Europea, que está invirtiendo cientos de millones de euros en la estabilización de Georgia, en la profundización de los valores democráticos y en el desarrollo del país, está particularmente interesada en lograr que el Estado salga adelante.

Según el vicejefe de la misión europea, general Gilles Janvier, desde que se desplegaron los observadores en octubre han muerto siete georgianos como consecuencias de bombas y otras escaramuzas.

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